Cuando uno contempla por primera vez estas montañas, es
imposible no sobrecogerse ante su magnitud, su singularidad y su impresionante
belleza. Fue el alpinista italiano Reinhold Messner -famoso por ser la primera
persona en escalar los 14 ochomiles del planeta sin oxígeno suplementario- quien afirmó: " Después de más de mil rutas y escaladas en mi territorio,
escalé en otras miles de montañas alrededor del mundo. Mi conclusión: ninguna
otra montaña puede competir con la belleza de Dolomitas".
Pero la espectacularidad
del paisaje de los Dolomitas no solo cautivó a los montañeros: el famoso
arquitecto franco-suizo Le Corbusier, definió estas montañas como “la
más bella obra arquitectónica del mundo”, maravillado por la verticalidad
perfecta de sus torres, muros y agujas de piedra talladas por la erosión. Mis
conocimientos de las montañas del mundo son muchísimo más limitados, pero sin
duda puedo decir que es uno de los lugares más maravilloso que he visitado, y
eso que hemos visto solo una pequeña parte de este conjunto montañoso italiano.
Cadini di Misurina
Los Dolomitas son una imponente cadena montañosa situada
en el nordeste de los Alpes italianos que se extiende principalmente por las
regiones de Trentino-Alto Adigio, Véneto y Friuli-Venecia Julia.
La singularidad de los Dolomitas reside en su historia
geológica. Hace más de 250 millones de años, lo que hoy son cumbres áridas y
afiladas era el fondo de un mar tropical cálido, formado por arrecifes de coral
y organismos marinos. Con el tiempo, la acumulación de estos sedimentos y la
sustitución del calcio por magnesio dieron origen a la dolomía, la roca caliza de
la que están hechas estas montañas, roca de la que tenemos un estupendo ejemplo
muy cerca de nosotros, en parte de Sierra Nevada y especialmente en las Sierras Tejeda-Almijara, entre Granada y Málaga.
Cuando la corteza terrestre se plegó y elevó estas
estructuras, los elementos esculpieron las torres, agujas y paredes verticales
que vemos hoy. El fenómeno más mágico que regala esta roca es la enrosadira: al
amanecer y al atardecer, las rocas absorben la luz del sol y se tiñen de tonos
ardientes que van del rosa pálido al rojo violáceo.
Bajo la sombra de estos colosos de piedra late un
ecosistema vibrante y lleno de contrastes. Los valles y laderas inferiores
están alfombrados por densos bosques de abetos y alerces, que en primavera y
verano se llenan de flores, algunas de ellas exclusivas de estas montañas. Caminar
por sus senderos, respirar el aire puro con aroma a coníferas y escuchar el eco lejano de
la fauna silvestre, recorrer con tiento esas pedreras aparentemente yermas y hostiles, mirar hacia arriba y otear caminos imposibles, despierta un sentimiento de desconexión absoluta y de comunión con la naturaleza ante la conciencia de nuestra propia pequeñez.

Dolomiti di Sesto
La historia humana de los Dolomitas añade una capa de
misticismo y melancolía a su paisaje. Durante siglos, estas montañas albergaron
a la cultura ladina, una comunidad con su propia lengua y tradiciones que
aprendió a vivir en perfecta armonía con el entorno. Sin embargo, el siglo XX
dejó una huella imborrable: durante la Primera Guerra Mundial, las cumbres de
los Dolomitas se convirtieron en un durísimo frente de batalla entre las tropas
italianas y austrohúngaras. Hoy en día, las trincheras, túneles y vías ferratas
excavadas directamente en la roca sirven como un museo al aire libre. Recorrer
estos antiguos escenarios bélicos, ahora silenciosos y pacíficos, produce un
escalofrío inevitable; es un recordatorio conmovedor de la fragilidad humana
frente a la eternidad imperturbable de las montañas.
Mapa de parte de los Dolomitas y de las rutas que hemos realizado.
1. PASSO GIAU - LAGO D'AJAL
- Distancia aprox.: 12 km
- Desnivel positivo: Unos 500 metros
- Desnivel negativo: Sobre los 1.300 metros
Mapa de la ruta
Passo Giau con Ra Gusela asomando entre las nubes
La cumbre del Ra Gusela aparece y desaparece
Llegando a la Forcella del Col Piombin
Parnassia palustris - Parnasia
Una mirada atrás
Ra Gusela (2595 m)
Valeriana
El sendero se abre paso entre prados alpinos antes de llegar a la Forcella Giau
Vistas hacia Cinque Torri
Ganado pastando bajo la Forcella Giau
El valle se abre hacia Ra Gusela y Cinque Torri
Achillea moschata - Milenrama / Millefoglio
Subiendo hacia la Forcella Giau
Papaver alpinum - Amapola alpina / Papavero giallo
Campanula...
Praderas tras la Forcella de Giau
Sendero entre rocas calizas
que la erosión y los derrumbes
han dejado a los pies de la Ponta Lastoi de Formin, que la niebla nos oculta
Aconitum napellus - Acónito / Strozzalupo, una de las plantas más tóxicas que podemos encontrar en las montañas alpinas y en los Pirineos, utilizada en la antigüedad como veneno para eliminar lobos, quitarse de en medio a enemigos o ejecutar a reos condenados a muerte. Una pequeña cantidad provoca vómitos, parálisis muscular, arritmias severas y una parada cardiorrespiratoria en muy poco tiempo.
La niebla comienza a disiparse
y empiezan a asomar los Bastiones de Mondeval
Verdes praderas bajo estos picachos dolomíticos
Al fondo se va mostrando
el Becco di Mezzodi
Gymnadeia conopsea
Senecio abrotanifolius - Senecione abrotanino
Zona cárstica que precede
a una nueva extensión de praderas
A nuestra izquierda, la niebla deja intuir la Cima Ambrizzola (2715m)
Panorámica con el pico Spiz de Mondeval en primer término y la Cima Ambrizzola al fondo
Acercándonos a la Forcella Ambrizzola
Leontopodium nivale subsp. alpinum - Flor de nieve / Stella alpina
La misma flor de nieve en su ambiente
Forcella Ambrizzola
Al otro lado de la Forcella Ambrizzola, posar,
descansar
disfrutar del paisaje que se abre al otro lado del valle
Cima Ambrizzola y Cima Croda da Lago
Desde Corea a Dolomitas: un buen lugar para descansar un rato y disfrutar de las vistas
Vistas hacia el Sorapiss (3205m)
Panorámica desde la Forcella Ambrizzola
El sendero de bajada hacia el lago
y si giramos la cabeza, lo que vamos dejando a nuestra espalda
Gentiana verna - Genziana di primavera
Rhododendron hirsutum - Rododendro peludo
Las agujas de Croda da Lago
Vamos bajando y la arboleda empieza a ocupar su terreno
El pelotón de cola
Becco di Mezzodi (2603m)
Campanula morettiana - Campanula di Moretti
Lago Federa
Reflejos en el lago
Aquilegia attrata - Aguileña oscura / Aquilegia comune
Cruzando el abetal que se extiende bajo el lago Federa
La Croda Marcora (3154m) asoma sobre el bosque
Un claro en medio del bosque que sirve de mirador
Cortina d'Ampezzo en medio del valle
Gruppo del Pomagagnon, al norte de Cortina
Vistas hacia Tre Cime di Lavaredo, cubiertas en parte por las nubes
Laderas de la Tofana
Pedreras bajo el Pico Sorapiss
Prunella grandiflora - Consuelda / Brunella
La bajada por el bosque, aunque empinada, da también para momentos de charla
Aconitum lycoctonum - Acónito amarillo /aconito giallo
Becco d'Ajal (1845m)
Epipactis atrorubens - Heleborina / Elleborina violacea
Croda Marcora sobre el bosque de abetos y alerces
Mariposa Erebia
Pachyta quadrimaculata
Lago Ajal
2. PASSO TRE CROCI - LAGO SORAPISS
- Distancia aprox.: 13 km
- Desnivel positivo: 450 metros
- Desnivel negativo: 450 metros
Mapa de la ruta
Cogiendo el sendero 215 que sale desde las proximidades del Passo Tre Croci
Vista atrás hacia el Passo Tre Croci y el Gruppo del Cristallo asomando entre las nubes
Aparecen junto al camino algunos búnkeres de la 1ª Guerra Mundial que el tiempo y la naturaleza se han encargado de disimular y embellecer al mismo tiempo
Un alerce en contraluz
Aparecen las agujas de la Cime Marcuoria entre la niebla
que baja y agrisa el bosque y las pedreras que caen de los picos
A partir de aquí, el camino va casi tallado en las paredes verticales que caen de la Cime Marcuoria
Asoman y desaparecen las paredes del Gruppo Sorapiss
Una roca pulida, inclinada y mojada, que con ayuda pasamos sin problema
El camino se estrecha y cables y manos ayudan. Piano, piano andiamo lontano, aunque un guía de un grupo de asiáticos anda despotricando en inglés porque, según él, vamos muy despacio.
Menos mal que la niebla oculta algo de lo que hay a nuestros pies
La parte más estrecha
y aérea del recorrido
que cada cual afronta con más o menos soltura... ¡¿quién dijo miedo?!
Acónito amarillo
Los árboles, alerces principalmente, protegen este tramo de camino
mientras la niebla en las alturas parece despejarse un poco
Pasando otro tramo de dolomías resbaladizas por el barrillo y el continuo paso de personas
Asoma el Dito di Dio
lo que nos indica que el lago ya está aquí
con su impresionante color turquesa
Il Dito di Dio juega a esconderse y asomarse mientras, ajeno al devenir de la gente y las nubes, ¡un cura dice misa a un grupo de fieles!
El color del agua se debe a la refracción de la luz solar en las partículas muy finas de roca dolomítica provenientes del glaciar del Sorapiss
El lago Sorapiss desde arriba
Posando junto al lago
Una última imagen de este lago de aspecto irreal
Decimos adiós al Dito di Dio entre dispersos goterones
El valle se abre hacia el noreste en una caída de más de 500 metros
Panorámica de las paredes verticales al este del lago
Volvemos a pasar por ese caminillo vertiginoso
de vuelta
agarrando el cable
y pegaditos a la pared
que la roca resbala y la caída es grande
Solventada la parte más estrecha sin incidentes, nos acercamos de nuevo a la zona boscosa
Aquilegia einseleana - Achilegia minore
Ya por camino más ancho
Asoman las Tre Cime di Lavaredo
La enorme pedrera que baja por estas inclinadas laderas
Agujas hacia el macizo de Piz Popena
Panorámica hacia I Cadini di Misurina
El último paso estrecho
bajo las paredes de le Cime di Marcuoira
Vuelve a aclararse el cielo
mientras atravesamos el bosque
pero nubes negras vuelven a concentrarse
y los goterones se convierten en un chaparrón
que se adorna con algún que otro relámpago y trueno sobre las cumbres del Cristallo, llegando ya al Passo Tre Croci y al autobús
3. PASSO FALZAREGO - NUVOLAU - CINQUE TORRI
- Distancia aprox.: 11 km
- Desnivel positivo: Unos 600 metros
- Desnivel negativo: Sobre los 950 metros
Mapa de la ruta
Passo Falzarego
Vamos dejando el puerto atrás
Con el pico Sas de Stria elevándose sobre las praderas
Cogemos el sendero 441 dirección Croda Negra y Forcella Averau
Vista atrás hacia el Lagazuoi, sobre el Passo Falzarego
En nuestro frente asoma el Averau, aunque aun quedan piedras, prados y dolinas hasta llegar al collado que nos permita rodearlo por su cara sur
Posando con el Gruppo Lagazuoi de fondo
Panorámica hacia Lagazuoi y el Gruppo di Fanes
Poco a poco vamos cambiando las verdes praderas
por cada vez más rocas
hasta llegar a una canal estrecha por la que subimos
y encaramarnos en un mirador natural sobre unas rocas donde hacemos una parada para contemplar todo lo que nos rodea
Por un lado, la Tofana di Rozes,
por otro, los Lagazuoi y el Gruppo di Fanes
con la imponente Torre Fanis
Panorámica desde el Passo Falzarego a la Tofana di Rozes
El pico Sas de Stria a la derecha y, al fondo, el Gruppo de Sella, con el Piz Boè (3152m)
Preparadas para retomar el camino
en un día de cielos azules y horizontes limpios
Subiendo a la Forcella Averau
Y desde el collado, un nuevo panorama se abre: las paredes verticales que caen al sur del Averau y el Nuvolau, las curvas de subida al Passo Giau y al fondo, dos tresmiles que el primer día no pudimos ver, el Pelmo y la Civetta.
Forcella Averau, con la Tofana di Rozes (3225 m) asomando
Pedreras en la bajada del collado. Al fondo, la Marmolada
El sendero bajo las paredes del Averau
La Marmolada
El Monte Pelmo (3172 m) al fondo y la Torre Dusso (2618 m) a la derecha
Potentilla nitida - Potentilla delle Dolomiti
Vistas hacia la Forcella Nuvolau, el Pico Averau y el Rifugio Averau
Superando una repisa camino del Nuvolau
con las Tofanas de fondo
Averau (2648m), pico en el que los italianos instalaron un observatorio militar estratégico durante la 1ª Guerra Mundial
Una subida al Nuvolau
con el siempre presente Averau
y en la que nos encontramos a decenas de personas
Nuestra fila
y muchos más que suben con nosotros
Cinque Torri y las Tofanas
Pico Averau. Al fondo, el Col di Lana, la "montaña sangrienta", lugar en el que tuvo lugar un enfrentamiento en la 1ª Guerra Mundial en la que los italianos volaron literalmente la cumbre de la montaña ocupada en aquel momento por las tropas austrohúngaras
Obligado parar y mirar. El problema: no saber hacia dónde.
El Glaciar de la Marmolada
Torre Fanis, Punta Nord y Monte Ciaval
Vistas desde el Pico Nuvolau hacia el Passo Giau y el Monte Pelmo
Después de un rato en el Rifugio Nuvolau y disfrutar de un café y un estupendo strudel, toca ir bajando
hacia Cinque Torri
unos suben, otros bajan, pero gente por aquí hay por todos lados. Tanto refugio, que son restaurantes, y tantos telesillas, telecabinas... hacen que subir a estas montañas sea excesivamente fácil, lo que provoca también una cierta masificación
Bajando, con las agujas de Croda da Lago al fondo y el Pico Antelao (3264 m) medio tapado por una nube
Panorámica en la bajada hacia Cinque Torri
Llegando a Cinque Torri
con la Torre Grande (2361 m) en primer término
Casi tan altas como la Torre Grande
Relieve típico de los Dolomitas
Cinque Torri
Recorriendo los restos de construcciones de la 1ª Guerra Mundial
que se encuentran escondidas entre los farallones de Cinque Torri
Saludo
Escaleras, trincheras, pasadizos, hospitales de campaña, polvorines, precarios almacenes...
Torre Inglese, Torre Quarta y Torre Latina
El sendero se interna por una trinchera
Durante la Primera
Guerra Mundial, los Dolomitas se convirtieron en el escenario de uno de los frentes más extremos y crueles del
conflicto, conocido como la Guerra Blanca. Entre 1915 y 1917, las tropas del Imperio
Austrohúngaro y del Reino de Italia se enfrentaron a altitudes que superaban
los 3.000 metros. En este entorno de picos verticales y valles
profundos, la estrategia militar
tradicional quedó obsoleta. Ambos bandos tuvieron que excavar intrincadas redes
de trincheras, construir túneles, búnkeres... y montar teleféricos directamente en la roca caliza y
el hielo, transformando picos majestuosos en auténticas fortalezas inexpugnables.
La supervivencia en
este frente constituía un desafío diario que a menudo superaba la amenaza del
enemigo. Los soldados, conocidos como Alpini en el bando italiano y Kaiserschützen
en el austrohúngaro, no solo luchaban entre sí, sino también contra las
temperaturas extremas, la congelación, el hambre y la falta de suministros. El
peligro más temido eran las avalanchas, provocadas tanto de forma natural por
las intensas nevadas como de manera intencionada mediante bombardeos de
artillería para sepultar los campamentos rivales. Se estima que el clima y los
accidentes geográficos causaron tantas o más bajas que los propios combates
directos.
Una de las tácticas
más singulares y destructivas de esta campaña fue la guerra de minas. Al verse
incapaces de avanzar por la superficie, los ingenieros militares de ambos
ejércitos perforaron las entrañas de las montañas para colocar toneladas de
explosivos bajo las posiciones contrarias. El caso más emblemático ocurrió en
el Col di Lana, próximo al Passo Falzarego, cuya cumbre fue completamente volada por los
italianos en abril de 1916.
Aunque los soldados de ambos bandos
soportaron años de un sangriento estancamiento táctico, los combates en los
Dolomitas no se decidieron en sus cumbres. En octubre de 1917, tras la
catastrófica derrota italiana en la batalla de Caporetto, el ejército italiano
se vio obligado a retirarse apresuradamente de los Dolomitas para defender el
río Piave más al sur. Las montañas fueron abandonadas casi de la noche a la
mañana, volviendo temporalmente a control austriaco hasta el colapso final
del Imperio Austrohúngaro y su desintegración en 1918, habiéndose llevado por
delante la vida de 600.000 italianos y más de 400.000 austrohúngaros solo en
esta región, en un saldo trágico que podemos recordar en nuestras caminatas por
los senderos que recorren los valles y cimas de estas montañas.
Con el final de la guerra Italia
se anexionó la región del Alto Adigio (Tirol del Sur) y el Trentino, lo que transformó de manera traumática a una población
mayoritariamente de habla y cultura alemana,
comenzando con una agresiva política de italianización fascista liderada por
Benito Mussolini en los años 20 que prohibió el idioma alemán en las escuelas y
la administración, modificó a la fuerza los nombres locales y fomentó la
migración de ciudadanos italianos del Sur para alterar la demografía regional. Ante la
prohibición escolar, la población local resistió culturalmente mediante las
llamadas escuelas catacumbas (Katakombenschulen), una red clandestina donde profesores y
familias enseñaban en secreto la lengua alemana a los niños en sótanos y
granjas. Esta opresión culminó en 1939 con el dramático "Acuerdo
de Opción" entre Hitler y Mussolini —que obligó a los
habitantes a elegir entre emigrar a la Alemania nazi o quedarse perdiendo su
identidad—, desatando una profunda fractura social que, tras décadas de
tensiones en la posguerra, solo logró resolverse mediante el actual estatuto
de autonomía especial que hoy garantiza legalmente el
bilingüismo –trilingüismo en algunas zonas- y la protección de su herencia
cultural.

Vereda bajo la Torre Inglese
Panorámica del sendero que rodea Cinque Torri con las Tofanas de fondo
Un caos de rocas por donde el camino serpentea
Las torres, un paraíso para escaladores
Bajando hacia el Rifugio Cinque Torri, donde comemos
Vistas hacia Croda di Lago, la Ponta Lastoi de Formin y la Forcella Giau, por donde pasamos el primer día
Agujas de Croda di Lago
Monte Antelao (3264 m)
Monte Sorapiss (3205 m)
Panorámica hacia Croda di Lago, Cima Ambrizzola, Ponta Lastoi de Formin, Forcella Giau...
Salimos del Rifugio Cinque Torri
por un carril entre praderas
para coger después a la derecha el sendero 437
entre bosques de abetos y piceas
y prados
con vistas a las picos y agujas que rodean el valle donde se asienta Cortina d'Ampezzo
El camino nos lleva a la carretera que sube al Passo Giau, cerca de Ru Curto, donde nos recoge el autobús.
Cirsium eriophorum - Cardo lanudo / cardo scardaccio
4. PASSO FALZAREGO - VAL DI TRAVENANZES
- Distancia aprox.: 16 km
- Desnivel positivo: 480 metros
- Desnivel negativo: Sobre los 1.050 metros
Mapa de la ruta
Parte del grupo iniciando la ruta en el Passo Falzarego
Otros, sin embargo, deciden subir en el funivia hasta el Rifugio Lagazuoi, para después bajar hasta la Forcella Travenanzes, donde nos encontraremos.
Dianthus superbus - Clavelina de plumero / Garofanino frangiato
Aster bellidiastrum - Margarita alpina / Margherita delle Alpi
Subiendo por el Sentiero del Fronte
bajo las paredes del Lagazuoi
que se levantan, horadadas, sobre nuestras cabezas
Physoplexis comosa - Raponzolo chiomoso
Campanula morettiana - Campanula di Moretti
Detalle del raponzolo chiamoso o Schopfteufelskralle (garra del diablo), como se le llama en el dialecto alemán que se habla en el SudTirol
Linaria alpina - Linaria delle Alpi
Vistas hacia el Rifugio Lagazuoi
Encuentro en la Forcella Travenanzes
A volte il fotografo diventa modello
Panorámica desde la Forcella Travenanzes
Torre Fanis
La parada en el collado da para hablar sobre la contienda entre italianos y austrohúngaros en estas montañas en la 1ª Guerra Mundial
Grupo en la Forcella Travenanzes
Cogemos el sendero 401 que atraviesa todo el Valle de Travenanzes
Iniciamos la bajada con la imponente mole de las Tofanas
El paisaje es mágico y no sabes dónde mirar
Fotos, vistas al paisaje, charlas... de forma irremediable el grupo se estira
El blanco y negro aporta dramatismo a este paisaje descarnadamente bello
Pradera de Eriophorum vaginatum - Hierba de algodón / Pennacchi guainati
Picos Lagazuoi norte y sur
Punta Sud di Fanes, Torre Travenanzes y Torre Fanis
El sendero va descendiendo entre praderías y enormes piedras que parecen sembradas
Crepis aurea - Crépide dorada / Radichiella aranciata
Las verticales y coloridas paredes de la cara norte de las Tofanas
El contraste entre el verde de los prados y los grises y anaranjados de las calizas y dolomías
El inicio del Valle de Travenanzes
entre picachos dolomíticos
a uno y otro lado
y un caos de bloques de roca
que el sendero va sorteando por su ladera derecha
Paredes verticales que se levantan hacia el Gruppo di Fanes
Vista hacia Croda di Lago a través de la Forcella Col di Bos
Una parada de agrupamiento
que nos sirve para contemplar los senderos y ferratas que suben por la cara norte de la Tofana di Rozes donde pequeños grupos de personas que se ven como hormigas se mueven por las pedreras y repisas
Esas rocas erráticas que son señales de la presencia de antiguos glaciares
Le Tofane, nombre cuyo origen está en la palabra ladina Tofes, que hace referencia a las rocas desmenuzadas
Pasando junto a una roca semejante a un cilindro gigante anclado en la ladera
Asomando hacia el fondo del valle la Tofana di Dentro o Tofana de Inze, 3238 metros
Pequeño ante la majestuosidad de estas montañas
Primeras vistas al fondo del valle
Panorama
La imagen de este profundo valle
nos trae recuerdos por su similitud con las Montañas Rocosas canadienses

En este hostil
ecosistema kárstico, marcado por la sequía y la altitud, la flora alpina
sobrevive mediante asombrosas adaptaciones evolutivas. Las plantas desarrollan raíces
profundas para anclarse y buscar humedad en las fisuras de la roca dolomía,
adoptan formas enanas o de roseta densa para protegerse del viento, y cubren
sus hojas con vellosidades o ceras para frenar la pérdida de agua ante la
intensa radiación solar.
Entre
estas joyas botánicas sobresalen tres endemismos absolutos que desafían la
gravedad en paredes verticales y grietas calcáreas: la campanilla de Moretti
(Campanula morettiana), la prímula
tirolesa (Primula tyrolensis) y el rapanzolo de roca (Physoplexis comosa).
Mientras que la Campanula despliega sus llamativas flores azul violeta y la Primula
tyrolensis aporta sus vivos tonos rosados decorando las húmedas fisuras rocosas
de las Dolomitas orientales, el rapanzolo busca el refugio de las paredes
verticales umbrías para evitar la
evaporación masiva del sol.

Saxifraga
Llegando a la zona de bosque
principalmente alerces
y abetos
El alerce europeo (Larix decidua) es, a diferencia de otras
coníferas, un árbol caducifolio. Durante la primavera y el verano, sus ramas se
cubren de agujas suaves y de un verde brillante que contrasta la piedra gris y
blanca de las dolomías. Sin embargo, su momento más espectacular llega con el
otoño, específicamente durante las primeras semanas de octubre. Es en esta
época cuando el bosque se transforma por completo, tiñendo las laderas de un
dorado vibrante y encendido. Caminar por los senderos de los Dolomitas, como este
del Val di Travenanzes, es adentrarse en un mar de fuego amarillo y ocre, justo
antes de que los árboles dejen caer sus hojas para resistir el gélido invierno
alpino, desnudando sus siluetas frente a las cumbres que se tiñen de rosa al
atardecer.
Un caos de roca bajo las paredes de Le Tofane, en una zona que estuvo ocupada por glaciares no hace mucho
Malga Travenanzes
La típica forma de U de los valles glaciares
Después de un tramo en el que el sendero discurre entre árboles, estos desaparecen
y son sustituidos por gravas provenientes de la erosión de la roca dolomítica
El río Travenanzes aparece y desaparece
en este mar de piedras
conocido como Grava di Travenanzes
Un primer plano de las pedreras que descienden por las inclinadas laderas
Pedreras que bajan del Piz Forcia Rossa
Panorama de nuestro paso por la Grava di Travenanzes con las distintas cimas de Furcia Rossa
Vistas a Cime di Furcia Rossa y Croda del Valon Bianco
Contraste de colores
Una zona llana, verde y abierta
que contrasta con estos paredones verticales tan quebrados
Puentecillo sobre el río Travenanzes
que en este tramo se encajona
Aquilegia einseleana - Colombina
Cruzando un regato que baja de las paredes verticales de nuestra derecha
Monte Vallon Bianco
El valle se estrecha en su salida hacia el río Fanes
Una mirada atrás
Paredones calizos a izquierda y derecha y la Croda Rossa d'Ampezzo al fondo
Cruzando una de las tantas pedreras
que bajan de las altas cumbres que nos rodean
De las piedras pasamos a andar entre árboles
por el Bosco dei Cadoris
donde paramos para dar cuenta de la comida que llevamos en la mochila -hoy, cosa rara por estos lares, no hay refugio, ni para comer ni para la cervecita del mediodía- lo que, personalmente, agradezco: si estas montañas tienen un pero, es el exceso de refugios-restaurantes, remontes, teleféricos y gente, mucha gente.
Montes Taè y Taburlo
En esta zona, los ríos han excavado profundos cañones
con miradores colgados al borde del abismo
Garganta del río Fanes
Algo más arriba, queda la Cascata di Fanes, que no visitamos.
Puente sobre el río Fanes
Aquilegia atrata - Aguileña oscura
5. TRE CIME DI LAVAREDO
- Distancia aprox.: 11 km
- Desnivel positivo: 450 metros
- Desnivel negativo: 450 metros
Mapa de la ruta
Desde el autobús...
Le Tofane
Torri di Popena
Montañas por encima del Lago Misurina
El autobús nos deja en el aparcamiento debajo del Rifugio Auronzo, y ya desde aquí el paisaje impresiona hacia todos los puntos cardinales...
Gruppo Cadini di Misurina
Croda Rossa d'Ampezzo (3146 m)
Dolomiti di Braies / Pragser Dolomiten
Valle de Auronzo di Cadore desde el Rifugio Auronzo
Otra imagen dei Cadini di Misurina
Salimos desde el refugio por un carril con mucha gente
Rifugio Auronzo
La procesión que poco a poco va dispersándose
Rifugio Auronzo con el Gruppo Cristallo al fondo
Cara sur de las Tre Cime di Lavaredo
bajando hacia una especie de mirador natural
hacia Auronzo di Cadore y Cadini di Misurina
Torre Siorpaes
Las agujas de Cadini di Misurina
Monte Cristallo
El cielo intensamente azul recorta le Tre Cime
El Gruppo di Cadini di Misurina, con el punto más alto en la Cima Cadin di San Lucano (2839 m)
Posar para mirar de forma pausada
Dejamos el mirador
para dirigirnos hacia un segundo refugio en apenas dos kilómetros, el Rifugio Lavaredo
Ermita de Maria Ausiliatrice
Llegando al Rifugio Lavaredo
Caótica pedrera bajo las paredes de la Cima Piccola
Dejamos el carril y cogemos una vereda
que sube por la pedrera
Campanula
Hacia la Forcella Lavaredo
se puede subir por este sendero o por un carrilillo desde el refugio
que te va dando otra vista de las Tres Cimas
y se abre, ya arriba, hacia el Rifugio Antonio Locatelli y la Torre di Toblin
Panorámica desde la Forcella Lavaredo
Vista hacia los Dolomitas de Sesto / Sextner Dolomiten
Le Tre Cime di Lavaredo desde el collado
Torre di Scarperi y Cime Bulla por detrás
Rocca dei Baranci
Agujas y paredes verticales del Monte Paterno
Rifugio Antonio Locatelli a los pies del Sasso di Sesto y de la Torre di Toblin
Torre Scarperi y Lastron dei Scarperi
Croda Rossa
Esta pequeña torre de piedras no le hace sombra a la Torre di Toblin
Panorámica de Cadini di Misurina con el Antelao al fondo
La Torre di Toblin a los pies del caminante
Desde el collado
con unas vistas cada vez más extraordinarias
hacia las Tre Cime di Lavaredo, Drei Zinnen en alemán, Tré Thìme en ladino
cogemos un senderillo
que bordea el Monte Paterno entre las pedreras y las paredes verticales que caen de él
Las Tre Cime di Lavaredo, que, en realidad, son alguna más
Este sendero pedregoso
en continuo subibaja
nos evita ir por el carril de más abajo
resulta más entretenido
y con mejores vistas
Achillea clavennae - Millefoglio di Clavena
Cerastium alpinum - Pamplinillas de roca / peverine
En algunos tramos, el sendero se pega a las paredes dolomíticas
en otros, la roca descompuesta forma arenales muy erosionados que se desmoronan con facilidad
Caminos hacia el Rifugio Locatelli. Arriba, a la derecha, la roca conocida como Frankfurter Würstel / Salsiccia di Francoforte (Salchicha de Frankfurt)
Un tramo del camino un pelín complicado
Papaver alpinum - Amapola alpina / Papavero giallo
Tre Cime di Lavadero desde unos túneles de la 1ª GM excavados en la roca
Llegando a la Forcella di Toblin donde se encuentra el Rifugio Antonio Locatelli
Laghi dei Piani
La imagen más típica de las Tre Cime di Lavaredo: Cima Piccola, Cima Grande, Cima Ovest
Panorámica en la subida a los túneles y covachas del Sasso di Sesto
Vistas desde una de las covachas hacia Tre Cime
Rifugio Locatelli con el Monte Paterno detrás
Vistas a Tre Cime desde una repisa
Panorámica desde esas mismas repisas en el Sasso di Sesto
Chiesetta San Bernardo di Mentone, protettore degli alpinisti
Panorámica de Laghi dei Piana, con las Selletas Alta y Bassa y a la izquierda, la Torre di Toblin
Reemprendiendo el camino
ahora de bajada
La fila se alarga
hacia el Pian di Rin
Bajada con las agujas del Monte Paterno detrás
Las eses del camino
Vacas pastando en Pian di Rin
Llegando al fondo de esta planicie
A la izquierda, las tres cumbres del Monte Rudo; en el centro, la Croda dei Rondoi, y a la derecha, la Torre dei Scarperi
Una imagen diferente del Monte Paterno (2744 m)
Después de llanear un rato
toca afrontar una buena subida
que se hace bastante llevadera por las vistas
y el buen piso
Las Tre Cime di Lavaredo desde el Rifugio Malga Langalm
Panorámica desde un cerro cercano al refugio
Pequeño lago a los pies des las Tre Cime
Torre dei Scarperi, Schwabenalpenkopf en alemán
Dolomiti di Sesto: panorámica hacia el norte
Monte Paterno / Paternkofel
Bien se ve aquí que son más de tres
Laghetti della Langalm
Seguimos por el sendero 105
en dirección al Col di Mezzo
rodeando la cara oeste de las Tre Cime
Vistas hacia el Monte Rudo y la Torre dei Scarperi
Este tramo del sendero
corta casi en horizontal
la enorme pedrera de la cara oeste de Tre Cime di Lavaredo
hasta llegar a la Forcella Col di Mezzo, donde se abren las vistas hacia el Lago Misurina
y a las agujas dolomíticas de Cadini di Misurina
que se recortan en el horizonte azul de hoy
imponentes a nuestra mirada
Panorámica Cadini di Misurina
Torre Siorpaes y Cimon di Croda Liscia
Cima Cadin di San Lucano y Cima Eötvös, los puntos más altos de este grupo de picos, por encima de los 2.800 metros
Lago Misurina
Le Tre Cime

y su reflejo en el Lago Misurina
6. PASSO PORDOI - LAGO FEDAIA: MIRADOR DE LA MARMOLADA
- Distancia aprox.: 9 km
- Desnivel positivo: Unos 160 metros
- Desnivel negativo: Sobre los 400 metros
Mapa de la ruta
Passo Pordoi, a 2.239 metros
Muy cerca del inicio del camino nos encontramos con una pequeña ermita
Panorámica hacia el Sass Pordoi -Gruppo di Sella-, donde hay un refugio y sube un teleférico desde el puerto
Una parada para explicar la ruta de hoy en el mapa
Contraluz hacia el Val di Fodom
Sasso Beccé
Rifugio Fredarola Harbor
Desde mi punto de vista, los refugios de los Dolomitas desvirtúan
la esencia de la montaña, transformando lo que deberían ser resguardos de
emergencia en una red de complejos hoteleros y restaurantes de lujo en plena
naturaleza. Resulta contradictorio toparse con cinco “restaurantes de montaña” en
apenas diez kilómetros de sendero, donde el confort urbano y el turismo de
masas suplantan el respeto por el entorno alpino. Esta realidad contrasta
drásticamente, por ejemplo, con la sobriedad de los refugios de Sierra Nevada,
espacios verdaderamente austeros, remotos y diseñados para proteger al
caminante de una tormenta o ventisca lejos de la civilización.
Mosca cernícalo sobre una silene -colleja-
Myosotis alpestris - Nomeolvides / Nontiscordardimè alpino
Gruppo del Sella
Dianthus superbus - Clavelina de plumero / Garofanino frangiato
Arnica montana - Árnica
El camino que vamos a recorrer es un antiguo camino arriero que unía el Passo Fedaia con el Passo Pordoi
por encima del Val di Fassa
Parada en un mirador natural
que visto desde aquí tiene una caída un poco vertical
Vamos por el sendero 601
por verdes lomas muy inclinadas

un sendero casi horizontal
con la vista permanente de La Marmolada
y su menguante glaciar de la cara norte

Senecio abrotanifolius - Senecione abrotanino
Nigritella rhellicani - Orquídea de vainilla negra / Moretta
En un mirador cerca del Rifugio Viel dal Pan
Curiosas rocas sobre nuestras cabezas
Vistas hacia el Pico Gran Vernel (3.210 m) y la Val di Fassa
La Marmolada y el Lago Fedaia
El Sass Ciapel, un pico muy verde con una curiosa forma
Lago Fedaia
Seguimos por el sendero que rodea el Sass Ciapel, sin apenas ganar ni perder altura
Lilium martagon - Lirio martagón / giglio martagone
Panorámica del sendero, con la Marmolada y el Gran Vernel
Desde una ventana natural se ve al otro lado el Gruppo de Sella y el Piz Boè (3152 m)
Empezamos la bajada
todavía de forma suave
Unos en un lado, otros en otro y la Marmolada en medio
Un pequeño repecho
que nos acerca a la cresta y nos permite ver el Val di Fodom
Piz Boè y Val di Fodom
Marmolada y Gran Vernel
El camino sigue por estas montañas completamente verdes donde existen unos extraños tubos que por lo visto sirven para provocar aludes controlados
pues en estas inclinadas laderas se tiene que acumular mucha nieve en invierno

En los Dolomitas coexisten tres idiomas principales: el italiano, el
alemán y el ladino. Debido a su compleja historia fronteriza, el uso de estas
lenguas varía según la provincia. El alemán predomina en el Alto Adigio
(Südtirol), mientras que el italiano es la lengua mayoritaria en las zonas de
Trento y Belluno. El ladino, de origen retorromance, es hablado por unas 30.000
personas en los valles que rodean el Gruppo del Sella (como Val di Fassa, Val
Gardena, Val Badia y, en menor medida, en Ampezzo). Este idioma no es un
dialecto del italiano, sino una lengua romance autónoma que evolucionó
directamente del latín vulgar mezclado con las lenguas de los antiguos
moradores alpinos, los retis. A pesar de haber estado en peligro de extinción,
hoy en día goza de una fuerte protección institucional, se enseña en las escuelas
locales y cuenta con sus propios medios de comunicación, siendo uno de sus
principales símbolos culturales.
Panorámica del macizo de la Marmolada desde el sendero
Val di Fassa
El Glaciar de la Marmolada y su pico más alto, la Punta Penia, el más alto de Dolomitas con 3.343 metros
En el ultimo kilómetro
se inicia una bajada trepidante
justo enfrente de La Marmolada
Panorámica de Val di Fassa y las eses del camino de bajada
Mariposa perlada
Acercándonos al Lago Fedaia
El Glaciar de la Marmolada desde abajo
Cerca del Lago, un rebaño de ovejas pasta en sus laderas
ovejas tirolesas de montaña, de largas orejas y lana corta y rizada
que en un momento dado empiezan a correr ladera abajo en una estampida
que nos obliga a quitarnos de enmedio para que no nos lleven por delante
Nosotros asustados mientras un bebé de apenas un año, que lleva su padre en la mochila, se muere de risa.
CORTINA D'AMPEZZO
Cortina d'Ampezzo ha sido el lugar que nos ha servido de base para visitar esta zona de Dolomitas, un pequeño pueblo acogedor, con muchas opciones para pernoctar, comer, comprar... y muy bien conectado con Belluno, la capital de la provincia, y con Venecia y su aeropuerto, del que apenas nos separa 150 kilómetros. Eso sí, es un lugar caro, muy caro en algunos aspectos. Sirva de referencia que en su calle principal podemos encontrar tiendas de Prada, Louis Vuitton o de las más exclusivas marcas de ropa y calzado de montaña.
Aunque nosotros tenemos contratado nuestro propio autobús para que nos acerque al inicio de las rutas y nos recoja al final, si va uno por su cuenta, existe un sistema público de autobuses que nos permite acceder a los principales puntos donde iniciar caminatas por las montañas que nos rodean.
La calle principal y la Basílica de los Santos Felipe y Santiago, con su esbelto campanile
El Gruppo Cristallo al norte de la ciudad
La iglesia de Cortina con el Pico Sorapiss detrás al sureste
Una escultura de las muchas que adornan las calles de esta pequeña ciudad o pueblo grande
Cortina d'Ampezzo nació como una
pequeña comunidad rural de origen ladino que durante siglos basó su
supervivencia en una singular autonomía comunal y en la gestión colectiva de
sus bosques. Su ubicación fronteriza la llevó a oscilar entre la República de
Venecia y el Imperio austrohúngaro, permaneciendo bajo dominio de los Habsburgo
desde 1511 hasta el desenlace de la Primera Guerra Mundial en 1918. Tras su
anexión definitiva a Italia en 1923, la localidad transformó su vocación
artesanal y ganadera para consolidarse como el destino predilecto de la
aristocracia europea y los pioneros del alpinismo. Su consagración definitiva
llegó al albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 —los primeros televisados en directo en Europa—, un hito que se ha vuelto a
repetir en este 2026 con las Olimpiadas de Invierno de Milán-Cortina.
Calle principal de Cortina, donde se acumulan las tiendas de firmas caras, muy muy caras
Nuestro hotel, el Hotel de la Poste, en pleno centro de Cortina, con habitaciones enormes y confortables y donde desayunamos y cenamos de maravilla.
Es el más antiguo y legendario de Cortina d'Ampezzo. Fue fundado en 1804 como una antigua estación de postas y carruajes. Este majestuoso alojamiento de estilo alpino clásico se convirtió en el
epicentro social de la élite europea y en un refugio para grandes iconos de la
cultura y el cine como Liz Taylor o Henry Fonda. Sin embargo, su huésped más
ilustre fue Ernest Hemingway,
quien durante la década de 1950 convirtió la famosa habitación 107
en su estudio de escritura para terminar su obra Al otro lado
del río y entre los árboles. Hoy en día,
integrado en el exclusivo club de Lugares
Históricos de Italia, el hotel custodia con celo
la máquina de escribir original del autor.
Le Tofane encima de Cortina d'Ampezzo