miércoles, 21 de enero de 2026

Gran Canaria - Navidades 25/26


Si hay un paraje natural que simbolice a Gran Canaria ese es, junto a las dunas de Maspalomas, el Roque Nublo, un enorme monolito de roca volcánica que se alza en el centro de la isla por encima de los 1.800 metros.
Visible desde muchos lugares, fue sitio de culto y adoración de las tribus aborígenes. Hoy, otras tribus venidas de medio mundo, los turistas, hollan sus pies, en tan gran número, que ha sido necesario regular su acceso.

Del conjunto del archipiélago canario, Gran Canaria destaca por su forma redondeada. Es una isla en la que la última actividad volcánica registrada es muy antigua. Su origen se sitúa en un antiguo volcán que ocuparía el centro, la Caldera de Tejeda, zona más alta de la isla. De aquí parte una serie de enormes barrancos originados por la erosión que se abren en forma de radios a los distintos puntos cardinales y que constituyen otro de los rasgos geológicos y paisajísticos de Gran Canaria y una de las razones de las sinuosas, estrechas y eternas carreteras de la isla, si exceptuamos las autovías próximas a la costa que recorren, desde Las Palmas, el norte, el este y el sur insular.


Mapa de Gran Canaria y de los distintos lugares visitados: quizás más de los previstos, seguro menos de los deseados.



26 DE DICIEMBRE

A. Caldera de Bandama

Cerca de Tafira, se encuentra el Pico de Bandama. Una estrecha carreterilla sube hasta su cumbre

donde un mirador nos ofrece una vista excepcional hacia Las Palmas 

y hacia la caldera que se encuentra a sus pies

La Caldera de Bandama es un cráter perfecto, de los que pueden ilustrar un libro de geología. Tiene su origen en las últimas erupciones que se registraron en la isla, hace unos 5.000 años. Sus tres kilómetros de perímetro se pueden recorrer por un sendero que parte de un campo de golf próximo. Incluso, si se desea, un caminillo nos permite descender hasta su fondo, a más de 200 m de profundidad. En él encontraremos los restos de una construcción en ruinas y de antiguos cultivos. Fue un holandés, un tal Daniel Van Damme, el primero que utilizó los fértiles suelos del fondo de la caldera con fines agrícolas y es de él de donde proviene el nombre actual de la misma.

Panorámica de la caldera

Por el senderillo que recorre el borde del cráter


Contrasta los tonos grises y marrones de las laderas con el verde del fondo

Periploca laviegata - Cornical

Asomada al borde, con el Pico Bandama en frente

Campylanthus salsoloides - Romero marino, un endemismo canario presente en la mayoría de las islas del archipiélago

El verde fondo de la caldera

Nubes negras van llegando y el aire húmedo anuncia una lluvia que llegaría en forma de chaparrón 

Sonchus leptocephalus - Balillo, endemismo de las islas centrales -Gran Canaria, Tenerife y La Gomera-.

Una grieta en el borde deja ver las ruinas de la casa y los viejos cultivos


B. Jardín Botánico Canario "Viera y Clavijo" 

Al borde del Barranco de Guiniguada, en Tafira Alta, se encuentra este jardín botánico, uno de los mayores de Europa. Entre cascadas, bosques de laurisilva y pinar, palmerales y las mismas paredes verticales del barranco, discurren numerosos caminos que nos van acercando a los distintos ambientes y especies de flora, especialmente aquellas que podemos encontrar en Canarias, aunque también veremos plantas de otros lugares de la Macaronesia y del resto del mundo, como en la zona dedicada a los cactus.

Una vista del jardín con dragos y palmeras canarias, dos especies representativas de la flora insular

Cheirolophus arbutifolius - Cabezón de Gran Canaria, un endemismo exclusivo de esta isla

Otro rincón del jardín, por la zona de lagos y cascadas

Dedriopoterium pulidoi - Algafitón de la Aldea, un endemismo grancanario que vive en acantilados costeros de la zona oeste de la isla

Numerosos caminillos recorren en horizontal, suben y bajan por las paredes del barranco

y nos permiten contemplar el jardín desde las alturas

Globularia sarcophylla - Mosquera de Tirajana, otro endemismo exclusivo de Gran Canaria

Cneorum pulverulentum- Orijama, endmismo canario

Caminos entre la flora típica de los barrancos canarios: bejeques, verodes, tabaibas, cardones... y otras muchas especies, de esas que en casa cuesta sacar adelante y que aquí, en la isla, vas viendo por cualquier lado.

Lavatera acerifolia - Malvarrisco, un arbusto endémico canario con hojas similares a la de los arces y que tuvimos la suerte de poder ver en flor

Un enorme ficus 

junto al jardín de cactus y plantas crasas, en el que podemos ver un ejemplar del escaso drago de Gran Canaria - Dracaena tamaranae


C. Tufia

Próxima a Telde y perteneciente a este municipio, se encuentra la pequeña localidad costera de Tufia, un conjunto de arracimadas casas blancas y azules que escalan el lateral de un promontorio donde se encuentra una zona arqueológica a la que no pudimos acceder por encontrarse vallada y cerrada. 
En las calles del pueblo se respira un ambiente "jipiesco" cercano al descuido y el abandono. De esos lugares que resultan atractivos desde lejos pero que pierden en las distancias cortas. 
Un panel informativo a la entrada nos invitaba también a conocer sus fondos marinos, de los más atractivos de la isla pero, aunque había alguna persona valiente bañándose en su pequeña playa, no estaba la temperatura ambiente -ni creo que la del agua- para semejante hazaña.

Vistas de Tufia

con algunas de sus casas excavadas en el acantilado


D. Bufadero de La Garita

La Garita es otra localidad costera del municipio de Telde, esta mucho más grande y poblada que la anterior. Si cogemos su paseo marítimo en dirección sur, al cabo de menos de un kilómetro nos encontraremos con una zona de quebrada roca volcánica junto al mar. Allí un enorme agujero se va llenado y vaciando al compás de las olas a la vez que, de vez en cuando, un surtidor de agua a presión surge del lateral elevándose un par de metros hacia el cielo.
En el lugar, varios carteles advierten de su peligrosidad, sobre todo en días de mala mar y fuerte oleaje. Hay que tener mucha precaución al acercarse y lo que nunca se debe hacer es intentar bañarse dentro del agujero, como se ve en algunos vídeos que circulan por internet. Las probabilidades de no salir con vida son elevadas.

La Garita

y algunas imágenes del bufadero

y del enorme agujero que de forma acompasada

se tragaba y escupía el mar



E. Telde

La segunda ciudad en número de habitantes después de la capital -supera ya los cien mil- no dio nada más que para un corto paseo por las calles y plazas del centro, ya de noche y con las luces y adornos propios de estas fechas. No vimos gran cosa. Falto tiempo y mucha más luz natural -de la artificial vamos sobrados-. Es lo que tienen los cortos días del inicio del invierno.



27 DE DICIEMBRE

En este día, tenemos la intención de visitar el norte de la isla, por lo que cogemos la autovía que nos traslada hasta Agaete y, más concretamente, a su puerto, del que parten ferris hacia Tenerife y a donde llega el pescado fresco de la zona.

A. Puerto de las Nieves

No, aquí no nieva. No es un puerto de montaña sino de mar, y el nombre proviene de esta blanca ermita dedicada a la Virgen de Nieves situada junto a la playa y a un pitón volcánico que se eleva, vertical, una decena de metros.


Y desde la pequeña playa, unos acantilados impresionantes se alzan ante nuestros ojos


y allí, separado del resto, el farallón que fue otro de los símbolos de Gran Canaria. Y digo fue porque la tormenta tropical Delta, en 2005, echó abajo lo que hasta el momento era conocido como el Dedo de Dios. Hoy, con sorna canaria, se le llama el Muñón de Dios o el Roque Partido.

Una foto antigua del Dedo de Dios

Casas tradicionales de pescadores


Junto al paseo marítimo, una pedregosa playa de enormes cantos rodados, y al fondo, mirando al sur, la acantilada costa del oeste de Gran Canaria y su perfil recortado que se conoce con el nombre de la Cola del Dragón

y si la vista la dirigimos al mar, El Teide, asomando imponente tras las nubes

Tras dar un pequeño paseo por el pueblo, nos vamos hacia las antiguas salinas de Agaete

reconvertidas hoy en día en charcos naturales donde poder darse un baño

Un poco más allá, siguiendo por un camino que parte de la zona de baños, se llega a unos acantilados con unas bonitas vistas al norte,

la Punta Turmán

donde numerosos y enormes cangrejos rojos tienen su particular solarium con piscina incluida


B. Punta de Sardina


Justo en el extremo noroeste se encuentra la Punta de Sardina y la localidad de Sardina del Norte, pegada al acantilado.
Lo que hoy es un pequeño pueblo costero, fue en tiempos de la conquista un importante puerto de entrada a la isla y en el siglo XIX, el lugar desde donde salía el azúcar de caña que en gran cantidad se producía en el norte grancanario. Ya en el siglo XX, en 1968, en pleno franquismo, en una de sus playas, se produjo un levantamiento sindical contra la empresa SATRA que terminó con enfrentamientos con la guardia civil, en manifestaciones y encierros y que acabaría en un Consejo de Guerra y penas de cárcel para algunos de los obreros. Mucha historia para pueblo tan pequeño.  

Sardina del Norte

El Faro de Punta Sardina

En la zona existen numerosos charcos naturales protegidos del mar abierto  por zonas de roca y donde el agua se embalsa con la marea baja.

Y Colón bajó de la columna


C. Gáldar

La antigua Agáldar, sede de los reyes o guanartemes canarios hasta la conquista en 1483, y después capital de la isla hasta que fue sustituida por Las Palmas. 
Gáldar, una ciudad abrazada a un cono volcánico, la Montaña de Gáldar. Desde lejos, sus casitas de colores se desparraman, como si de un belén se tratara, por sus laderas, dándole una imagen muy peculiar que se me asemeja al barrio de la Perlita, en Algeciras.
Esta ciudad, capital de la isla antes de que lo fuera Las Palmas, fue en tiempos prehispanos la sede de los reyes o guanartemes canarios, cuando su nombre era Agáldar. 
De aquella época anterior a la conquista en 1483 quedan numerosos restos arqueológicos por toda la isla pero uno de los más importantes está en el mismo centro de Gáldar, la llamada Cueva Pintada.

En este conjunto arqueológico podemos visitar los restos de la antigua ciudad, las viviendas, los espacios comunes y lo que le da nombre,

un lugar semienterrado, excavado en la propia piedra, con una serie de pinturas simbólicas en sus paredes: la Cueva Pintada

Paseando por las calles de Gáldar. 
Se nota en qué época estamos: no faltan las luces, los adornos navideños y como en otros lugares, los escenarios montados en la plaza que terminan tapando parte de los monumentos.

D. Tagoror del Gallego

En la cima del Monte del Gallego, en la localidad de Sta. María de Guía, nos encontramos con este tagoror. Pero, ¿qué es un tagoror?
Esta palabra, de origen bereber, significa lugar de reunión, una construcción circular en la que se reunían los menceys, el consejo de ancianos y guerreros de los antiguos canarios.

Aparcado el coche junto a unas casitas a las que se llega por una carreterilla tan estrecha que apenas cabe uno,

nos disponemos a remontar la pendiente cubierta de verodes, bejeques, tabaibas y cardones, la típica vegetación de las laderas soleadas a no mucha altura.

Desde la cima, Gáldar y su montaña, un cono perfecto junto al mar

Y hacia el otro lado, la vista nos alcanza hasta La Isleta y la ciudad de Las Palmas. No es de extrañar que escogieran este emplazamiento pues el campo de visión abarcaba desde aquí buena parte del territorio sobre el que gobernaban

Y a la sombra de las piedras, una sorpresa, una orquídea nueva y desconocida que resulta ser una Habenaria tridactylites, un endemismo canario

Tere junto al tagoror

E. Reserva Natural de los Tilos de Moya

La Reserva Natural de Los Tilos de Moya es uno de los últimos reductos de laurisilva que quedan en Gran Canaria, un tipo de bosque subtropical húmedo que actúa como protector de los suelos y ayuda a la recarga de los acuíferos.

Antiguamente, este lugar formaba parte de un bosque mucho más extenso conocido como "La Selva de Doramas", que  se extendía por buena parte del norte de la isla, pero a partir del s. XVI, la tala, la extracción de maderas y la deforestación para obtener pastos y terrenos de cultivo provocó su práctica desaparición.

Símbolo histórico en la lucha por la defensa de la laurisilva, a finales del siglo pasado se logra detener su explotación, se protege y se llevan a cabo diferentes repoblaciones en sus laderas con objeto de intentar regenerar su antigua masa boscosa.

Hoy, a través de un sendero de unos tres kilómetros que parte de un pequeño centro de recepción e información, podemos conocer este rincón de la antigua selva húmeda que antaño vivió tiempos mejores y también peores.


El sendero por medio del bosque

compuesto principalmente por especies arbóreas como laureles, tiles, acebiños o viñátigos, entre otras.

Por el suelo, musgos y helechos

y las hojas de los árboles formando una capa mullida 

que hace el andar agradable

Aparte de las que hemos nombrado, otras muchas especies vegetales viven en este lugar, algunas endémicas

como la gibalbera -Semele gayae- una enredadera de varios metros, emparentada con nuestro rusco, y que es exclusiva de Gran Canaria

bejeques de gran tamaño, de más de metro y medio,

madroños canarios - Arbustus canariensis-

o el bicácaro - Canarina canariensis- una enredadera endémica de algunas de las Islas Canarias con unas flores grandes y espectaculares y que tuvimos la suerte de encontrar en flor en un ejemplar que colgaba de un talud en la carretera a la salida de los Tilos de Moya.


F. Firgas

Firgas es un pueblo colgado en la montaña con vistas al Atlántico y a la costa norte grancanaria -basta acercarse a la plaza de la iglesia y al mirador que allí hay-. Le llaman el pueblo del agua y no solo porque en una de sus calles esta corra en forma de cascada por el centro de la misma, sino también porque casi toda el agua mineral embotellada que bebamos por la isla procede de esta localidad.

Paseo de Gran Canaria, con su fuente que aprovecha la inclinación de la calle y va cayendo en sucesivas cascadas


y en los laterales, bancos y escudos de todos los municipios de la isla hechos en azulejos decorados

Si seguimos más arriba por la misma calle, nos encontraremos con una representación en relieve y un mosaico  con un paisaje singular de cada una de las Islas Canarias.


G. Teror

Las últimas luces del día nos pillaron entrando al pueblo

en el que las de la Navidad encendían ya sus calles, sus típicos balcones canarios

y la plaza donde la Basílica de la Virgen del Pino

esperaba con las puertas abiertas

Paseo por sus calles más céntricas: muchos balcones de maderas y  algunas típicas casas canarias en las que se mezclan el blanco de la cal y la negra piedra volcánica, muy semejantes a aquellas que hemos visto en las Azores.



28 DE DICIEMBRE

Hoy toca sur: barrancos largos y profundos que bajan desde las alturas, restos arqueológicos de la época prehispánica, miradores, flora autóctona, algún que otro pueblo y lo más parecido a un desierto de arena que en España podamos encontrar. Eso sí, de carreteras estrechas y con curvas nos vamos a hartar, y de ciclistas y moteros,  que parece que aquí, como en otros lugares, sienten predilección por este tipo de vías, especialmente si es domingo como hoy.

A. Degollada de las Yeguas

En Canarias una degollada es una depresión del terreno que permite el paso entre dos elevaciones próximas. Vendría a ser algo similar a un puerto de montaña.

Si subimos por la carretera que desde Maspalomas se dirige a San Bartolomé de Tirajana, a unos ocho o nueve kilómetros nos encontraremos con un mirador que se abre al Barranco de Fataga: el Mirador Astronómico de la Degollada de las Yeguas.
No sé si de noche se verán más o menos estrellas pero de día, el paisaje que podemos admirar es impresionante: nos recordó a aquellas imágenes de las películas del oeste americano, aquellos paisajes hipnóticos de riscos y profundos barrancos de tonos rojizos o anaranjados donde los cactus - aquí cardones y tabaibas- ponen la nota verde. El lugar bien se merece una parada -hay un amplio aparcamiento-. 

Panorámica desde el mirador

Las verticales paredes del barranco y el Atlántico mirando hacia el sur 

B. Barranco de Fataga

Al Barranco de Fataga se le conoce como el Valle de las Mil Palmeras. No sé si serán mil, algunas más o algunas menos, pero lo que sí os aseguro es que hay muchas. Eso, unido al entorno de montañas de tonos ocres, rojos o violetas, y a los pequeños pueblos de casas blancas, le dan a este lugar un aire sahariano, como de oasis en un desierto. 

 Arteara y su palmeral 

 Una parada en la parte alta de la carretera para contemplar el pueblo de Fataga en medio del valle 

C. San Bartolomé de Tirajana

 San Bartolomé de Tirajana es el municipio más extenso de toda Canarias y a él pertenecen lugares tan famosos y turísticos como Playa del Inglés o Maspalomas. Vendría a ser, como aquí en Málaga, Mijas o Benalmádena: el pueblo pequeño, coqueto y blanco, de calles irregulares y en pendiente, encaramado en la montaña y la costa poblada de urbanizaciones y turistas.
 
 Al norte, entre las cumbres más altas de la isla y el pueblo, los Riscos de Tirajana, paisaje protegido por sus formaciones geológicas y por sus particulares endemismos vegetales y animales.
 
 El pueblo de San Bartolomé desde Tunte
 
D. Santa Lucía de Tirajana

 Separado del Barranco de Fataga por las montañas de Amurga, el Barranco de las Tirajanas desciende desde los altos picos del centro de la isla hasta Vecindario y el mar. 
Siendo el tercer municipio de la isla en número de habitantes, unos 75.000, resulta curioso que Sta. Lucía, la capital, apenas sea un pequeño pueblo de unos 3.000 habitantes rodeado de barrancos, bancales cultivados y casitas dispersas en las laderas de la montaña. El grueso de la población se encuentra en Vecindario, el centro comercial, industrial y de servicios de la localidad.

Una imagen del Bco. de las Tirajanas, un poco antes de llegar a Sta. Lucía
 
E. Mirador y presa de la Sorrueda

 Pasada Sta. Lucía, un desvío nos acerca a La Sorrueda, una pequeña aldea en la que se encuentra el Centro de Interpretación de la Fortaleza de Ansite -cerrado-, un palmeral y una presa que retiene las aguas del barranco.
 
Desde el mirador de la Sorrueda, vistas al pantano
 
 y al palmeral junto al pueblo

Desde el mirador, un camino conduce a la presa. Se puede bajar en coche, pero nosotros preferimos hacerlo andando.
 
 Por encima de la presa, las palmeras forman un pequeño bosque

 entre los troncos, las aguas remansadas del pantano

 Las palmeras y el reflejo de las montañas  

 Por debajo del muro de la presa, el barranco continúa
 
 con bonitos rincones de altas paredes rojizas llenas de oquedades
 
 Parolinia ornata - Dama de Gran Canaria, un endemismo exclusivo de esta isla 

 Lavandula dentata - Alhucema rizada

 Bejeque

 Pantano de La Sorrueda
 
Una nueva imagen del pantano, con su roca a franjas de colores y sus palmeras en la pendiente 

F. Fortaleza de Ansite


















G. Dunas de Maspalomas