El cultivo de banana en Costa
Rica fue introducido en el siglo XIX y se expandió rápidamente gracias a
la inversión extranjera y al desarrollo del ferrocarril al Caribe. Con el
tiempo, empresas foráneas como United Fruit Company -hoy Chiquita- y Dole controlaron
las grandes plantaciones de banano, principalmente en zonas húmedas del Caribe
y el Pacífico, donde el clima tropical favorece su crecimiento. Este producto, convertido
en uno de los principales bienes de exportación del país sigue enfrentando
desafíos, como enfermedades del cultivo, fluctuaciones en los precios
internacionales y críticas por el impacto ambiental y las condiciones laborales
de los trabajadores, aunque en los últimos años se ha avanzado hacia prácticas
de cultivo más sostenibles y en mejoras en las condiciones de trabajo.
Por
cierto, la expresión “república bananera” tiene su origen en el libro Cabbages and Kings (1904) del escritor
norteamericano O. Henry. En esta obra,
ambientada en un país ficticio de Centroamérica llamado “Anchuria”, el autor
describía una nación políticamente inestable, dependiente de la exportación de
bananas y fuertemente influenciada por intereses extranjeros.
El término se consolidó para describir a varios países de
América Latina y el Caribe cuya economía giraba en torno a un solo producto
agrícola —especialmente el banano— y donde grandes empresas extranjeras, como United Fruit Company, ejercían un enorme poder
económico y político. Estas compañías controlaban tierras, infraestructura y
exportaciones, influyendo incluso en gobiernos y políticas internas.
Con el tiempo, “república bananera” ha pasado a usarse de
forma más amplia, despectiva y crítica para referirse a países donde la
corrupción campa a sus anchas en todos los ámbitos de poder.
Por el camino, paramos un par de veces para ver unos perezosos que por allí andaban y para contemplar un majestuoso árbol en las proximidades de Guápiles. Y ya de paso, fotografiar florecillas y alguna que otra cosa que andaba por los bordes de la carretera.
Bradypus variegatus - Perezoso de tres dedos
Este perezoso, como su pariente el de dos dedos, es un animal arborícola que solo baja para defecar una vez a la semana. El resto del tiempo se lo pasa encaramado en los árboles comiendo, durmiendo o moviéndose entre las ramas a la increíble velocidad de 1-2 metros por minuto.
Momordica charantia - Melón amargo
Chondrodesmus riparius - Milpiés de espalda plana
El ceibo
gigante del Colegio Técnico Profesional de Pococí es uno de los
árboles más impresionantes y representativos de la región caribeña de Costa
Rica. Este majestuoso ejemplar de Ceiba pentandra, cercano a la carretera 32, se eleva por encima de los 50 metros y se le calcula una edad de alrededor de
200 años
Choloepus didactylus - Perezoso de dos dedos
La diferencia más destacada con su pariente es que este perezoso solo tiene dos dedos en las patas delanteras. También carece de la máscara facial que tiene el de tres dedos y su nariz rechoncha, como la de un cerdito.
Los perezosos suelen tener el pelaje cubierto de algas con las que viven en simbiosis -junto a unas polillas que a la vez se alimentan de las algas. El color verde que le aportan las algas le sirve de camuflaje entre las hojas de los árboles.
Columbina talpacoti - Tortolita rojiza
Hamelia patens - Coralillo
Vigna unguiculata - Frijol de vaca
Al llegar a La Pavona, la carretera secundaria que habíamos cogido se acaba, y tenemos que sustituir el microbús por un pequeño bote que nos espera en un embarcadero. Unos muchachos, por unos colones de propina, se encargan de llevar las maletas en unos carros y atravesar el barrizal que nos separa del río.
De La Pavona al pueblo de Barra de Tortuguero
A través del Río La Suerte se accede a la zona del Parque Nacional de Tortuguero, atravesando esta selva tropical de llanura donde la lluvia puede aparecer en cualquier momento.
El río tiene un intenso color marrón de la cantidad de sedimentos que transporta
En sus orillas, enormes árboles de distintas especies
que se sobreponen unos a otros
De vez en cuando alguna pequeña construcción
aparece entre el agua y el verde
Parada en el pequeño pueblo de Barra de Tortuguero, lugar famoso por ser el punto que la gente suele visitar para contemplar el desove de la tortuga verde y otras durante los meses de verano.
Al pasar junto a la escuela del pueblo me sorprende el cartel con las normas de vestimenta y otras más
y un perrillo de triste mirada
Y hablando de perros, en Costa Rica pocas son las personas que pasean perros por las calles y no son tampoco muchos los que deambulan sueltos de aquí para allá o andan por las puertas de las casas, pero lo llamativo es que en ningún momento, en todos los lugares por donde anduvimos, un perro nos ladró ni escuché ladrar a nadie y eso que en algunas casas, como advertencia, aparecía el amenazador cartel de "Cuidado, perro bravo".
La playa donde vienen a desovar las tortugas
Antiguamente, en este pueblo, aprovechando la época de desove, cazaban a las tortugas y consumían su carne y sus huevos. Por suerte, hoy en día esta práctica ha desaparecido y en su lugar, se trabaja para intentar conservar esta emblemática especie que ha sufrido un importante declive en su población.
Crotalaria retusa - Maraquita
Asystasia gangetica
Mussaenda
En un puesto en la calle, nos paramos para comprar una pipa fría, un coco verde al que se le corta la parte superior y del que se bebe su agua sola, con zumo o con algún licor. Normalmente, consumido el líquido, se tira, pero nosotros con una navajilla que traíamos logramos sacarles la pulpa blanca y comérnosla.
Anartia fatima - Mariposa pavo real
Canavalia rosea - Frijol de playa
Cheilocostus speciosus - Caña agria
Quiscalus mexicanus - Zanate, un pájaro que antes solo se veía por los manglares y que cada vez está conquistando más espacios.
Mientras esperábamos para coger de nuevo el bote hacia nuestro hotel, en unos jardincillos decenas de mariposas iban y venían, y es que Costa Rica es uno de los lugares donde más especies de mariposas existen: alrededor de unas 1.600 diurnas y unas 6.000 nocturnas.
Dryas iulia - Mariposa flama
Papilio thoas - Limonera grande
Dione juno - Mariposa pasionaria de alas largas
De Barra de Tortuguero al hotel
Volvemos al Río de la Suerte
con sus cocoteros en las orillas
La única elevación de la zona, el Cerro Tortuguero
Pasado el cerro, dejamos el río principal para coger un río secundario, el Caño Palma, más estrecho y con el agua más clara, que nos llevará hasta el hotel Turtle Beach, unos bungalós entre la playa y la selva donde pasaremos las siguientes dos noches.
Y en el agua, junto al hotel, un caimán de anteojos o guajipal -Caiman crocodilus -
Las cabañas están completamente integradas en el entorno, tanto que sus jardines y la selva se funden y confunden en muchos momentos. Ya nos advierten que al caer la noche, no salgamos de las instalaciones del hotel pues puede ser peligroso -serpientes, caimanes, insectos varios, el esquivo jaguar...- pero durante el día pasear entre sus árboles y por los alrededores es el lugar donde más animales y plantas pudimos observar.
Prosthechea fragans - Conchita, una orquídea epífita de Centroamérica
Columnea nicaraguensis
Campephilus guatemalensis - Carpintero pico plata
Boana rufitela - Rana de árbol de tela roja, una ranita arborícola nocturna que descansaba en el tronco de un árbol junto a nuestra habitación
Ravenala madagascariensis - Árbol del viajero
Lagarto del género Anolis en la puerta del bungaló.
Este y otros "bichillos" en la habitación me trajo a la memoria el relato de Jorge Cadaval, el de los Morancos, de la noche que pasó en un hotel de similares características a este, aquí en Costa Rica, con insectos luminosos y animalillos que le subían por las piernas.
Epidendrum eburneum
Psarocolius montezuma - Oropéndola de Montezuma
Pintangus sulphuratus - Bienteveo
Ramphastos ambiguus - Tucán de pico castaño
Un paseo por la playa que tenemos apenas a 200 metros
Nos han recomendado no bañarnos en ella: el oleaje, los numerosos troncos y ramas que trae el mar y la presencia de tiburones no invitan al baño. La piscina del hotel es más segura.
Heliconia psittacorum - Pico de loro
Los nidos colgantes de la oropéndola de Montezuma, largas bolsas de hasta un metro de longitud que las hembras van tejiendo con paciencia y pericia
Cocoteros junto a la playa. Las vacas pastan bajos y unos carteles te advierten del peligro de que te caiga uno en la cabeza
Dynastes hercules - Escarabajo Hércules, uno de los coleópteros más grandes que existen pues pueden llegar a medir hasta 17 cm
A eso de la media tarde, una familia de monos araña -Ateles geoffroyi -, nos visita. Con movimientos elegantes, ayudándose de su cola prensil y de sus largas extremidades van desplazándose por los árboles en busca de fruta.
Heliconia hirsuta - Flor de perico
Espicia cupreata
Basiliscus vittatus - Basilisco marrón
Este basilisco marrón no deja de mirarme pero permanece quieto durante toda la sesión de fotos
Heliconia bihai - Pinza de langosta
Tras la primera noche, y antes de desayunar, con las primeras luces del día, nos embarcamos para hacer un tour guiado por los canales de Tortuguero.
¿Quién nos mira?
Es un basilisco verde o lagarto Jesucristo -Basiliscus plumifrons -, que se esconde tras el tronco de un árbol. El nombre de lagarto Jesucristo le viene de su capacidad de andar correr sobre las aguas, como si de un milagro se tratase.
La frondosidad de la vegetación sobre estos canales que inundan el Parque Nacional Tortuguero como si de vasos sanguíneos se tratara
De pronto, sin previo aviso, chaparrón
Sobre un tronco, una pareja de loros frentirroja -Amazona autumnalis-
El árbol gavilán -Pentaclethra macroloba- es una especie
representativa de los bosques húmedos del Caribe costarricense. Este árbol
destaca por su altura imponente y su tronco recto, que puede alcanzar varios
metros, formando parte esencial del bosque tropical. Es una especie tóxica que
puede producir graves intoxicaciones si se consumen sus hojas o semillas pero
que se ha utilizado tradicionalmente como madera para construcciones por ser
esta muy dura, resistente a la humedad y no la atacan las termitas.
Otra de las especies que podemos ver por los canales es la palmera real, utilizada también para la construcción
Y si vemos una palmera de enormes hojas, esa es la palma yolillo -Raphia taedigera-, famosa por tener una de las hojas más grandes del reino vegetal, ¡hasta 25 metros!
Anhinga anhinga - Córmorán pico de aguja, un ave acuática que no tiene un plumaje completamente impermeable por lo que utiliza un aceite que produce su glándula anal para impregnarse las plumas antes de sumergirse en las aguas. Después necesita de un secado al sol, por eso no es raro verlas posadas con las alas abiertas.
En algunos rincones la quietud y claridad del agua son un falso y peligroso espejo
Rhynchonycteris naso - Murcielaguito narigón, capaz de cazar más de 3.000 insectos al día. Su pelaje le permite camuflarse perfectamente en los troncos donde pasa el día.
Otro chaparrón de improviso, este más intenso. Menos mal que dura apenas diez minutos
Y el sol se va abriendo paso haciendo brillar a la Pachira aquatica - Árbol de la fortuna
y salir a la iguana verde -Iguana iguana-
Vanellus chilensis - Teru teru, un ave sudamericana a la que es rara ver tan al norte
Recogiendo cocos en la Laguna Cuatro. El precio al que se lo pagan a ellos suele ser de un dólar por dos cocos, mientras que en San José se venden a tres dólares cada coco
De los pocos botes que nos cruzamos por los canales
Los canales de Tortuguero forman un laberinto natural de
ríos y lagunas rodeados por una exuberante selva tropical. Este ecosistema es
uno de los más ricos en biodiversidad del país y el hogar de numerosas especies
de aves, reptiles y mamíferos, como tucanes, monos, caimanes, perezosos o el
huidizo jaguar.
Anolis limifrons - Lagartija delgada
De vuelta, desayuno típico en los jardines y tiempo libre hasta las doce, cuando nos iremos a recorrer un sendero a pie por la selva.Mientras, nos vamos a pasear por la playa y por los caminos y jardines que rodean el hotel.
Ipomoea imperati - Campanita de playa
Un coco que el mar ha dejado en la orilla.
El fruto del cocotero (Cocos nucifera) está especialmente adaptado para
viajar por el agua: su gruesa capa fibrosa exterior actúa como un flotador
natural, mientras que la cáscara dura protege la semilla en su interior. Cuando
un coco cae al mar, puede ser arrastrado por corrientes marinas durante semanas
o incluso meses. Gracias a su resistencia a la salinidad puede recorrer cientos
o miles de kilómetros sin dañarse. Al llegar a una playa, si encuentra
condiciones adecuadas puede germinar y dar origen a una nueva palmera.
Cocoteros
Allamanda cathartica - Bejuco de San José o jalapa amarilla
Phaethornis striigularis - Colibrí ermitaño enano
Urbanus procne - Saltarina marrón de cola larga
Columnea tulae - Planta pez dorado
Taeniopoda reticulata - Saltamontes púrpura
A eso del mediodía, con una indumentaria que parece que nos vamos de pesca
nos introducimos en la selva por un camino que era un completo barrizal, acompañados de nuestro guía
Las ceibas, con sus grandes raíces tubulares que le ayudan a estabilizarse, son abundantes en este ecosistema
Y sobre los troncos, lianas, enredaderas, orquídeas, epífitas...que escalan los árboles y buscan las mejores condiciones de luz.
Oophaga pumilio - Rana venenosa de fresa
o pantaloncitos azules, por la coloración azul que presentan algunos ejemplares en las patas traseras.
A pesar de su tamaño diminuto, esta rana es famosa por su toxicidad. Su
piel produce sustancias venenosas que actúan como defensa frente a
depredadores. Estos compuestos no los genera por sí misma, sino que provienen
de su dieta, principalmente de pequeños insectos como hormigas y ácaros.
Curiosamente, en cautiverio, donde su alimentación cambia, pierde gran parte de
su toxicidad. Además de su apariencia y defensa química, la rana venenosa de
fresa destaca por su comportamiento. Es una especie territorial y activa
durante el día. También presenta un cuidado parental notable: la hembra
deposita sus huevos en lugares húmedos y, tras la eclosión, transporta a los
renacuajos en su espalda hasta pequeñas acumulaciones de agua, donde los
alimenta con huevos no fertilizados.

El Uroderma bilobatum, conocido
como murciélago toldero o orejiamarillo,
es una especie común en los bosques húmedos de Costa Rica, famosa por cortar
los
nervios de las hojas de palmeras, heliconias y plátanos para crear
refugios en forma de tienda donde duermen durante el día y se protegen de la luz y de la lluvia
abundante. Se alimenta de pequeños frutos, dispersando después sus semillas,
por lo que se considera una especie fundamental para la regeneración de los
bosques tropicales.
Camino en el bosque
Esta rana, de la que no he conseguido averiguar su nombre, permanecía escondida en el hueco de una hoja de heliconia.
Disfrutando del barro
como esta tortuga negra -Rhinoclemmys funerea - que por allí andaba
De un árbol colgaba un Oncidium sphacelatum - Lluvia de oro, con varas florales de más de medio metro
Y entre los árboles
un grupo de monos araña
dándose un festín
con los frutos maduros de este ficus
Y en los jardines del hotel, de vuelta con los colibríes
y con un basilisco común -Basiliscus basiliscus - que asomaba curioso su cabeza en el borde de un camino cementado
Ya por la noche, antes de la cena -aquí anochece sobre las seis-, nos fuimos a hacer un tour nocturno por los canales. Pensábamos que veríamos poca cosa, pero fue una experiencia interesantísima y muchísimos los animales que pudimos ver, aunque fotografiarlos fue otra cuestión pues entre los movimientos del bote, la falta de luz y la distancia la cosa resultó harto complicada.
Pintangus sulphuratus . Bienteveo
Glaucis aeneus - Ermitaño bronceado
Luciérnagas en los canales
Las luciérnagas pertenecían, en mis recuerdos de infancia, al mismo
reino que los dragones y las hadas, al mundo de los cuentos, una imagen
repetida en las páginas de un libro o en la voz de algún adulto que hablaba de
veranos lejanos. Nunca dudé de su belleza, pero los años sí me hicieron dudar de
su existencia. Pero he aquí que, sin previo aviso, sin pensarlo, aparecieron.
Primero
fue un destello leve. Luego otro, y otro más. Allí estaban, suspendidas en la
oscuridad como si alguien hubiera sembrado estrellas a la altura de los ojos,
estrellas fugaces que iban y venían y que me hicieron sentir una alegría
limpia, casi infantil. Me quedé observándolas, sin prisa, dejando que su luminoso
parpadeo marcara el ritmo de esa noche que guardo en el rincón discreto de los
mejores momentos de este viaje.
Un momento en el que el guía trata de enfocar donde le indica el joven sordomudo que pilota el bote, un muchacho que ha desarrollado enormemente la vista y es capaz de ver lo que nadie ve.
Aramides cajaneus - Chirincoco
Tigrisoma mexicanum - Garza tigre
Burorides virescens - Garcita verde
Mesembrinibis cayennensis - Ibis verdes
Nyctibius griseus - Pájaro estaca
Reflejo del pájaro estaca en las aguas del canal
Lophostrix cristata - Búho penachudo
Ya por la mañana, antes de partir hacia La Pavona para coger rumbo después hacia nuestro próximo destino, me doy un paseo por un camino de tierra cercano al hotel que conduce al pequeño pueblo de San Francisco de Tortuguero.
Adelpha cytherea - Hermana de bandas lisas
Heliconia wagneriana - Heliconia arcoiris o platanillo
Arawacus togarna - Mariposa raya, una curiosa mariposa que desarrolla un apéndice semejante a otra cabeza y patas para confundir a sus depredadores.
El "capitán del barco" demostrando su pericia pues hay que ir sorteando ramas, troncos y bancos de arena que van cambiando de lugar a lo largo de la temporada.
Desembarco en La Pavona
Y mientras esperábamos la buseta que nos tenía que recoger, en un jardincillo junto al restaurante que hace la vez de estación fluvial y terrestre, donde puedes comprar, comprar billetes para ir a un lugar u otro, cambiar dinero o coger o dejar tu coche de alquiler, me entretengo con decenas de mariposas que van y vienen a unas coloridas zinnias.
Dryas iulia - Mariposa flama
La misma, con las alas abiertas
Heliconius sara - Pequeña griega azul
Spicauda simplicius - Saltarina