martes, 5 de mayo de 2026

Costa Rica III: Tortuguero, unos días en el Caribe norte

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“En Tortuguero la selva se mete hasta el agua, espesa y viva, y los canales parecen caminos secretos donde todo respira lento, como si el tiempo no avanzara igual que en el resto del país.” 

Anacristina Rossi: La loca de Gandoca”


Trayecto en buseta desde San José a La Pavona

Temprano, muy temprano -seis y media- nos montamos en la buseta, maletas incluidas, en dirección Tortuguero, en el Caribe Norte, por la Ruta 32, la carretera Braulio Carrillo.

Esta carretera es una de las vías de comunicación más importantes de Costa Rica, ya que conecta la capital, San José, con la provincia caribeña de Limón. Su nombre rinde homenaje a Braulio Carrillo Colina, presidente del país a mediados del siglo XIX que promovió la apertura de rutas comerciales hacia el Caribe, en un momento en que el acceso a esa región era extremadamente difícil, buscando una salida que facilitara la exportación del café que se producía en las tierras del Valle Central, pero el terreno montañoso, la densa selva y las intensas lluvias de la zona impidieron su construcción durante décadas. 

La carretera actual comenzó a desarrollarse en el siglo XX, fue inaugurada oficialmente en 1987 y atraviesa el Parque Nacional Braulio Carrillo. Su construcción fue especialmente compleja, requiriendo avanzadas soluciones de ingeniería como viaductos, drenajes profundos y constantes trabajos de mantenimiento para prevenir deslizamientos de tierra. Hoy en día, esta carretera no solo cumple una función económica fundamental al conectar el centro del país con el Caribe, sino que también es conocida por su valor paisajístico, ya que ofrece vistas espectaculares de las selvas tropicales, ríos y montañas que atraviesa.

El río que marca el límite entre la provincia de San José y la de Limón en el trayecto de la carretera Braulio Carrillo es el Río Sucio. Este río es bastante conocido por su característico color marrón amarillento, causado por la presencia de minerales volcánicos procedentes del cercano volcán Irazú. 

En el camino, parada en el Fogón de Lola para degustar el típico desayuno tico: el “gallo pinto”, una mezcla de arroz y frijoles negros sazonados con especias y salsa Lizano, acompañado de huevos revueltos, plátano maduro frito, queso fresco y tortitas de maíz. Y de beber, zumo de guanábana y café al gusto.

De nuevo en la buseta, poco a poco el paisaje va cambiando: de las montañas cubiertas de selva tropical vamos pasando a zonas agrícolas llanas donde se empiezan a ver grandes extensiones de bananeras, otro de los productos por los que es conocida Costa Rica.

El cultivo de banana en Costa Rica fue introducido en el siglo XIX y se expandió rápidamente gracias a la inversión extranjera y al desarrollo del ferrocarril al Caribe. Con el tiempo, empresas foráneas como United Fruit Company -hoy Chiquita- y Dole controlaron las grandes plantaciones de banano, principalmente en zonas húmedas del Caribe y el Pacífico, donde el clima tropical favorece su crecimiento. Este producto, convertido en uno de los principales bienes de exportación del país sigue enfrentando desafíos, como enfermedades del cultivo, fluctuaciones en los precios internacionales y críticas por el impacto ambiental y las condiciones laborales de los trabajadores, aunque en los últimos años se ha avanzado hacia prácticas de cultivo más sostenibles y en mejoras en las condiciones de trabajo. 

Por cierto, la expresión “república bananera” tiene su origen en el libro Cabbages and Kings (1904) del escritor norteamericano O. Henry. En esta obra, ambientada en un país ficticio de Centroamérica llamado “Anchuria”, el autor describía una nación políticamente inestable, dependiente de la exportación de bananas y fuertemente influenciada por intereses extranjeros.

El término se consolidó para describir a varios países de América Latina y el Caribe cuya economía giraba en torno a un solo producto agrícola —especialmente el banano— y donde grandes empresas extranjeras, como United Fruit Company, ejercían un enorme poder económico y político. Estas compañías controlaban tierras, infraestructura y exportaciones, influyendo incluso en gobiernos y políticas internas.

Con el tiempo, “república bananera” ha pasado a usarse de forma más amplia, despectiva y crítica para referirse a países donde la corrupción campa a sus anchas en todos los ámbitos de poder.


Por el camino, paramos un par de veces para ver unos perezosos que por allí andaban y para contemplar un majestuoso árbol en las proximidades de Guápiles. Y ya de paso, fotografiar florecillas y alguna que otra cosa que andaba por los bordes de la carretera.
Bradypus variegatus - Perezoso de tres dedos
Este perezoso, como su pariente el de dos dedos, es un animal arborícola que solo baja para defecar una vez a la semana. El resto del tiempo se lo pasa encaramado en los árboles comiendo, durmiendo o moviéndose entre las ramas a la increíble velocidad  de 1-2 metros por minuto.

Momordica charantia - Melón amargo

Chondrodesmus riparius - Milpiés de espalda plana

El ceibo gigante del Colegio Técnico Profesional de Pococí es uno de los árboles más impresionantes y representativos de la región caribeña de Costa Rica. Este majestuoso ejemplar de Ceiba pentandra, cercano a la carretera 32, se eleva por encima de los 50 metros y se le calcula una edad de alrededor de 200 años

Choloepus didactylus - Perezoso de dos dedos
La diferencia más destacada con su pariente es que este perezoso solo tiene dos dedos en las patas delanteras. También carece de la máscara facial que tiene el de tres dedos y su nariz rechoncha, como la de un cerdito.
Los perezosos suelen tener el pelaje cubierto de algas con las que viven en simbiosis -junto a unas polillas que a la vez se alimentan de las algas. El color verde que le aportan las algas le sirve de camuflaje entre las hojas de los árboles. 

Columbina talpacoti - Tortolita rojiza

Hamelia patens - Coralillo

Vigna unguiculata - Frijol de vaca

Al llegar a La Pavona, la carretera secundaria que habíamos cogido se acaba, y tenemos que sustituir el microbús por un pequeño bote que nos espera en un embarcadero. Unos muchachos, por unos colones de propina, se encargan de llevar las maletas en unos carros y atravesar el barrizal que nos separa del río.

De La Pavona al pueblo de Barra de Tortuguero

A través del Río La Suerte se accede a la zona del Parque Nacional de Tortuguero, atravesando esta selva tropical de llanura donde la lluvia puede aparecer en cualquier momento.


El río tiene un intenso color marrón de la cantidad de sedimentos que transporta

En sus orillas, enormes árboles de distintas especies

que se sobreponen unos a otros


De vez en cuando alguna pequeña construcción

aparece entre el agua y el verde

Parada en el pequeño pueblo de Barra de Tortuguero, lugar famoso por ser el punto que la gente suele visitar para contemplar el desove de la tortuga verde y otras durante los meses de verano.

Al pasar junto a la escuela del pueblo me sorprende el cartel con las normas de vestimenta y otras más

y un perrillo de triste mirada

Y hablando de perros, en Costa Rica pocas son las personas que pasean perros por las calles y no son tampoco muchos los que deambulan sueltos de aquí para allá o andan por las puertas de las casas, pero lo llamativo es que en ningún momento, en todos los lugares por donde anduvimos, un perro nos ladró ni escuché ladrar a nadie y eso que en algunas casas, como advertencia, aparecía el amenazador cartel de "Cuidado, perro bravo".

La playa donde vienen a desovar las tortugas

Antiguamente, en este pueblo, aprovechando la época de desove, cazaban a las tortugas y consumían su carne y sus huevos. Por suerte, hoy en día esta práctica ha desaparecido y en su lugar, se trabaja para intentar conservar esta emblemática especie que ha sufrido un importante declive en su población.

Crotalaria retusa - Maraquita

Asystasia gangetica

Mussaenda

En un puesto en la calle, nos paramos para comprar una pipa fría, un coco verde al que se le corta la parte superior y del que se bebe su agua sola, con zumo o con algún licor. Normalmente, consumido el líquido, se tira, pero nosotros con una navajilla que traíamos logramos sacarles la pulpa blanca y comérnosla.

Anartia fatima - Mariposa pavo real

Canavalia rosea - Frijol de playa

Cheilocostus speciosus - Caña agria

Quiscalus mexicanus - Zanate, un pájaro que antes solo se veía por los manglares y que cada vez está conquistando más espacios.

Mientras esperábamos para coger de nuevo el bote hacia nuestro hotel, en unos jardincillos decenas de mariposas iban y venían, y es que Costa Rica es uno de los lugares donde más especies de mariposas existen: alrededor de unas 1.600 diurnas y unas 6.000 nocturnas.

Dryas iulia - Mariposa flama

Papilio thoas - Limonera grande

Dione juno - Mariposa pasionaria de alas largas


De Barra de Tortuguero al hotel

Volvemos al Río de la Suerte

con sus cocoteros en las orillas

La única elevación de la zona, el Cerro Tortuguero

Pasado el cerro, dejamos el río principal para coger un río secundario, el Caño Palma, más estrecho y con el agua más clara, que nos llevará hasta el hotel Turtle Beach, unos bungalós entre la playa y la selva donde pasaremos las siguientes dos noches. 

Y en el agua, junto al hotel, un caimán de anteojos o guajipal  -Caiman crocodilus -

Las cabañas están completamente integradas en el entorno, tanto que sus jardines y la selva se funden y confunden en muchos momentos. Ya nos advierten que al caer la noche, no salgamos de las instalaciones del hotel pues puede ser peligroso -serpientes, caimanes, insectos varios, el esquivo jaguar...- pero durante el día pasear entre sus árboles y por los alrededores es el lugar donde más animales y plantas pudimos observar.

Prosthechea fragans - Conchita, una orquídea epífita de Centroamérica

Columnea nicaraguensis
Campephilus guatemalensis - Carpintero pico plata

Boana rufitela - Rana de árbol de tela roja, una ranita arborícola nocturna que descansaba en el tronco de un árbol junto a nuestra habitación

Ravenala madagascariensis - Árbol del viajero

Lagarto del género Anolis en la puerta del bungaló. 
Este y otros "bichillos" en la habitación me trajo a la memoria el relato de Jorge Cadaval, el de los Morancos, de la noche que pasó en un hotel de similares características a este, aquí en Costa Rica, con insectos luminosos y animalillos que le subían por las piernas.

Epidendrum eburneum

Psarocolius montezuma - Oropéndola de Montezuma

Pintangus sulphuratus - Bienteveo

Ramphastos ambiguus - Tucán de pico castaño

Un paseo por la playa que tenemos apenas a 200 metros

Nos han recomendado no bañarnos en ella: el oleaje, los numerosos troncos y ramas que trae el mar y la presencia de tiburones no invitan al baño. La piscina del hotel es más segura.

Heliconia psittacorum - Pico de loro

Los nidos colgantes de la oropéndola de Montezuma, largas bolsas de hasta un metro de longitud que las hembras van tejiendo con paciencia y pericia

Cocoteros junto a la playa. Las vacas pastan bajos y unos carteles te advierten del peligro de que te caiga uno en la cabeza

Dynastes hercules - Escarabajo Hércules, uno de los coleópteros más grandes que existen pues pueden llegar a medir hasta 17 cm

A eso de la media tarde, una familia de monos araña -Ateles geoffroyi -, nos visita. Con movimientos elegantes, ayudándose de su cola prensil y de sus largas extremidades van desplazándose por los árboles en busca de fruta.

Heliconia hirsuta - Flor de perico

Espicia cupreata

Basiliscus vittatus - Basilisco marrón

Este basilisco marrón no deja de mirarme pero permanece quieto durante toda la sesión de fotos

Heliconia bihai - Pinza de langosta

Tras la primera noche, y antes de desayunar, con las primeras luces del día, nos embarcamos para hacer un tour guiado por los canales de Tortuguero.

¿Quién nos mira?

Es un basilisco verde o lagarto Jesucristo -Basiliscus plumifrons -, que se esconde tras el tronco de un árbol. El nombre de lagarto Jesucristo le viene de su capacidad de andar correr sobre las aguas, como si de un milagro se tratase.

La frondosidad de la vegetación sobre estos canales que inundan el Parque Nacional Tortuguero como si de vasos sanguíneos se tratara

De pronto, sin previo aviso, chaparrón

Sobre un tronco, una pareja de loros frentirroja -Amazona autumnalis-

El árbol gavilán -Pentaclethra macroloba- es una especie representativa de los bosques húmedos del Caribe costarricense. Este árbol destaca por su altura imponente y su tronco recto, que puede alcanzar varios metros, formando parte esencial del bosque tropical. Es una especie tóxica que puede producir graves intoxicaciones si se consumen sus hojas o semillas pero que se ha utilizado tradicionalmente como madera para construcciones por ser esta muy dura, resistente a la humedad y no la atacan las termitas.

Otra de las especies que podemos ver por los canales es la palmera real, utilizada también para la construcción

Y si vemos una palmera de enormes hojas, esa es la palma yolillo -Raphia taedigera-, famosa por tener una de las hojas más grandes del reino vegetal, ¡hasta 25 metros!

Anhinga anhinga - Córmorán pico de aguja, un ave acuática que no tiene un plumaje completamente impermeable por lo que utiliza un aceite que produce su glándula anal para impregnarse las plumas antes de sumergirse en las aguas. Después necesita de un secado al sol, por eso no es raro verlas posadas con las alas abiertas.

En algunos rincones la quietud y claridad del agua son un falso y peligroso espejo

Rhynchonycteris naso - Murcielaguito narigón, capaz de cazar más de 3.000 insectos al día. Su pelaje le permite camuflarse perfectamente en los troncos donde pasa el día.

Otro chaparrón de improviso, este más intenso. Menos mal que dura apenas diez minutos

Y el sol se va abriendo paso haciendo brillar a la Pachira aquatica - Árbol de la fortuna

y salir a la iguana verde -Iguana iguana-

Vanellus chilensis - Teru teru, un ave sudamericana a la que es rara ver tan al norte

Recogiendo cocos en la Laguna Cuatro. El precio al que se lo pagan a ellos suele ser de un dólar por dos cocos, mientras que en San José se venden a tres dólares cada coco

De los pocos botes que nos cruzamos por los canales


Los canales de Tortuguero forman un laberinto natural de ríos y lagunas rodeados por una exuberante selva tropical. Este ecosistema es uno de los más ricos en biodiversidad del país y el hogar de numerosas especies de aves, reptiles y mamíferos, como tucanes, monos, caimanes, perezosos o el huidizo jaguar.

Anolis limifrons - Lagartija delgada

De vuelta, desayuno típico en los jardines y tiempo libre hasta las doce, cuando nos iremos a recorrer un sendero a pie por la selva.
Mientras, nos vamos a pasear por la playa y por los caminos y jardines que rodean el hotel.
 
Ipomoea imperati - Campanita de playa

Un coco que el mar ha dejado en la orilla.

El fruto del cocotero (Cocos nucifera) está especialmente adaptado para viajar por el agua: su gruesa capa fibrosa exterior actúa como un flotador natural, mientras que la cáscara dura protege la semilla en su interior. Cuando un coco cae al mar, puede ser arrastrado por corrientes marinas durante semanas o incluso meses. Gracias a su resistencia a la salinidad puede recorrer cientos o miles de kilómetros sin dañarse. Al llegar a una playa, si encuentra condiciones adecuadas puede germinar y dar origen a una nueva palmera.


Cocoteros

Allamanda cathartica - Bejuco de San José o jalapa amarilla

Phaethornis striigularis - Colibrí ermitaño enano

Urbanus procne - Saltarina marrón de cola larga

Columnea tulae - Planta pez dorado

Taeniopoda reticulata - Saltamontes púrpura

A eso del mediodía, con una indumentaria que parece que nos vamos de pesca

nos introducimos en la selva por un camino que era un completo barrizal, acompañados de nuestro guía

Las ceibas, con sus grandes raíces tubulares que le ayudan a estabilizarse, son abundantes en este ecosistema

Y sobre los troncos, lianas, enredaderas, orquídeas, epífitas...que escalan los árboles y buscan las mejores condiciones de luz.

Oophaga pumilio - Rana venenosa de fresa

o pantaloncitos azules, por la coloración azul que presentan algunos ejemplares en las patas traseras.

A pesar de su tamaño diminuto, esta rana es famosa por su toxicidad. Su piel produce sustancias venenosas que actúan como defensa frente a depredadores. Estos compuestos no los genera por sí misma, sino que provienen de su dieta, principalmente de pequeños insectos como hormigas y ácaros. Curiosamente, en cautiverio, donde su alimentación cambia, pierde gran parte de su toxicidad. Además de su apariencia y defensa química, la rana venenosa de fresa destaca por su comportamiento. Es una especie territorial y activa durante el día. También presenta un cuidado parental notable: la hembra deposita sus huevos en lugares húmedos y, tras la eclosión, transporta a los renacuajos en su espalda hasta pequeñas acumulaciones de agua, donde los alimenta con huevos no fertilizados.

El Uroderma bilobatum, conocido como murciélago toldero o orejiamarillo, es una especie común en los bosques húmedos de Costa Rica, famosa por cortar los nervios de las hojas de palmeras, heliconias y plátanos para crear refugios en forma de tienda donde duermen durante el día  y se protegen de la luz y de la lluvia abundante. Se alimenta de pequeños frutos, dispersando después sus semillas, por lo que se considera una especie fundamental para la regeneración de los bosques tropicales.

Camino en el bosque

Esta rana, de la que no he conseguido averiguar su nombre, permanecía escondida en el hueco de una hoja de heliconia. 

Disfrutando del barro

como esta tortuga negra -Rhinoclemmys funerea - que por allí andaba

De un árbol colgaba un Oncidium sphacelatum - Lluvia de oro, con varas florales de más de medio metro

Y entre los árboles

un grupo de monos araña

dándose un festín 

con los frutos maduros de este ficus

Y en los jardines del hotel, de vuelta con los colibríes

y con un basilisco común -Basiliscus basiliscus - que asomaba curioso su cabeza en el borde de un camino cementado

Ya por la noche, antes de la cena -aquí anochece sobre las seis-, nos fuimos a hacer un tour nocturno por los canales. Pensábamos que veríamos poca cosa, pero fue una experiencia interesantísima y muchísimos los animales que pudimos ver, aunque fotografiarlos fue otra cuestión pues entre los movimientos del bote, la falta de luz y la distancia la cosa resultó harto complicada. 

Pintangus sulphuratus . Bienteveo

Glaucis aeneus - Ermitaño bronceado

Luciérnagas en los canales

Las luciérnagas pertenecían, en mis recuerdos de infancia, al mismo reino que los dragones y las hadas, al mundo de los cuentos, una imagen repetida en las páginas de un libro o en la voz de algún adulto que hablaba de veranos lejanos. Nunca dudé de su belleza, pero los años sí me hicieron dudar de su existencia. Pero he aquí que, sin previo aviso, sin pensarlo, aparecieron. 

Primero fue un destello leve. Luego otro, y otro más. Allí estaban, suspendidas en la oscuridad como si alguien hubiera sembrado estrellas a la altura de los ojos, estrellas fugaces que iban y venían y que me hicieron sentir una alegría limpia, casi infantil. Me quedé observándolas, sin prisa, dejando que su luminoso parpadeo marcara el ritmo de esa noche que guardo en el rincón discreto de los mejores momentos de este viaje. 

Un momento en el que el guía trata de enfocar donde le indica el joven sordomudo que pilota el bote, un muchacho que ha desarrollado enormemente la vista y es capaz de ver lo que nadie ve. 

Aramides cajaneus - Chirincoco

Tigrisoma mexicanum - Garza tigre

Burorides virescens - Garcita verde

Mesembrinibis cayennensis - Ibis verdes

Nyctibius griseus - Pájaro estaca

Reflejo del pájaro estaca en las aguas del canal

Lophostrix cristata - Búho penachudo

Ya por la mañana, antes de partir hacia La Pavona para coger rumbo después hacia nuestro próximo destino, me doy un paseo por un camino de tierra cercano al hotel que conduce al pequeño pueblo de San Francisco de Tortuguero.

Adelpha cytherea - Hermana de bandas lisas

Heliconia wagneriana - Heliconia arcoiris o platanillo

Arawacus togarna - Mariposa raya, una curiosa mariposa que desarrolla un apéndice semejante a otra cabeza y patas para confundir a sus depredadores.

El "capitán del barco" demostrando su pericia pues hay que ir sorteando ramas, troncos y bancos de arena que van cambiando de lugar a lo largo de la temporada.

Desembarco en La Pavona

Y mientras esperábamos la buseta que nos tenía que recoger, en un jardincillo junto al restaurante que hace la vez de estación fluvial y terrestre, donde puedes comprar, comprar billetes para ir a un lugar u otro, cambiar dinero o coger o dejar tu coche de alquiler, me entretengo con decenas de mariposas que van y vienen a unas coloridas zinnias.

Dryas iulia - Mariposa flama

La misma, con las alas abiertas

Heliconius sara - Pequeña griega azul

Spicauda simplicius - Saltarina

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