miércoles, 21 de enero de 2026

Gran Canaria - Navidades 25/26


Si hay un paraje natural que simbolice a Gran Canaria ese es, junto a las dunas de Maspalomas, el Roque Nublo, un enorme monolito de roca volcánica que se alza en el centro de la isla por encima de los 1.800 metros.
Visible desde muchos lugares, fue sitio de culto y adoración de las tribus aborígenes. Hoy, otras tribus venidas de medio mundo, los turistas, hollan sus pies, en tan gran número, que ha sido necesario regular su acceso.

Del conjunto del archipiélago canario, Gran Canaria destaca por su forma redondeada. Es una isla en la que la última actividad volcánica registrada es muy antigua. Su origen se sitúa en un antiguo volcán que ocuparía el centro, la Caldera de Tejeda, zona más alta de la isla. De aquí parte una serie de enormes barrancos originados por la erosión que se abren en forma de radios a los distintos puntos cardinales y que constituyen otro de los rasgos geológicos y paisajísticos de Gran Canaria y una de las razones de las sinuosas, estrechas y eternas carreteras de la isla, si exceptuamos las autovías próximas a la costa que recorren, desde Las Palmas, el norte, el este y el sur insular.


Mapa de Gran Canaria y de los distintos lugares visitados: quizás más de los previstos, seguro menos de los deseados.



26 DE DICIEMBRE

A. Caldera de Bandama

Cerca de Tafira, se encuentra el Pico de Bandama. Una estrecha carreterilla sube hasta su cumbre

donde un mirador nos ofrece una vista excepcional hacia Las Palmas 

y hacia la caldera que se encuentra a sus pies

La Caldera de Bandama es un cráter perfecto, de los que pueden ilustrar un libro de geología. Tiene su origen en las últimas erupciones que se registraron en la isla, hace unos 5.000 años. Sus tres kilómetros de perímetro se pueden recorrer por un sendero que parte de un campo de golf próximo. Incluso, si se desea, un caminillo nos permite descender hasta su fondo, a más de 200 m de profundidad. En él encontraremos los restos de una construcción en ruinas y de antiguos cultivos. Fue un holandés, un tal Daniel Van Damme, el primero que utilizó los fértiles suelos del fondo de la caldera con fines agrícolas y es de él de donde proviene el nombre actual de la misma.

Panorámica de la caldera

Por el senderillo que recorre el borde del cráter


Contrasta los tonos grises y marrones de las laderas con el verde del fondo

Periploca laviegata - Cornical

Asomada al borde, con el Pico Bandama en frente

Campylanthus salsoloides - Romero marino, un endemismo canario presente en la mayoría de las islas del archipiélago

El verde fondo de la caldera

Nubes negras van llegando y el aire húmedo anuncia una lluvia que llegaría en forma de chaparrón 

Sonchus leptocephalus - Balillo, endemismo de las islas centrales -Gran Canaria, Tenerife y La Gomera-.

Una grieta en el borde deja ver las ruinas de la casa y los viejos cultivos


B. Jardín Botánico Canario "Viera y Clavijo" 

Al borde del Barranco de Guiniguada, en Tafira Alta, se encuentra este jardín botánico, uno de los mayores de Europa. Entre cascadas, bosques de laurisilva y pinar, palmerales y las mismas paredes verticales del barranco, discurren numerosos caminos que nos van acercando a los distintos ambientes y especies de flora, especialmente aquellas que podemos encontrar en Canarias, aunque también veremos plantas de otros lugares de la Macaronesia y del resto del mundo, como en la zona dedicada a los cactus.

Una vista del jardín con dragos y palmeras canarias, dos especies representativas de la flora insular

Cheirolophus arbutifolius - Cabezón de Gran Canaria, un endemismo exclusivo de esta isla

Otro rincón del jardín, por la zona de lagos y cascadas

Dedriopoterium pulidoi - Algafitón de la Aldea, un endemismo grancanario que vive en acantilados costeros de la zona oeste de la isla

Numerosos caminillos recorren en horizontal, suben y bajan por las paredes del barranco

y nos permiten contemplar el jardín desde las alturas

Globularia sarcophylla - Mosquera de Tirajana, otro endemismo exclusivo de Gran Canaria

Cneorum pulverulentum- Orijama, endmismo canario

Caminos entre la flora típica de los barrancos canarios: bejeques, verodes, tabaibas, cardones... y otras muchas especies, de esas que en casa cuesta sacar adelante y que aquí, en la isla, vas viendo por cualquier lado.

Lavatera acerifolia - Malvarrisco, un arbusto endémico canario con hojas similares a la de los arces y que tuvimos la suerte de poder ver en flor

Un enorme ficus 

junto al jardín de cactus y plantas crasas, en el que podemos ver un ejemplar del escaso drago de Gran Canaria - Dracaena tamaranae


C. Tufia

Próxima a Telde y perteneciente a este municipio, se encuentra la pequeña localidad costera de Tufia, un conjunto de arracimadas casas blancas y azules que escalan el lateral de un promontorio donde se encuentra una zona arqueológica a la que no pudimos acceder por encontrarse vallada y cerrada. 
En las calles del pueblo se respira un ambiente "jipiesco" cercano al descuido y el abandono. De esos lugares que resultan atractivos desde lejos pero que pierden en las distancias cortas. 
Un panel informativo a la entrada nos invitaba también a conocer sus fondos marinos, de los más atractivos de la isla pero, aunque había alguna persona valiente bañándose en su pequeña playa, no estaba la temperatura ambiente -ni creo que la del agua- para semejante hazaña.

Vistas de Tufia

con algunas de sus casas excavadas en el acantilado


D. Bufadero de La Garita

La Garita es otra localidad costera del municipio de Telde, esta mucho más grande y poblada que la anterior. Si cogemos su paseo marítimo en dirección sur, al cabo de menos de un kilómetro nos encontraremos con una zona de quebrada roca volcánica junto al mar. Allí un enorme agujero se va llenado y vaciando al compás de las olas a la vez que, de vez en cuando, un surtidor de agua a presión surge del lateral elevándose un par de metros hacia el cielo.
En el lugar, varios carteles advierten de su peligrosidad, sobre todo en días de mala mar y fuerte oleaje. Hay que tener mucha precaución al acercarse y lo que nunca se debe hacer es intentar bañarse dentro del agujero, como se ve en algunos vídeos que circulan por internet. Las probabilidades de no salir con vida son elevadas.

La Garita

y algunas imágenes del bufadero

y del enorme agujero que de forma acompasada

se tragaba y escupía el mar



E. Telde

La segunda ciudad en número de habitantes después de la capital -supera ya los cien mil- no dio nada más que para un corto paseo por las calles y plazas del centro, ya de noche y con las luces y adornos propios de estas fechas. No vimos gran cosa. Falto tiempo y mucha más luz natural -de la artificial vamos sobrados-. Es lo que tienen los cortos días del inicio del invierno.



27 DE DICIEMBRE

En este día, tenemos la intención de visitar el norte de la isla, por lo que cogemos la autovía que nos traslada hasta Agaete y, más concretamente, a su puerto, del que parten ferris hacia Tenerife y a donde llega el pescado fresco de la zona.

A. Puerto de las Nieves

No, aquí no nieva. No es un puerto de montaña sino de mar, y el nombre proviene de esta blanca ermita dedicada a la Virgen de Nieves situada junto a la playa y a un pitón volcánico que se eleva, vertical, una decena de metros.


Y desde la pequeña playa, unos acantilados impresionantes se alzan ante nuestros ojos


y allí, separado del resto, el farallón que fue otro de los símbolos de Gran Canaria. Y digo fue porque la tormenta tropical Delta, en 2005, echó abajo lo que hasta el momento era conocido como el Dedo de Dios. Hoy, con sorna canaria, se le llama el Muñón de Dios o el Roque Partido.

Una foto antigua del Dedo de Dios

Casas tradicionales de pescadores


Junto al paseo marítimo, una pedregosa playa de enormes cantos rodados, y al fondo, mirando al sur, la acantilada costa del oeste de Gran Canaria y su perfil recortado que se conoce con el nombre de la Cola del Dragón

y si la vista la dirigimos al mar, El Teide, asomando imponente tras las nubes

Tras dar un pequeño paseo por el pueblo, nos vamos hacia las antiguas salinas de Agaete

reconvertidas hoy en día en charcos naturales donde poder darse un baño

Un poco más allá, siguiendo por un camino que parte de la zona de baños, se llega a unos acantilados con unas bonitas vistas al norte,

la Punta Turmán

donde numerosos y enormes cangrejos rojos tienen su particular solarium con piscina incluida


B. Punta de Sardina


Justo en el extremo noroeste se encuentra la Punta de Sardina y la localidad de Sardina del Norte, pegada al acantilado.
Lo que hoy es un pequeño pueblo costero, fue en tiempos de la conquista un importante puerto de entrada a la isla y en el siglo XIX, el lugar desde donde salía el azúcar de caña que en gran cantidad se producía en el norte grancanario. Ya en el siglo XX, en 1968, en pleno franquismo, en una de sus playas, se produjo un levantamiento sindical contra la empresa SATRA que terminó con enfrentamientos con la guardia civil, en manifestaciones y encierros y que acabaría en un Consejo de Guerra y penas de cárcel para algunos de los obreros. Mucha historia para pueblo tan pequeño.  

Sardina del Norte

El Faro de Punta Sardina

En la zona existen numerosos charcos naturales protegidos del mar abierto  por zonas de roca y donde el agua se embalsa con la marea baja.

Y Colón bajó de la columna


C. Gáldar

La antigua Agáldar, sede de los reyes o guanartemes canarios hasta la conquista en 1483, y después capital de la isla hasta que fue sustituida por Las Palmas. 
Gáldar, una ciudad abrazada a un cono volcánico, la Montaña de Gáldar. Desde lejos, sus casitas de colores se desparraman, como si de un belén se tratara, por sus laderas, dándole una imagen muy peculiar que se me asemeja al barrio de la Perlita, en Algeciras.
Esta ciudad, capital de la isla antes de que lo fuera Las Palmas, fue en tiempos prehispanos la sede de los reyes o guanartemes canarios, cuando su nombre era Agáldar. 
De aquella época anterior a la conquista en 1483 quedan numerosos restos arqueológicos por toda la isla pero uno de los más importantes está en el mismo centro de Gáldar, la llamada Cueva Pintada.

En este conjunto arqueológico podemos visitar los restos de la antigua ciudad, las viviendas, los espacios comunes y lo que le da nombre,

un lugar semienterrado, excavado en la propia piedra, con una serie de pinturas simbólicas en sus paredes: la Cueva Pintada

Paseando por las calles de Gáldar. 
Se nota en qué época estamos: no faltan las luces, los adornos navideños y como en otros lugares, los escenarios montados en la plaza que terminan tapando parte de los monumentos.

D. Tagoror del Gallego

En la cima del Monte del Gallego, en la localidad de Sta. María de Guía, nos encontramos con este tagoror. Pero, ¿qué es un tagoror?
Esta palabra, de origen bereber, significa lugar de reunión, una construcción circular en la que se reunían los menceys, el consejo de ancianos y guerreros de los antiguos canarios.

Aparcado el coche junto a unas casitas a las que se llega por una carreterilla tan estrecha que apenas cabe uno,

nos disponemos a remontar la pendiente cubierta de verodes, bejeques, tabaibas y cardones, la típica vegetación de las laderas soleadas a no mucha altura.

Desde la cima, Gáldar y su montaña, un cono perfecto junto al mar

Y hacia el otro lado, la vista nos alcanza hasta La Isleta y la ciudad de Las Palmas. No es de extrañar que escogieran este emplazamiento pues el campo de visión abarcaba desde aquí buena parte del territorio sobre el que gobernaban

Y a la sombra de las piedras, una sorpresa, una orquídea nueva y desconocida que resulta ser una Habenaria tridactylites, un endemismo canario

Tere junto al tagoror

E. Reserva Natural de los Tilos de Moya

La Reserva Natural de Los Tilos de Moya es uno de los últimos reductos de laurisilva que quedan en Gran Canaria, un tipo de bosque subtropical húmedo que actúa como protector de los suelos y ayuda a la recarga de los acuíferos.

Antiguamente, este lugar formaba parte de un bosque mucho más extenso conocido como "La Selva de Doramas", que  se extendía por buena parte del norte de la isla, pero a partir del s. XVI, la tala, la extracción de maderas y la deforestación para obtener pastos y terrenos de cultivo provocó su práctica desaparición.

Símbolo histórico en la lucha por la defensa de la laurisilva, a finales del siglo pasado se logra detener su explotación, se protege y se llevan a cabo diferentes repoblaciones en sus laderas con objeto de intentar regenerar su antigua masa boscosa.

Hoy, a través de un sendero de unos tres kilómetros que parte de un pequeño centro de recepción e información, podemos conocer este rincón de la antigua selva húmeda que antaño vivió tiempos mejores y también peores.


El sendero por medio del bosque

compuesto principalmente por especies arbóreas como laureles, tiles, acebiños o viñátigos, entre otras.

Por el suelo, musgos y helechos

y las hojas de los árboles formando una capa mullida 

que hace el andar agradable

Aparte de las que hemos nombrado, otras muchas especies vegetales viven en este lugar, algunas endémicas

como la gibalbera -Semele gayae- una enredadera de varios metros, emparentada con nuestro rusco, y que es exclusiva de Gran Canaria

bejeques de gran tamaño, de más de metro y medio,

madroños canarios - Arbustus canariensis-

o el bicácaro - Canarina canariensis- una enredadera endémica de algunas de las Islas Canarias con unas flores grandes y espectaculares y que tuvimos la suerte de encontrar en flor en un ejemplar que colgaba de un talud en la carretera a la salida de los Tilos de Moya.


F. Firgas

Firgas es un pueblo colgado en la montaña con vistas al Atlántico y a la costa norte grancanaria -basta acercarse a la plaza de la iglesia y al mirador que allí hay-. Le llaman el pueblo del agua y no solo porque en una de sus calles esta corra en forma de cascada por el centro de la misma, sino también porque casi toda el agua mineral embotellada que bebamos por la isla procede de esta localidad.

Paseo de Gran Canaria, con su fuente que aprovecha la inclinación de la calle y va cayendo en sucesivas cascadas


y en los laterales, bancos y escudos de todos los municipios de la isla hechos en azulejos decorados

Si seguimos más arriba por la misma calle, nos encontraremos con una representación en relieve y un mosaico  con un paisaje singular de cada una de las Islas Canarias.


G. Teror

Las últimas luces del día nos pillaron entrando al pueblo

en el que las de la Navidad encendían ya sus calles, sus típicos balcones canarios

y la plaza donde la Basílica de la Virgen del Pino

esperaba con las puertas abiertas

Paseo por sus calles más céntricas: muchos balcones de maderas y  algunas típicas casas canarias en las que se mezclan el blanco de la cal y la negra piedra volcánica, muy semejantes a aquellas que hemos visto en las Azores.



28 DE DICIEMBRE

Hoy toca sur: barrancos largos y profundos que bajan desde las alturas, restos arqueológicos de la época prehispánica, miradores, flora autóctona, algún que otro pueblo y lo más parecido a un desierto de arena que en España podamos encontrar. Eso sí, de carreteras estrechas y con curvas nos vamos a hartar, y de ciclistas y moteros,  que parece que aquí, como en otros lugares, sienten predilección por este tipo de vías, especialmente si es domingo como hoy.

A. Degollada de las Yeguas

En Canarias una degollada es una depresión del terreno que permite el paso entre dos elevaciones próximas. Vendría a ser algo similar a un puerto de montaña.
Si subimos por la carretera que desde Maspalomas se dirige a San Bartolomé de Tirajana, a unos ocho o nueve kilómetros nos encontraremos con un mirador que se abre al Barranco de Fataga: el Mirador Astronómico de la Degollada de las Yeguas.
No sé si de noche se verán más o menos estrellas pero de día, el paisaje que podemos admirar es impresionante: nos recordó a aquellas imágenes de las películas del oeste americano, aquellos paisajes hipnóticos de riscos y profundos barrancos de tonos rojizos o anaranjados donde los cactus - aquí cardones y tabaibas- ponen la nota verde. El lugar bien se merece una parada -hay un amplio aparcamiento-. 

Panorámica desde el mirador

Las verticales paredes del barranco y el Atlántico mirando hacia el sur 

B. Barranco de Fataga

Al Barranco de Fataga se le conoce como el Valle de las Mil Palmeras. No sé si serán mil, algunas más o algunas menos, pero lo que sí os aseguro es que hay muchas. Eso, unido al entorno de montañas de tonos ocres, rojos o violetas, y a los pequeños pueblos de casas blancas, le dan a este lugar un aire sahariano, como de oasis en un desierto. 

 Arteara y su palmeral 

 Una parada en la parte alta de la carretera para contemplar el pueblo de Fataga en medio del valle 

C. San Bartolomé de Tirajana

 San Bartolomé de Tirajana es el municipio más extenso de toda Canarias y a él pertenecen lugares tan famosos y turísticos como Playa del Inglés o Maspalomas. Vendría a ser, como aquí en Málaga, Mijas o Benalmádena: el pueblo pequeño, coqueto y blanco, de calles irregulares y en pendiente, encaramado en la montaña, y la costa poblada de urbanizaciones y turistas.
 
 Al norte, entre las cumbres más altas de la isla y el pueblo, los Riscos de Tirajana, paisaje protegido por sus formaciones geológicas y por sus particulares endemismos vegetales y animales.
 
 El pueblo de San Bartolomé desde Tunte
 
D. Santa Lucía de Tirajana

 Separado del Barranco de Fataga por las montañas de Amurga, el Barranco de las Tirajanas desciende desde los altos picos del centro de la isla hasta Vecindario y el mar. 
Siendo el tercer municipio de Gran Canaria en número de habitantes, unos 75.000, resulta curioso que Sta. Lucía, la capital, apenas sea un pequeño pueblo de unos 3.000 habitantes, alejado del mar y rodeado de barrancos, bancales cultivados y casitas dispersas en las laderas de la montaña. El grueso de la población se encuentra en Vecindario, el centro comercial, industrial y de servicios de la localidad.

Una imagen del Bco. de las Tirajanas, un poco antes de llegar a Sta. Lucía
 
E. Mirador y presa de la Sorrueda

 Pasada Sta. Lucía, un desvío nos acerca a La Sorrueda, una pequeña aldea en la que se encuentra el Centro de Interpretación de la Fortaleza de Ansite -cerrado-, un palmeral y una presa que retiene las aguas del barranco.
 
Desde el mirador de la Sorrueda, vistas al pantano
 
 y al palmeral junto al pueblo

Desde el mirador, un camino conduce a la presa. Se puede bajar en coche, pero nosotros preferimos hacerlo andando.
 
 Por encima de la presa, las palmeras forman un pequeño bosque

 entre los troncos, las aguas remansadas del pantano

 Las palmeras y el reflejo de las montañas  

 Por debajo del muro de la presa, el barranco continúa
 
 con bonitos rincones de altas paredes rojizas llenas de oquedades
 
 Parolinia ornata - Dama de Gran Canaria, un endemismo exclusivo de esta isla 

 Lavandula dentata - Alhucema rizada

 Bejeque

 Pantano de La Sorrueda o de Tirajana
 
Una nueva imagen del pantano, con su roca a franjas de colores y sus palmeras en la pendiente 

F. Fortaleza de Ansite

Corría el año de 1483 cuando los últimos canarios que resisten ante el avance de las tropas castellanas se atrincheran en los tajos y cuevas de Ansite, un poblado prehispánico que ocupa tres grandes farallones basálticos: la Fortaleza Grande, la Fortaleza Chica y la Titana. Bentejuí, jefe canario hijo del guanarteme de Telde, se ha refugiado aquí tras el desacuerdo con el guanarteme de Gáldar, Tenesor Semidán -conocido después como Fernando de Guanarteme- que ha pactado la rendición de la isla a los conquistadores buscando la paz y la supervivencia de los pocos aborígenes canarios que quedan con vida tras años de guerra. 
Tras meses de asedio por las tropas de Pedro de Vera y vista la imposibilidad de vencer a un enemigo muy superior, se encarama a lo alto del roquedo y, al grito de "Atis Tirma" -¡Por ti, Tierra!-, se arroja al vacío, evitando ser capturado con vida.

Siguiendo la carreterita de La Sorrueda, se llega en un par de kilómetros a un amplio aparcamiento junto a la Fortaleza Grande

Junto a unas rocas, con vistas a las Fortalezas Grande y Chica, ponemos el restaurante

Tras el almuerzo, dejando atrás la Fortaleza Grande

nos dirigimos primero hacia la Fortaleza Chica

bajo sus cuevas se extiende una meseta llana y verde que utilizarían en su tiempo como terreno de cultivo

La Fortaleza Grande y la Titana desde una covacha

Kickxia pendula - Picopajarito colgante, otro endemismo exclusivo de Gran Canaria que vive en las laderas y barrancos del sur y este de la isla

Una enorme tabaiba amarga -Euphorbia lamarckii

A la Fortaleza Grande se entra por un agujero en la roca

que se abre al otro lado con vistas a La Titana

y al Bco. de Cuevas Blancas

Un sendero rodea el pináculo de roca

en el sentido contrario a las agujas del reloj

muros de construcciones

y numerosas covachas pueblan este lado del yacimiento, algunas fáciles de acceder y otras en las que es necesario trepar un poco

Solanum lidii - Pimentero de Temisas, otra de las plantas exclusivas de Gran Canaria, muy escasa, y protegida en grado máximo

Panorámica de La Fortaleza de Ansite

desde el Mirador de El Guriete


G. Dunas de Maspalomas

Este espacio natural es, sin lugar a dudas, el lugar más visitado de toda la isla. Sus 400 hectáreas donde se mezclan dunas fijas, móviles, zonas de playa, zonas de matorral, una charca natural y hasta un palmeral, unido a un buen tiempo casi perenne, hacen de imán para que autóctonos y foráneos se acerquen, con más o menos respeto, a este lugar .
Protegidas desde el año 1994, las avalanchas de personas que pisotean por todos lados y ocupan espacios de extrema fragilidad han llevado a las autoridades insulares a prohibir el tránsito por medio de las dunas. Desde hace varios años solo está permitido recorrerlas por senderos habilitados, pero la gente hace caso omiso y eso a pesar de la vigilancia de personal de medio ambiente y de las multas -no pequeñas- que están poniendo.

Un lugar de inicio para visitarlas puede ser el Mirador de las Dunas, pasando por la enorme entrada del lujoso hotel Riu Maspalomas, donde también hay un centro de información. Desde ahí parten varios senderos autorizados...

que, como se ve, hay gente que no respeta

Un inmenso mar de arena mancillado por las huellas de nuestros pies

En algunas zonas podemos ver una planta, los balancones -Traganon moquinii-, de distribución macaronésica, que juega un papel primordial en la formación inicial de las dunas

Dunas de varias decenas de metros se suceden

dando la impresión de estar en ese desierto que dibujábamos de niño

Nubes negras en el cielo

y olas de blanca arena junto al mar

Una misma duna en color

y en blanco y negro

Formas en la arena

Atardece en la Playa del Inglés

Siluetas se recortan sobre las dunas

y alguna que otra palmera



29 DE DICIEMBRE

Quiso el GPS gastarnos la inocentada que ayer olvidó. Le indicamos el aparcamiento del Bco. de los Cernícalos y ¡sorpresa! nos manda por La Atalaya, El Palmital y Valsequillo en vez de ir por Telde, mucho más corto, porque dice que alguna carretera puede estar cortada. Le haremos caso. 
Vueltas y más vueltas por carreteras de montaña estrechas, con barrancos a los lados y de infinitas curvas y el GPS dale con ¡siga por la Avenida de Mocanes!, un carrilillo estrecho en el que apenas cabe el coche. Mi concepto de avenida parece no coincidir con el que se tiene por aquí. ¡Menos mal que nadie vino en dirección contraria! Una hora y diez de camino cuando por el otro lado -a la vuelta nos tiramos por Telde- era apenas media hora.

A. Barranco de los Cernícalos

El Bco. de los Cernícalos es un espacio protegido perteneciente en su mayor parte al municipio de Telde. Por él discurre uno de los pocos cursos de agua permanente de la isla y es de los lugares con una presencia de flora endémica más destacado, siendo los saos o sauces canarios los árboles emblemáticos de este paraje.
La ruta tiene unos siete kilómetros ida y vuelta y aunque la califican de fácil, no nos lo pareció tanto pues si bien el camino está marcado, hay que saltar troncos, agacharse, sortear obstáculos, cruzar el agua varias veces... por un terreno húmedo y resbaladizo en muchas ocasiones.
Se publicita como una ruta para ir con niños pero no lo es.

Bejeque en flor - Posiblemente Aeonium arboreum uno de los bejeques endémicos de Gran Canaria.

Los bejeques son de las plantas silvestres más típicas de Canarias: las vemos por todos lados, desde las costas hasta las cumbres más altas. En cada lugar especies diferentes adaptadas a las condiciones del entorno: temperatura, altitud, tipo de suelo, disponibilidad de agua... lo que ha dado lugar a que existan muchos bejeques endémicos e híbridos naturales, algunos particulares de cada isla o de entornos muy concretos.

Las aguas del Barranco, por la parte inicial del recorrido, circulan por una antigua acequia de riego

Acebuches y algún alcornoque aparecen en el inicio del camino

para posteriormente internarse en un túnel de cañas

Bolos en el camino

que poco a poco

se va internando en la espesura

con pequeñas caídas de agua en algunos rincones

Echium decaisnei - Tajinaste blanco, endemismo canario presente en toda la isla

Una zona abierta

por donde el agua ha pulido la roca

Un nuevo túnel vegetal, este más largo y profundo

El sao - Salix canariensis es un árbol endémico de la Macaronesia, presente solo en algunas islas, siendo en este lugar donde tiene su mejor representación, pues forman un bosque de galería donde apenas entra el sol, con ejemplares viejos y retorcidos que, en algunos casos, superan los 20 metros.

Whitania aristata - Oroval del país

En esta parte, los saos 

forman un auténtico bosque

por donde circula el agua

y nuestro camino

Una zona estrecha

antes de llegar a la primera cascada

a la que hay que bajar con cuidado 

Más arriba existen dos cascadas más pero el camino se complica. Anduvimos buscándolo pero aparecía enmarañado, muy erosionado  y empinado por lo que la prudencia se impuso

y volvimos sobre nuestros pasos, volviendo a disfrutar de los otoñales sauces canarios en un invierno que se abría paso en el calendario

Los cardones -Euphorbia canariensis- ascienden por las laderas soleadas del barranco

Salvia canariensis - Salvia canaria, otro endemismo de las islas


B. Cuatro Puertas

Tras almorzar con mesa y silla pero sin mantel en el A.R. del Barranco de los Cernícalos, nos vamos hacia Telde y, concretamente, hacia la pedanía de Cuatro Puertas, una veintena de casas que se arraciman junto a la Montaña Bermeja, donde existe un yacimiento prehispánico.

A veces, hay lugares a los que vas con mucha ilusión y te decepcionan por motivos diversos; en otras ocasiones, ocurre al revés: te acercas a un lugar con poca motivación y te sorprende y encanta. Y eso último fue lo que ocurrió con nuestra visita a este lugar.

A pesar de estar vallado, el acceso está abierto de forma permanente y la visita es gratuita.

El yacimiento se compone de cuatro espacios distribuidos por esta montaña de toba volcánica que se levanta 317 metros frente al mar: la Cueva de los Papeles, la Cueva de los Pilares, el almogarén y la Cueva de Cuatro Puertas, la que le da nombre a todo el conjunto.

Saliendo de la Cueva de los Papeles, con grabados en las paredes y cazoletas excavadas en el suelo

Vistas de la Montaña Bermeja hacia el mar

Un pasadizo que comunica con la Cueva de los Pilares

Parte sur de la montaña donde los antiguos aborígenes canarios excavaron la toba volcánica, de intenso color rojizo, para construir espacios para viviendas, almacén, lugares de reunión y de culto.

Desde el interior de una de las covachas

El camino de acceso a la Cueva de los Pilares

La razón que justifica su nombre

En esta zona, las distintas cavidades están conectadas y se puede pasar de unas a otras por distintos caminos

Vistas hacia el interior, con la pequeña localidad de Piletillas

En la parte más alta, el Almogarén, el lugar destinado a cultos y ritos religiosos de los antiguos canarios

Bajando por un lateral

para acceder a la Cueva de Cuatro Puertas

- en este caso, tampoco hace falta explicar el porqué de su nombre-
Se piensa que este recinto estaba destinado a las reuniones del grupo, funcionando como tagoror.

Lycium intricatum - Espino de mar

C. Barranco de Guayadeque

Este barranco nace en la zona de cumbres a unos 1.500 m de altitud, a los pies del Roque Redondo y cerca de la Caldera de los Marteles, y, tras unos 15 kilómetros, desemboca en el Atlántico junto a la Playa del Burrero, dividiendo a los municipios de Ingenio y Agüimes. 
Declarado Monumento Natural, se caracteriza por sus impresionantes escarpes en forma de "V", algunos de más de 400 m de caída, por poseer una biodiversidad única con numerosos endemismos -dos plantas en concreto solo las podremos hallar aquí, Kunkeliella canariense y Parolinia plathypetala -, abundantes yacimientos arqueológicos prehispánicos y por ser uno de los lugares con un mayor número de asentamientos trogloditas de Gran Canaria, muchos aún en uso como casas-cueva que se pueden alquilar o restaurantes donde degustar típica comida canaria.

No fue el mejor día para apreciar su enormes tajos ya que las nubes cubrían las crestas y bajaban ladera abajo en forma de nieblas que iban y venían, pero es lo que había y ya se sabe... al mal tiempo, buena cara.

En toda la carretera existen numerosos lugares donde aparcar y recorrer alguno de los muchos senderos que existen, visitar su Centro de Interpretación o alguno de sus restaurantes-cueva.
Nosotros nos fuimos hacia la parte alta, hacia Montaña las Tierras y sus casas-cueva, donde termina la carretera y desde allí partimos a pie para recorrer parte del sendero que asciende hacia la zona de cumbres.

 Vistas desde el aparcamiento

Zona arqueológica del Bco. de Guayadeque

La carretera que recorre el barranco desde las casas-cueva

Bancales y casas-cueva bajo los riscos

Por un momento la niebla parece que se disipa

Asparagus plocamoides - Esparragón colgante, una esparraguera gigante de tallos erectos que puede llegar a medir hasta cuatro metros de altura. Es un endemismo canario.

En sendero asciende entre rocas de intenso color rojizo

y enormes paredones que caen -en sentido imaginario- a pico sobre nuestras cabezas

Vuelve la niebla a poner su punto de misterio

Flores de pita

Una U en la cresta

D. Agüimes

Agüimes es uno de los dos pueblos que se encuentran a la salida del Barranco de Guayadeque y quizás el más bonito y cuidado de los que hemos visitado.
Sus calles limpias y sin apenas coches, su típica arquitectura canaria, su colorido y el montón de esculturas que podemos encontrar por sus calles hacen que un paseo relajado por sus calles sea más que recomendable.

Un rincón del pueblo con la iglesia asomando sobre las casas

Paseando por una de sus calles céntricas

Estatua dedicada al Carnaval, una fiesta que en Agüimes, como en otros tantos lugares de Gran Canaria, tiene una relevancia especial.

La más conocida escultura de las muchas que recuerdan a personajes de la localidad, momentos cotidianos o animales que no hace mucho tiempo ayudaban en las labores del campo: un dromedario de lomo brillante al que es difícil hacerle una foto sin un niño encima.



30 DE DICIEMBRE

Amanece un día radiante y aprovechamos para visitar la parte oeste de la isla, la más alejada de donde tenemos nuestra casa de alquiler. 
Nuestra primera parada, el Puerto de Mogán, una pequeña Venecia moderna, colorida y llena de flores, según se publicita en muchos lugares. Lo que se olvidan de decir es la cantidad de turistas que acuden y la escasez de aparcamientos en las zonas próximas. Damos varias vueltas con el coche y lo que vemos nos recuerda mucho a las típicas urbanizaciones turísticas de nuestras costas, así que, sin bajarnos, decidimos continuar con nuestro periplo más largo: los 190 km aproximadamente que tiene dar la vuelta completa a Gran Canaria por la costa.

A. Mirador de los Barrancos de Mogán y Veneguera

Una parada improvisada junto a este mirador en la degollada que separa los barrancos de Mogán y Veneguera. La sorpresa viene cuando miras al fondo y ves unas bandas de colores en la montaña. Son los Azulejos de Veneguera que visitaremos más tarde.

El zoom de la cámara nos acerca Los Azulejos

Junto a un cardón -Euphorbia canariensis-

Panorámica desde el mirador

Dando un corto paseo por un senderillo próximo

Casas de Veneguera

Picopajarito


B. Los Azulejos de Veneguera

Desde el momento que la carretera pasa la Degollada de Mogán, donde está el mirador, los Azulejos se van viendo durante todo el camino hasta que llegas a ellos. 
Son varios los puntos donde están franjas de rocas de colores han llegado a la superficie y si aparcamos cerca de un kiosco-bar que hay, podemos ir de unas a otras sin problema.
Los Azulejos tienen su origen en la erupción del volcán de Tejeda hace unos 14 millones de años y es el resultado de la interacción del magma y los gases volcánicos con el agua del mar. Esto daría lugar a rocas de distinta composición y densidad que al enfriarse quedaron bajo la superficie. Después han sido los procesos erosivos los que han terminado por descubrir estos materiales de sorprendentes colores.

En un barranquillo lateral por el que se sube fácilmente se ve una zona de intensos colores

pero Los Azulejos llegan hasta el mismo borde de la carretera

Doscientos metros más adelante, en una curva se inicia un sendero

que nos permite subir por el Barranco de Enmedio y observar otra zona tan coloreada que llega a parecer irreal

El empinado sendero de subida

y las franjas de colores que se prolongan al otro lado del barranco

Un momento en la subida hacia los Charcos Azules de Veneguera

con su cascada intermitente -se seca en verano y durante épocas de sequía-

Grandes rocas de basalto

custodian el ascenso

Son solo kilómetro y medio desde la carretera en constante subida

por un sendero muy marcado

Una tabaiba amarga junto al camino

El Barranco de Enmedio 

Lanius meridionalis - Alcaudón real o alcairón, ave que se alimenta de insectos, pequeños lagartos o incluso otras aves a la que imita en su canto para atraerlas y atraparlas. Después suele clavar a sus presas en arbustos espinosos para así ayudarse a desgarrarlas. 

El Barranco de la Mata y uno de los Charcos Azules -hoy verde-

Otro de los Charcos Azules

Por encima, asoman los riscos y pinos de Inagua, una zona protegida para la que hay que pedir permiso si se quiere seguir por el sendero y subir a ella.

Este lugar, hoy frecuentado por senderistas y barranquistas fue en su tiempo uno de los sitios preferidos de los palomeros, cazadores de palomas.

La cascada desde una posición más cercana

C. Mirador de la Aldea de San Nicolás y Tasartico

C de comida, de buscar un lugar donde parar a comer. Nos vale lo que llevamos en la mochila pero también nos apetece algún bar o restaurante con comida típica o pescado. Pero ya se sabe: realidad y deseo no siempre van de la mano, ni toma uno siempre las decisiones más acertadas.

Por lo pronto, nos paramos en el Mirador de La Aldea de San Nicolás, allá abajo

y sobre nuestras cabezas, los andenes de la montaña de Inagua

Del mirador sale la carretera que baja a Tasartico, punto desde el que se inicia el sendero que baja a la espectacular Playa de Güi-Güi: once kilómetros en total de bajada y subida y 900 metros de desnivel. No hay tiempo material. Siempre hay que dejarse algo por si volvemos algún otro año.
Pero ya que estamos, porque no bajar al pueblo y comer en algún bar. Un sitio al que va bastante gente debe tener algún lugar para comer. ¡Qué ilusos! Nada, ni bares, ni tiendas. Por no haber, no había ni gente por las escasas calles del pueblito. ¡Con lo fácil que hubiera sido mirar en Internet antes de bajar! 

Son las dos. Hemos desayunado pronto y el hambre aprieta. En una placita, delante de la iglesia, dos banquitos a semisombra nos dicen ¡aquí! ¡Hoy comemos en sagrado!

Las montañas en la bajada hacia el pueblo

Esta fue nuestra compañera durante la comida, un diablillo de las flores -Blepharopsis mendica, especie de mantis que podemos encontrar en el oeste de Asia, el norte de África y en las Canarias.

Tasartico desde la plaza de la iglesia


D. Playa de la Aldea

El mismo tiempo que echamos desde el mirador a Tasartico se tarda hasta la Playa de la Aldea, y aquí, sí, varios restaurantes de pescado con muy buena pinta y precios ajustados: ¡A buenas horas, mangas verdes! 

La Playa de la Aldea no destaca por sus arenales

la mayor parte gruesos guijarros oscuros

pero sí por sus vistas hacia el Teide

y a la acantilada costa del oeste grancanario

Además, posee una laguna natural de agua salobre junto a la playa, el Charco, donde se celebra cada 11 de septiembre, a las cinco de la tarde, una de las fiestas más antiguas y arraigadas de Gran Canaria: La Embarbascá, donde miles de personas se lanzan al agua para pescar lisas con las manos, previamente aturdidas con la savia de las tabaibas o los cardones.


E. Mirador del Balcón

Siguiendo dirección Agaete por la nueva carretera, un desvío nos señala el Mirador del Balcón. 
Por aquí pasaba la antigua vía que comunicaba la Aldea con el norte de la isla, una pequeña y estrecha carreterilla colgada en los acantilados, con multitud de curvas y que actualmente se encuentra cortada después del mirador.
No es la mejor hora para las fotos pero es lo que hay.

Desde el mirador, la parte de la costa conocida como La Cola del Dragón, una sucesión de puntiagudos picachos que caen a plomo al Atlántico

El Mirador del Balcón, colgado sobre las aguas

Vistas hacia el norte, hacia la costa de Agaete

Este balcón tiene buenas vistas y también una buena caída


F. El Risco - Charco Azul

Vuelta a la carretera principal y seguimos dirección Agaete.

Al llegar al pueblo de El Risco, sobre el que se eleva el acantilado de Faneque, paramos para hacer una pequeña ruta de unos 4 kilómetros ida y vuelta que nos lleva hasta unas pozas cercanas 

El pueblo de El Risco de Agaete se encuentra bajo las montañas de Tamadaba por donde se extiende uno de los mejores pinares de pino canario de toda la isla

En las afueras del pueblo crecen grupos de altas palmeras canarias

que junto a esas montañas ocres dan al lugar un aire a los valles del Atlas

Conforme nos adentramos en el barranco, los colores de las rocas van cambiando

El camino está muy marcado y es difícil perderse

aunque haya que saltar el agua

en varias ocasiones

Con las sombras de la tarde las rocas tienen un extraño color violáceo con zonas más azuladas

que junto a la cantidad de agua que corre por el barranco le dan al lugar un aspecto irreal, casi mágico

El Barranco del Risco se forma por la unión de varios barrancos que bajan de Tamadaba: el Bco. del Palmar, el Bco. del Vaquero y el Bco. de la Hoya del Laurel

Subiendo por unas rocas junto al cauce

que nos llevan al Charco Azul

y a su cascada

Un rincón del barranco

El sol va cayendo y el Risco Faneque va cambiando de color.
Esta montaña junto al mar es el séptimo acantilado marino más alto en el mundo, con unos 1027 metros de caída.

Neochamaelea pulverulenta - Orijama, un endemismo de las islas occidentales canarias

G. Atardecer en los acantilados de Faneque

Asomarse al Risco de Faneque desde lo alto, siguiendo una ruta por el Pinar de Tamadaba ha sido otra de las visitas que por falta de tiempo se ha quedado en el deseo.
Por lo pronto, nos conformaremos con esta puesta de sol que hizo que nos paráramos en un pequeño ensanche de la carretera, salir del coche y disfrutar por unos minutos de ese sol que iba enterrándose en el mar y de como los tonos rojizos asaltaban el cielo.

Atardecer en los acantilados de la costa de Agaete


H. Un paseo nocturno y navideño por Arucas

Arucas es una pequeña ciudad del norte grancanario muy próxima a la capital conocida principalmente por ser la cuna del auténtico ron canario, el ron Arehucas, antiguo nombre de la población en época prehispánica y por su catedral que no lo es.

El encanto de pasear de noche en Navidad

Por las animadas calles del centro

No fue difícil dar con la enorme iglesia de San Juan Bautista.
Construida en el siglo XX, en el solar que ocupaba una antigua ermita, es de estilo neogótico y destaca entre las casitas bajas y coloreadas del centro no solo por su enorme tamaño sino también por su color, ese gris azulado que le aporta la ignimbrita, la roca volcánica de la que está hecha, conocida como piedra de Arucas pues las canteras de las que se extrajo están en este mismo municipio.

Jugando con las luces y la cámara

llegamos al Ayuntamiento, 

donde nos damos la vuelta para marchar a casa y celebrar la primera nochevieja 


31 DE DICIEMBRE

Hoy es el día en el que tenemos la reserva para ir al Roque Nublo y ha amanecido radiante. Y es que esto de visitar las cumbres tiene su aquel, sobre todo si estás de vacaciones unos días y no puedes andar jugando con el tiempo, el cronológico y el meteorológico a la vez. Todavía si viajas por tu cuenta puedes ir modificando planes y adaptándote a los imprevistos, pero si se trata de un viaje organizado y el tiempo se pone chungo no queda más remedio que ajo y agua o recurrir al socorrido "al mal tiempo, buena cara". 
Aquí tuvimos suerte: cielos azules, sol radiante y el viento, de día libre.

A. Mirador del Pico de los Pozos de Nieve

Desde Sta. Brígida, donde estamos, al Pico de las Nieves, 26 km. Parece poco pero es una hora de carretera camino sin un tramo recto hasta que asomas arriba. Son las diez de la mañana cuando llegamos al mirador

y el paisaje se muestra verde y agreste hacia las Tirajanas

y hacia el oeste, el Roque Nublo y el Teide en la vecina Tenerife

Un poco más allá, el Roque Bentayga y las montañas de Tamadaba

Muy cerca del mirador, bajando por un lateral

nos acercamos a la roca conocida como El Champiñón

un monolito natural colgado de los riscos que descienden del Pico de las Nieves

Y siguiendo un poco más hacia abajo

la Ventana de la Gañifa

una roca agujereada que podemos utilizar de marco para el Roque Nublo con el Teide de fondo

o darle todo el protagonismo, pues por sí sola bien merece una foto

El Champiñón con el Pico Campanario detrás

Aunque siempre se ha tomado el Pico de las Nieves como la máxima altura de Gran Canaria con 1.949 m -y es donde está el monolito del IGN-, en realidad es el Morro de la Agujereada, justo al lado, donde se sitúa el punto más alto de la isla, a 1.956 m. Supongo que al ser un farallón rocoso vertical y de muy difícil acceso, lo pondrían en su vecino de al lado.

Es evidente por qué a este pico de le llama Morro de la Agujereada

Panorámica desde el vértice del Pico de los Pozos de Nieve

Junto al Morro de la Agujereada

En el vértice del ¿Pico de las Nieves o Pico de los Pozos de la Nieve?

Indistintamente se le conoce con cualquiera de los dos nombres, siendo
el de Pico de las Nieves el más habitual, aunque quizás el más correcto sea el segundo ya que tiene su origen en los pozos excavados cerca de la cumbre en el siglo XVII por el Cabildo de Gran Canaria para la obtención de hielo. Concretamente fueron tres pozos de los que aún quedan sus restos. 


B. Roque Nublo

Desde hace aproximadamente un año, para acceder al Roque Nublo es necesario solicitar una reserva. El trámite se hace por internet para un día y hora concretos. Es muy sencillo y totalmente gratuito. Te mandan un QR a tu correo y con él puedes acceder al sendero desde la Degollada de La Goleta -el camino más fácil y corto-. Hay que tener en cuenta de que no se puede aparcar en la Goleta ni en las cercanías, por lo que han habilitado varios lugares para dejar el coche y un servicio de autobuses que te llevan al inicio del camino. Otra opción es ir andando por senderos desde los aparcamientos que fue lo que hicimos nosotros a la ida. A la vuelta, cogimos el autobús por ganar algo de tiempo. 
Existe la posibilidad de acceder caminando desde La Culata de Tejeda para lo cual no es necesario hacer la reserva: los 11 kilómetros y los 900 metros de desnivel  hacen desistir a la mayoría.
He de reconocer que todo funcionó bien. Había gente, pero un número muy asumible, sin sensación en ningún momento de exceso de personas, ni en los caminos ni en el mismo Roque.
Y comento esto porque en Nerja, en el río Chíllar, el problema es el mismo: la masificación de un espacio natural. Es inevitable la regulación para controlar el acceso, pero se puede hacer sin convertir la naturaleza, los espacios públicos, en un negocio, en un chiringuito en manos de los políticos de turno, sean del partido que sean.

Salimos del aparcamiento de la Cruz de los Llanos por un camino que nos internaba en los pinares de esta zona de cumbres, una de las pocas zonas llanas de la isla pero por encima de los 1.700 m.

Entre los pinos asoma a lo lejos el Roque Nublo

que con el zoom lo traemos cerca de nosotros

También al Teide, que parece estar ahí mismo sobre los pinares de Tamadaba

De esta meseta y hacia todas direcciones se abren vertiginosos barrancos por donde se descuelgan estos sufridos pinos canarios tan azotados por los incendios.

El pino canario tiene la particularidad de rebrotar tras los incendios. Su corteza gruesa y dura lo protege del fuego pero como leí no recuerdo donde, el pino revive pero el bosque muere pues este no son solo los árboles sino todo lo que en él hay: arbustos, hierbas, suelo, animales... que tardan decenas de años en volver a ser lo que fueron y eso cuando lo consiguen porque en muchos casos la erosión y la pérdida de suelo terminan por convertir en eriales de roca lo que fue un entorno de vida.

Por el sendero, junto a la Presa de los Hornos

Una parada al borde de los tajos por donde suben

y bajan los pinos

Mires a donde mires, roques por todos lados

y el Nublo en el horizonte

No. Aunque lo parezca, no está ahí. Nos separa algún kilómetro y un barranco de unos cientos de metros de profundidad

Una panorámica de la Caldera de Tejeda

Vistas hacia Tejeda y Artenara

Desde el promontorio

marcha atrás 

con algún paso delicado

para volver al camino principal e iniciar el sendero que sube desde La Goleta previo paso por la caseta de control

Por un momento desaparecen el Roque Nublo

pero vuelve a asomarse

ya cada vez más cerca

Diminutos

ante ese monolito vertical de casi 90 metros de altura

Felicitando el Año Nuevo que se acerca

como nosotros al Roque

y al abismo que se abre a sus pies

Restaurante con palomas y vistas al Teide

Junto al Roque La Rana, el "hermano pequeño"

El Roque Nublo es un pitón volcánico que se encuentra a una altura de 1810 m sobre el nivel del mar. 

Tiene algo mágico, algo que hace que no quieras dejar de mirarlo

pero no queda más remedio que volver si queremos ver otros lugares

allí quedan los escaladores

y nuevas personas que se acercan a él

por la plataforma casi llana que le sirve de antesala

Una mirada atrás

y otra hacia adelante, que también lo merece

Antes de salir a La Goleta y coger el autobús, nos acercamos al Roque del Fraile

que también se merece un posado


C. Roque Bentayga

De roque a roque y tiramos p'alante porque nos toca, tenemos tiempo y queremos ver ese lugar que representa un hito geológico, geográfico e histórico, un punto de referencia en la Caldera de Tejeda.

El Roque Bentayga es un pitón basáltico que se encuentra a 1414 metros sobre el nivel del mar, dentro de la zona protegida del Parque Rural del Nublo.

Y hablando del Nublo, así se veía desde la Degollada de las Moradas

Desde el mismo punto, el pueblo de Tejeda

Otra parada nos permite ver el roque de una forma distinta

y jugar con la cámara y el retrovisor: autorretrato con roques

Al Roque Bentayga se accede por una carreterilla estrecha que llega hasta un centro de recepción. Nosotros lo encontramos cerrado y tuvimos que subir andado un kilómetro por la carreterilla ya que tenía una barrera echada. Por lo demás, la visita al roque se puede hacer sin problema: es un camino abierto de acceso libre y gratuito.

Vistas del Roque Nublo desde la subida 

Panorámica con Tejeda, Cruz de Tejeda, Pico de las Nieves y Roque Nublo

El Roque Bentayga es también un yacimiento arqueológico que alberga un almogarén aborigen. Este lugar de difícil acceso fue utilizado por los antiguos canarios hasta su asedio por las tropas castellanas.

La carretera de subida

Descurainia preauxiana - Mostaza de risco, endemismo grancanario

Llegando a la parte alta del roque 

donde se sitúa el almogarén y hay algunas covachas

El camino es fácil, un senderillo serpentea por la ladera y en las partes más abruptas, unas escaleras de subida

y bajada

Aeonium simsii - Góngaro, flor de piedra, otro endemismo exclusivo de Gran Canaria que encontramos en los riscos y roquedos de las zonas altas de la isla

Una tabaiba amarga con el porte y el tamaño de un pequeño árbol

D. Tejeda

En el centro geográfico de Gran Canaria se encuentra Tejeda, un pequeño y blanco pueblo que se desparrama por una de las laderas de su caldera homónima.
El lugar es conocido por sus espectacular ubicación, con vistas a los roques Nublo y Bentayga y por la producción artesanal de dulces de almendra: mazapanes y bienmesabe, siendo la dulcería Nublo el local más famoso donde se fabrican y venden estos productos junto a otros muchos más.

Como dato curioso, decir que en estas navidades 2025-26, Tejeda fue la ganadora del concurso publicitario "Juntos brillamos más" de la conocida marca de bombones Ferrero Rocher. Como premio, una iluminación navideña especial que ha hecho que sus calles estuvieran a rebosar en estas fechas todos los días, salvo uno: el 31.
Nosotros que pensábamos que estaría todo lleno, nos extrañó llegar ya con las últimas luces del día y aparcar en sus calles sin problemas. Después, caminando por sus calles, apenas una decena de personas. La dulcería casi vacía, donde disfrutamos de unos pastelillos y un café 

y de la puesta de sol tras el Roque Bentayga.

Después

un paseo por sus calles

y plazas iluminadas

con la luz azul de los últimos minutos del día


1 DE ENERO - AÑO NUEVO

A. Las Palmas de Gran Canaria - Barrio de Vegueta















B. Las Palmas de Gran Canaria: Playa de las Canteras







C. Santa Brígida