jueves, 20 de agosto de 2026

Pirineos: Baños de Panticosa, Valle de Tena y alrededores - Junio 2026

Conjugando balneario y montaña, este año nos hemos ido a Baños de Panticosa, un establecimiento termal en plenos Pirineos, en el Valle de Tena.
Llegamos pronto y hemos podido coger el turno de las ocho de la tarde sin problema, así que tenemos todo el día para poder recorrer nuevos lugares de estas montañas y otros que ya conocíamos pero que hacía bastantes años que no habíamos vuelto.

El Balneario de Baños de Panticosa, situado a 1.636 metros de altitud, cuenta con un legado que se remonta a la época del Imperio Romano. Los hallazgos de monedas del siglo I en el manantial de Tiberio atestiguan que sus aguas mineromedicinales ya eran apreciadas por sus propiedades curativas desde la antigüedad. Tras siglos de relativo olvido durante la Edad Media, el enclave fue redescubierto a finales del siglo XVII, cuando el Quiñón de Panticosa promovió la edificación de la primera Casa de Baños en 1693. El hallazgo posterior de nuevas fuentes medicinales a lo largo del siglo XVIII terminó por asentar el interés popular y médico por este lugar.

La verdadera época dorada de la villa termal se desató durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Tras la expropiación real de Fernando VII en 1826, la gestión privada dotó al complejo de una fisonomía majestuosa de influencia arquitectónica francesa, convirtiéndolo en uno de los destinos predilectos de la alta burguesía y la realeza española. A pesar de catástrofes naturales severas como el gran alud de 1915, que sepultó varios edificios, el complejo se reconstruyó, llegando a albergar lujosos hoteles, un imponente casino, comercios y villas.

La decadencia de la moda del turismo de aguas, sumada a los estragos de la Guerra Civil y a posteriores dificultades financieras, empañó progresivamente el esplendor del recinto. Aunque fue declarado Centro de Interés Turístico Nacional en 1966, el Balneario de Panticosa se vio abocado a un cierre provisional en 1979 que congeló su actividad durante décadas. Las lujosas fachadas decimonónicas quedaron como mudos testigos de un pasado glorioso, esperando un proyecto que lograra rescatar el valor de sus aguas hipertermales.

En la actualidad, el presente del Balneario de Panticosa se define por una profunda renovación arquitectónica y turística ejecutada a comienzos del siglo XXI. Bajo el diseño de arquitectos de renombre internacional como Rafael Moneo y Álvaro de Siza, el espacio fue reconvertido en un resort de montaña moderno que intenta conjugar el vanguardismo con la preservación histórica, no sin una elevada dosis de polémica pues muchos piensan que esas construcciones tan modernas no casan con el lugar, con el estilo de los viejos edificios, amén del abandono que sufren otras partes del complejo. Mientras edificios emblemáticos como el Gran Hotel y el Casino han conservado sus fachadas originales, se han levantado estructuras contemporáneas acristaladas como las Termas de Tiberio, un espacio de más de 8.500 metros cuadrados donde las aguas siguen brotando a más de 50 °C.

(Las fotos son sacadas de internet pues dentro de los baños no se permite el uso de móviles ni otros aparatos de fotografía).


Piscina exterior con el agua a 38ºC
 
Piscina central de hidromasaje

1. Una vuelta por las cercanías del Portalet y unas orquídeas ya pasadas

Nuestra primera intención era ir a las proximidades de Formigal para ver las orquídeas zapatitos de dama en flor. Allí traspusimos mientras terminaban en el hotel de limpiar habitaciones para asignarnos la nuestra.

Al llegar al lugar de las orquídeas, una señora muy amable nos recibió, -llevan años vigilando las flores cuando llega esta época, pues vienen muchas personas y algunas, las pisan, cortan las flores o se llevan los bulbos, especialmente coleccionistas franceses. Nos explicó cómo eran las orquídeas, su singularidad y escasez y muchos datos más, y lo más importante -decepción- su floración estaba pasada desde hacía una semana y las tormentas de los últimos días la habían rematado. De todas formas, hicimos el corto sendero circular para verlas, aunque estuvieran bastante "chuchurrías".

Esta misma señora nos recomendó, ya que teníamos tiempo y nos gustaban las flores, que nos dieramos una vuelta por algunos caminos cerca del Portalet y por las praderas que lo rodean y eso hicimos, ya que la frontera apenas nos quedaba a un par de kilómetros.

Comenzamos la ruta en el mismo puerto del Portalet, justo en la frontera entre España y Francia, un punto de partida estratégico que ofrece desde el primer momento una panorámica impresionante del majestuoso Midi d'Ossau. Tras dejar el coche al lado de los comercios de la frontera, el sendero arranca bordeando las faldas orientales de las montañas en dirección hacia los antiguos yacimientos mineros por un antiguo carril.

A medida que avanzamos, el paisaje revela las bocas de las antiguas minas del Portalet, un rincón cargado de historia geológica donde antaño se extraían minerales como la fluorita y la galena. En las inmediaciones de estas viejas explotaciones y sus escombreras, el terreno se deprime para dar paso a pequeñas lagunas y charcas estacionales de origen glaciar.

Après avoir exploré la zone minière, l'itinéraire entame le retour en tournant vers l'ouest pour s'immerger pleinement dans le spectaculaire cirque d'Anéou. Le paysage change complètement et se transforme en une immense prairie verdoyante comme un tapis, sillonnée par un labyrinthe de ruisseaux d'eau cristalline. Le tintement des sonnailles du bétail —vaches, brebis et chevaux qui paissent librement pendant l'été— y accompagne chaque pas dans un cadre plat, ouvert et particulièrement relaxant.

Enfin, le sentier traverse aisément ces prairies et amorce une très légère montée de retour vers le col du Pourtalet.


Vistas del Midi d'Ossau desde El Portalet

Desde el puerto, un carril nos lleva hasta la Mina Elisita

con el el pico Pène Meytadere justo detrás, por donde pasa la línea fronteriza

Un pequeño lago donde se refleja el Midi d'Ossau

otro pequeño lago más abajo

y Tere, oteando el horizonte cual marmota pirenaica

Déjà en territoire français, nous empruntons un petit sentier

qui nous mène au bord du lac

et vers les verts pâturages d'Anéou 

Primula farinosa - Primevère farineuse

Vue panoramique sur le cirque d'Anéou et les pics environnants

Le Pic de la Campana d'Anéou

Ruisseaux dévalant des hauteurs

et ayant creusé un profond ravin au milieu des prés

Le Pic Peyreget et le Midi d'Ossau

Un ruisselet qui, avec d'autres, formera le Gave du Brousset

Un vrai bonheur de marcher dans ces vertes prairies

Dactylorhiza fuchsii 

Descente vers le Pourtalet

Así estaban los zapatitos de dama - Cypripedium calceolus
¡Otra vez será!

Mapa de la ruta / Carte de l'itinéraire


2. Circular desde Panticosa a Pueyo de Jaca

Esta es una ruta de unos cinco kilómetros y medio y unos 250 metros de desnivel que conecta los pueblos de Panticosa y El Pueyo de Jaca a través de un sendero tradicional y accesible, y sin necesidad de realizar un gran esfuerzo físico. El itinerario se puede iniciar en cualquiera de las dos localidades, está perfectamente señalizado y ofrece una combinación perfecta de bosques frondosos, praderas verdes y vistas panorámicas espectaculares hacia el embalse de Búbal y la imponente Peña Telera.

Partiendo desde el aparcamiento de la estación de esquí de Panticosa, el camino desciende suavemente en dirección al río Caldarés desde donde podemos ver el Puente Viejo, una construcción del s.XVI. Al poco, el sendero se adentra en un frondoso bosque sombrío donde predominan los cajicos (robles autóctonos), los avellanos y los pinos. Este tramo en descenso es especialmente agradable en los meses de verano gracias al frescor que aportan la vegetación y la proximidad del agua, y se transforma en un festival de colores ocres y dorados durante el otoño.

Al salir del bosque, el sendero se abre y nos regala una de las mejores panorámicas del recorrido: la silueta del pueblo de El Pueyo de Jaca próximo a las aguas tranquilas del embalse de Búbal. Tras una cómoda bajada, se llega a esta acogedora localidad, un lugar perfecto para hacer una pausa o pasear por sus calles empedradas.

La segunda mitad de la excursión afronta el regreso hacia Panticosa completando el circuito por la vertiente opuesta. Este tramo de vuelta presenta una subida constante pero moderada, conocida tradicionalmente como el Camino de las Palanchas o la acequia de Larrión. A medida que se gana altura entre antiguos muros de piedra que delimitaban los prados de pasto, se obtienen unas vistas inmejorables del estrecho de las Alvias y del cauce del río, culminando el paseo de nuevo en el punto de inicio tras aproximadamente dos horas de caminata.

Puente Viejo

Empezando a caminar y las primeras gotas

que hacen abrir el paraguas entre paredes de boj

Enormes tilos en flor escoltan al río Caldarés

Vienen más gotas

que las hojas de los árboles multiplican

Verde que te quiero musgo

Ya no son gotas

es un continuo que corre por el camino de las Palizas

y hace aún más bonito este rincón

El río se ha puesto marrón

En Pueyo de Jaca junto al Palacete de la Viñaza

Cogemos el Camino de la Acequia

Desde el mirador de O Castiello, el pantano de Búbal

y Pueyo de Jaca, con el Palacete en primer término

Árboles en las anegadas orillas del pantano

El eco de Celina

En el corazón del Valle de Tena, justo donde confluyen las aguas de los ríos Gállego y Caldarés frente al Pantano de Búbal, se alza El Pueyo de Jaca. Este rincón destaca por su patrimonio histórico, como la iglesia de San Miguel del siglo XVI o el puente del Concellar. Sin embargo, es el imponente Palacete de la Viñaza el que custodia el relato más misterioso del lugar.

A mediados del siglo XIX, los marqueses de Saint Lary eligieron este entorno idílico para disfrutar de largas estancias. Para cuidar de sus dos pequeños hijos, Úrbez y Victorián, la familia contrató a Celina, una joven culta de origen aristocrático, hija de un lord inglés. Celina llenaba las estancias del palacete con su pasión por los libros y las notas melancólicas de su pieza favorita al piano: la Pavana para una infanta difunta, de Ravel.

La tragedia aguardaba el día de Todos los Santos. Celina paseaba con los niños cerca de la orilla del río y decidió sentarse a leer bajo la sombra de un árbol. Absorta en las páginas de su libro, no percibió que el carro de los niños comenzó a deslizarse colina abajo hacia la corriente. Al levantar la vista, el río ya se había llevado a los pequeños. Desesperada y rota por la culpa, la joven se lanzó al agua en un intento desesperado por rescatarlos, pero el Gállego fue implacable. Días después, se hallaron los cuerpos sin vida de los tres.

Desde entonces, la quietud del actual albergue se rompe cada noche de Todos los Santos. Quienes visitan el lugar aseguran que el espectro de Celina, envuelto en un etéreo vestido de seda blanco, deambula por el parque y los pasillos de la gran casa. Su recorrido siempre termina igual: frente a un piano invisible, haciendo sonar las tristes notas de su eterna melodía.


Ha parado de llover

y el sol parece querer asomar

aunque persiste ese verde intenso del musgo en los árboles

No ha durado mucho. Vuelven a caer algunas gotas

El río Caldarés baja con fuerza

y el sendero se acerca mucho

hasta casi tocarlo

Merece la pena acercarse

y contemplar sus aguas a la vez transparentes y agitadas

Viejos muros

que constriñen el sendero

y algún sapo que sale a la húmeda

Mapa de la ruta


3. Ibones de Ordicuso

La ruta que une los Baños de Panticosa con los Ibones de Ordicuso, también conocidos popularmente como los Ibones de las Ranas, es uno de los senderos que se puede hacer en una mañana, ya que son apenas seis kilómetros en total con un desnivel positivo de unos 480 metros.

Salimos del Balneario de Panticosa, a 1.636 metros de altitud, justo al lado del gran ibón que da vida al complejo arquitectónico. El camino arranca pegado al lago, guiados por el rugido de la visible Cascada de Argualas. A los pocos minutos de marcha, tras dejar a un lado la Fuente de la Laguna y su clásico templete, la senda se interna en un frondoso bosque de pinos negros. Este primer tramo es el más exigente a nivel físico, ya que el sendero progresa mediante un zigzagueo constante y empinado sobre un terreno pedregoso que obliga a regular el ritmo desde el principio.

A medida que el bosque empieza a aclararse y la pendiente concede un respiro, se alcanza el circo de la Mallata Baxa, un idílico rellano herboso de alta montaña. En este punto, mientras las rutas hacia las grandes cumbres como el Garmo Negro continúan ganando altura hacia la derecha, el sendero a Ordicuso se desvía de forma evidente hacia la izquierda. Tras vadear con cuidado las aguas del Barranco de Argualas, el relieve se vuelve mucho más amable y la caminata se transforma en un cómodo paseo que flanquea la ladera a través de verdes praderas.

Finalmente, tras superar un último y suave repecho, el paisaje se abre para descubrir la cubeta donde reposan los Ibones de Ordicuso, situados a 2.115 metros de altitud. Estos dos pequeños lagos de origen glaciar se encuentran dispuestos en terrazas naturales consecutivas, destacando el ibón superior por su mayor tamaño. El lugar invita a realizar una parada prolongada, ya que las aguas cristalinas actúan como un espejo perfecto donde se reflejan las imponentes paredes rocosas de los Picos de Argualas, los Algas y el Garmo Negro, un lugar idílico para pasar un buen rato antes de emprender el regreso por el mismo camino.

Bosque que rodea el hotel y el ibón de Baños

Cascada de Argualas

Zigzags del sendero

que nos acerca al Bco. de Argualas

Gymnadenia conopsea

Picos Algas y Arguala

Llegando a la Maxata Baja

donde las vistas se abren

Pasando junto a una gran roca

y buscando por dónde cruzar el barranco

Primula veris - Primavera

Viola... - Violetas

Las praderas van sustituyendo a las rocas

conforme nos vamos acercando a los ibones

Bueno, alguna piedra queda

Panorámica hacia el noroeste

El ibón Superior con los picos de los Batanes y de Serrato al fondo

Bajando

hacia el primer ibón contando desde arriba

Trollius europaeus - Calderón

Por las orillas

Pinguicula grandiflora - Grasilla

Panorámica de los dos ibones de Ordicuso

En sus orillas con las Argualas y el Garmo Negro de fondo

Scilla verna - Escila de primavera

Reflejos

Argualas, Picos Algas, Garmo Negro y Arnales, todos por encima de los tres mil

Dactylorhiza sambucina - Orquídea saúco

No nos convenció la vuelta por el Bco. de Ordicuso

así que rodeamos en busca de nuevo del Bco. de Argualas

que aquí baja con fuerza pero logramos encontrar un punto donde se cruzaba muy bien, mejor que en la subida

Viola saxatillis

Brimeura amethystina - Jacinto pirenaico

Vista de Baños de Panticosa desde arriba

Mapa de la ruta

4. Pasarelas de Panticosa

La ruta de las Pasarelas de Panticosa es un sendero colgante que permite recorrer un tramo del vertiginoso cañón del río Caldarés. Con una longitud de unos 800 metros de pasarelas de hierro ancladas a las paredes de roca caliza, este tramo ofrece una perspectiva aérea impresionante de los saltos de agua y las pozas naturales que el río ha esculpido con el paso de los años.

El sendero completo es una ruta circular de aproximadamente 2,2 kilómetros que se completa fácilmente en una hora. Tras superar la zona encajonada del cañón, el camino asciende suavemente a través de un bosque típico pirenaico hasta alcanzar el Mirador de O Calvé, un punto panorámico privilegiado que regala unas vistas magníficas del pueblo de Panticosa y las cumbres que lo rodean. Desde allí, la ruta desciende de regreso pasando cerca de antiguos búnkeres de la línea defensiva pirenaica de la posguerra combinando así naturaleza, ingeniería y un toque de historia local. 

Hay que tener en cuenta que el acceso a las pasarelas está regulado mediante una entrada bastante económica que se puede adquirir por internet. El uso de calzado deportivo o de montaña es obligatorio debido al terreno, y aunque el circuito está perfectamente protegido con barandillas elevadas, se recomienda evitarlo si se padece de vértigo.


Río Bolática justo antes de unirse al Caldarés

PR Huesca-95 entre paredes de boj

Comienzo de las pasarelas

que al momento se internan en el barranco

con el río Caldarés abajo

a unas decenas de metros

Pozas en el río

Tramo más alto

y más espectacular

Aquí el barranco se estrecha

para abrirse de nuevo

Echando la vista atrás

Últimas o primeras paredes de la garganta

Junto a un búnker de la posguerra

Vistas de Panticosa desde el mirador de O'Calvé

El fondo del valle está cubierto de un denso bosque mixto

Por el camino de regreso

alguien se torna transparente

5. Iglesias del Serrablo

Las iglesias del Serrablo constituyen un conjunto arquitectónico excepcional situado en la comarca del Alto Gállego, entre Biescas y Sabinánigo, en la provincia de Huesca. Estos templos rurales se construyeron entre los siglos X y XI a lo largo de la ribera del río Gállego. Su origen exacto ha generado intensos debates entre los historiadores. Las edificaciones fusionan de forma única los elementos de la tradición mozárabe y visigoda con las primeras corrientes del románico lombardo europeo.

Desde el punto de vista arquitectónico, estas iglesias destacan por su humilde monumentalidad y sus dimensiones reducidas. Presentan naves únicas rematadas en ábsides semicirculares o rectangulares que lucen una decoración exterior muy particular. Los elementos más distintivos de sus muros son las filas de arcuaciones ciegas y los frisos de baquetones, que son molduras cilíndricas verticales dispuestas de forma paralela.

Las esbeltas torres campanario completan la fisonomía de este estilo artístico tan localizado. Estos campanarios de planta cuadrada suelen alzarse exentos o adosados a los templos. Muestran ventanas con arcos de herradura o de medio punto enmarcados en alfices de clara influencia islámica. La belleza de estas construcciones radica en la sencillez de los materiales locales combinada con una sorprendente pericia técnica.

Entre las piezas más sobresalientes de esta ruta destaca la iglesia de San Pedro de Lárrede, considerada la obra cumbre del Serrablo por su perfecta armonía. Otros ejemplos clave son la ermita de San Juan de Busa, famosa por su ábside inacabado, San Bartolomé de Gavín, cuya torre posee una decoración singular o la iglesia de Santa Eulalia de Orós Bajo, cerca de la Cascada d’Os Lucas, entre muchas otras.

Hoy en día, estas joyas medievales forman un patrimonio único perfectamente integrado en el paisaje del Pirineo aragonés que merece la pena visitar en una ruta en coche por pequeñas carreteras locales sin apenas circulación que conectan los distintos pueblos y localizaciones.

Mapa de las iglesias del Serrablo

Ermita de San Juan de Busa

Iglesia de San Pedro de Lárrede

Iglesia de San Pedro de Lárrede desde el otro lado

Ábside de la iglesia de San Andrés en Satué

Iglesia de San Martín en Oliván

Iglesia se Sta. Eulalia de Orós Bajo


6. Baños de Panticosa - Ibones de Bachimaña - Ibones Azules

Con un desnivel de unos 920 metros y una longitud de unos 15 kilómetros, esta ruta constituye una de las travesías de alta montaña más bellas y variadas que podemos hacer en el Valle de Tena.

El itinerario da comienzo justo detrás del refugio de montaña Casa de Piedra, junto al hotel del balneario, a través de una senda perfectamente señalizada con las marcas rojas y blancas del sendero de gran recorrido GR 11. Desde los primeros pasos, el camino exige un esfuerzo constante al ascender sin descanso por la margen derecha del río Caldarés, abriéndose paso entre imponentes bloques de granito y regalando panorámicas del circo glaciar que resguarda el balneario.

A medida que se gana altitud, la estrecha garganta fluvial se convierte en el escenario de impresionantes saltos de agua y cascadas. Una de los primeras paradas obligadas es el Mirador de la Reina, un balcón natural que ofrece una perspectiva del valle donde se asienta el balneario. Poco después, la exigente pendiente da una pequeña tregua al alcanzar el área conocida como la pradera del Bozuelo, un rellano herboso ideal para recuperar el aliento antes de afrontar el tramo más vertical de la primera mitad del recorrido: la célebre Cuesta del Fraile. Esta serpenteante subida zigzaguea con fuerza para superar de golpe el desnivel que da acceso a las cubetas glaciares superiores.

Al culminar este exigente ascenso se llega al umbral del Ibón Bajo de Bachimaña y, a pocos metros, al moderno refugio de montaña de Bachimaña. Sin necesidad de cruzar la presa principal, el sendero continúa bordeando las azuladas aguas del Embalse de Bachimaña Alto por su ribera izquierda. Este tramo ofrece una caminata más relajada, lo que nos permite disfrutar del imponente paisaje, rodeados de gigantes de roca, hasta llegar al extremo norte del embalse, donde un desvío señalizado invita a abandonar la ruta principal hacia el Puerto de Marcadau para adentrarnos de lleno en el barranco de los Azules.

La parte final de la ascensión discurre de manera escalonada siguiendo las aguas transparentes del riachuelo con sus saltos y chorreras. Tras superar las últimas pendientes pedregosas, el paisaje se abre en el Ibón Azul Inferior, situado a unos 2358 metros de altitud y encajonado en un entorno puramente granítico. Continuando unos minutos más por el sendero, se corona la excursión al llegar al Ibón Azul Superior, a más de 2400 metros sobre el nivel del mar. Desde este soberbio anfiteatro de alta montaña, las vistas hacia los majestuosos Picos del Infierno, con su característica marmolera blanca, y al collado del Infierno justifican con creces el esfuerzo realizado.


Refugio Casa de Piedra

Cascadas en el río Caldarés

Sendero muy marcado en la roca granítica

Baños de Panticosa desde el mirador de la Reina

Una de las muchas cascadas en este tramo del camino

El río en esta parte

y el sendero siguen caminos paralelos

Otra cascada, mayor que la anterior

La pulida roca de granito que sirve de pasarela

Rhododendron ferrugineum - Rododendro

Los saltos de agua se suceden

unos tras otros

Vincetoxicum hirundinaria con chinche rayada

Puentecillo

Aquilegia pyrenaica - Aguileñas

Otro tramo del sendero bastante concurrido pero sin que resulte excesivo

Los pinos negros crecen en la pura roca

Empezando la Cuesta del Fraile

Verónica

La Cuesta del Fraile en sus últimos metros

Desagüe del Ibón inferior de Bachimaña

Mirando todo el camino subido hasta ahora
Viola biflora - Pensamiento amarillo

Pinguicola grandiflora - Grasilla

Refugio de Bachimaña a orillas del Ibón inferior

Panorámica de la zona de los Ibones de Bachimaña

Cruzando un nevero

Rocas de granito pulidas por efecto de la erosión glaciar

Ibón Superior de Bachimaña

Vista hacia la zona donde se localizan los Ibones Azules

Río Caldarés bajando de los Ibones Azules

Cascada y Picos de los Infiernos, con su característica marmolera gris clara

Cascada

El río con neveros

cada vez más abundantes

¿Dónde están los ibones?

El primero, justo encima de esas chorreras

Aspecto del valle recorrido mirando hacia abajo

Ibón Azul Inferior

Panorámica del Ibón Inferior y Los Infiernos en la subida al segundo ibón Azul

El desagüe del Ibón Superior

Panorámica del Ibón Azul Superior

con el Cuello del Infierno (el puerto) y el Pico Piedrafita

Otra vista del muy azul Ibón Azul Inferior, rodeado de neveros

Comida y vuelta a desandar el camino

que se disfruta doblemente

sobre todo, el pase por estas pedreras de bloques enormes

Pulsatilla alpina - Flor del viento

Vamos bajando 

paralelos a un joven río Caldarés con el Pico Marcadau o de la Muga al fondo

que desciende rápido entre estrechos

y zonas más abiertas

Doronicum grandiflorum - Falsa árnica

Cruzando el río mojándose botas y pies

Al fondo, el Pico Serrato

sobre el Ibón superior de Bachimaña; a la derecha, la Peña Xuans

Seco, el granito es una roca sobre la que se anda muy bien pues no resbala nada

Gentiana acaulis - Cluchitos

Globularia nudicaulis - Globularia de tallo desnudo

El helicóptero de rescate. Aunque cansados, no es para nosotros

Panorámica de la Cascada del Fraile y el valle glaciar a sus pies

Bajo la Cascada del Fraile

El camino, la cascada del Fraile y la de Bachimaña

Geranium sylvaticum - Geranio de bosque

El sendero

con los Picos de Brazatos 

y las Crestas de Foratula al fondo

Más saltos en el Caldarés

Vistas hacia el Ibón de Baños y las instalaciones del Balneario

Cascadas con luz de tarde

Una zona con cadenas que con lluvia, hielo o nieve 

se convierten en imprescindibles

Dejamos el río abajo

para ver el hotel desde arriba

Un rincón del río

donde un mirlo acuático descansa

Mapa de la ruta


7. La Ripera - Ibón de Sabocos - Panticosa

Comenzamos en el pueblo de Panticosa, donde tomamos el Tren de Alta Montaña El Sarrio, un pintoresco tren turístico que realiza un trayecto de unos 50 minutos ascendiendo por una pista forestal restringida. Este viaje permite salvar los primeros kilómetros sin esfuerzo y adentrarse directamente en el majestuoso Valle de la Ripera, un circo glaciar situado a unos 1.540 metros de altitud y presidido por la imponente silueta de la Sierra de Tendeñera.

Una vez en La Ripera, da comienzo el tramo a pie siguiendo las marcas de pequeño recorrido (PR-HU 95). El sendero remonta el curso del río a través de praderas y zonas de pastizal, adentrándose en el bucólico Rincón del Verde. Tras pasar cerca de la cascada de Tendeñera, la pendiente se intensifica de forma decidida para superar el contrafuerte rocoso que da acceso a la Collata O Berde (2.088 metros), desde donde se desciende ligeramente hasta alcanzar la cubeta natural que alberga el Ibón de Sabocos. Este lago de origen glaciar, encajonado a 1.898 metros de altitud, ofrece una de las estampas más bellas de la zona.

Desde las inmediaciones del ibón, se afronta la parte más dura de la jornada: la ascensión al Pico del Verde (2.295 metros). Para ello, se gana el cordal ascendiendo con esfuerzo por laderas empinadas de lasca y piedra suelta hacia el Cuello de Sabocos, desde donde se progresa por la loma de la montaña hasta coronar la cima. El esfuerzo se ve recompensado con unas vistas panorámicas espectaculares del Midi d'Ossau, los Infiernos y el Valle de Tena en toda su extensión. Tras disfrutar de la cumbre, se inicia la bajada desandando el cordal para regresar de nuevo de forma directa hacia el fondo del Valle de la Ripera.

En lugar de regresar en el tren turístico, decidimos volver a Panticosa a pie por el PR-95. Desde la parada del tren en La Ripera, se toma un precioso y cómodo sendero señalizado que desciende en paralelo al río Ripera. Este camino recorre unos 6 kilómetros de bajada suave entre bosques mixtos y zonas umbrías, nos permite ver el conocido como Dedo de Yenefrito y, si llevamos mucho calor, darnos un baño en las pozas del río junto al puente que lo cruza antes de llegar al casco urbano de Panticosa.

·   Longitud total a pie: aproximadamente 19 kilómetros.

Desnivel positivo acumulado: en torno a los 950 metros.


El Tren El Sarrio nos deja en Selva Plana

verdes laderas en la Costera Balaguer

Si nos giramos y miramos al norte, asoma el Pico Argualas

Dactylorhiza majalis 

Gymnadenia conopsea

La Ripera desde arriba

Panorámica de las Argualas y el Garmo Negro, los tresmiles que están sobre los Baños de Panticosa

Llegando al Rincón del Verde

Mirando a las Argualas

Esta zona tiene fama por sus estupendos pastos estivales

Sempervivum montanum - Siempreviva

Llegando al refugio del Verde

El Forato del Diaple, lugar de leyendas de brujas y diablos

Punta Faceras o del Verde

Acercándonos al Collado de Sabocos

Panorámica desde el collado

Clavar un poste caído y se dejó venir todo el rebaño detrás nuestra guiado por esta cabra marrón que llegó a lamerme la pierna

Ibón de Sabocos

Panorámica: el Ibón en primer término y el Midi d'Ossau al fondo, muy al fondo

El ibón bajo la Punta Faceras

Linaria alpina

Queríamos llegar al Ibón de los Asnos pero el terreno muy inclinado y descompuesto y un nevero nos hizo dar la vuelta y bajar a comer cerca del ibón de Sabocos

donde una marmota andaba a ver si pillaba algo

En la Punta Faceras o Pico del Verde (2.287 metros)

Panorámica hacia en norte desde el Pico del Verde

y el ibón desde el pico; al fondo se intuye el Ibón de los Asnos

Scutellaria alpina - Escutelaria

Los picos de la Sierra Tendeñera 

desde el Refugio del Verde

Mallo de As Blancas 

Platanthera clorantha

Vuelta al carril hacia abajo con las crestas de la Sª Tendeñera sobre nuestras cabezas

Por el carril con la Punta de las Escuellas al fondo

El Rincón de lo Verde con esos picachos calizos que se levantan verticales van quedando atrás

Saxifraga paniculata

Cascada de Tendeñera y Peña Telera

Cascada de Tendeñera

Pico Tendeñera,  Punta de la Ripera y Peña Forato

Phyteuma orbiculare - Raponche

Valle de la Ripera, con la Sierra de Tendeñera al fondo

Abandonamos el carril algo más abajo de la Selva Plana

para coger el PR-95 hacia Panticosa

Abedules

que abundan en esta parte del sendero

Cancela en el camino bajo una gran roca

El Dedo de Yenefrito. Teníamos intención de acercarnos pero no nos dio tiempo

La leyenda del dedo de Yenefrito

Hace muchos siglos, en las imponentes cumbres del Pirineo aragonés, habitaban dos familias de gigantes rivales: los soberbios del Garmo Negro, de colosal estatura, y los del Garmo Blanco, más humildes pero firmes defensores de su libertad. La paz en el Valle de Tena parecía imposible debido a sus constantes disputas por el dominio de las montañas, hasta que el destino intervino de forma inesperada. Yenefrito, un joven perteneciente al clan del Garmo Blanco, se enamoró perdidamente de la hermosa Argualas, hija de la familia enemiga, naciendo entre ellos un amor tan profundo como prohibido.

Conscientes de que sus familias jamás aceptarían su unión, los jóvenes amantes decidieron escapar una noche hacia el recóndito Rincón del Verde, en el valle de la Ripera, buscando un lugar donde vivir en libertad. Sin embargo, la huida fue descubierta rápidamente por los clanes, desatando la furia de ambos bandos, que se persiguieron mutuamente hasta encontrarse en una feroz y sangrienta batalla campal. En medio del caos y el fragor del combate, Yenefrito luchó con valentía absoluta para proteger a su amada, pero terminó siendo herido de gravedad por las armas de sus oponentes.

Mientras agonizaba en el suelo, el joven gigante levantó un brazo hacia el firmamento y juró que su amor por Argualas sería eterno y que su resistencia jamás flaquearía ante la tiranía de sus rivales. En ese mismo instante, su cuerpo se petrificó, transformándose en la montaña, mientras que su dedo extendido quedó convertido en una imponente aguja de roca que apunta permanentemente al cielo. Hoy en día, el "Dedo de Yenefrito" sigue alzándose con orgullo en el paisaje pirenaico como un testimonio imperecedero de aquella trágica historia de amor y libertad.


Em una zona abierta, vistas hacia el Bco. de Yenefrito

Río Bolática, formado por la unión de las aguas de la Ripera y del Bco. de Yenefrito

Puente de O Zoche sobre el río Bolática

Por una zona umbría bajo un bosque mixto

Muros bordean el camino cerca ya de Panticosa



8. La Sarra - Ibón de Respomuso - Ibón de Campo Llano

La ruta lineal que conecta el embalse de La Sarra con el espectacular conjunto lacustre de los ibones de Respomuso, de las Ranas y de Campo Plano es otra de las rutas emblemáticas del Valle de Tena. Este itinerario, que coincide en gran parte con el GR-11, discurre en paralelo al curso del río Aguas Limpias, ofreciéndonos un entorno cambiante que va desde frondosos hayedos hasta un circo glaciar custodiado por imponentes picos de más de tres mil metros de altitud, como el macizo de Balaitús o la Gran Facha.

El punto de partida se sitúa en el aparcamiento junto al embalse de La Sarra, a unos 1.438 metros de altitud, en las inmediaciones de Sallent de Gállego. Desde allí, la senda se interna en el denso bosque flanqueando el barranco. A medida que se gana altura con una pendiente constante pero progresiva, se atraviesan enclaves de gran belleza visual como el bosque abierto a ambas orillas del río, el Estrecho o Paso del Onso —donde el desfiladero se estrecha notablemente— y el Llano Cheto. Tras superar este último rellano, la subida se vuelve más exigente y empinada a través de tramos empedrados que conducen directamente a la majestuosa presa del ibón de Respomuso, situado a unos 2.130 metros de altura.

Una vez alcanzada la cubeta de Respomuso, la ruta continúa bordeando este gran lago para aproximarse al refugio guardado de montaña. A escasa distancia del edificio se encuentra el pequeño y bucólico ibón de las Ranas, una balsa natural que ofrece un contrapunto íntimo frente a la inmensidad del lago principal. Prosiguiendo el sendero con rumbo este, el terreno se suaviza notablemente hasta alcanzar los prados que enmarcan el ibón de Campo Plano. Este último lago destaca por encontrarse en una gran llanura aluvial de origen glaciar donde las aguas serpentean entre pastizales rodeados de crestas de roca desnuda.

La longitud total de la travesía completa (ida y vuelta) se acerca a los 20 kilómetros, y el desnivel positivo acumulado se sitúa en torno a los 820 metros, concentrados principalmente en la subida constante desde La Sarra hasta alcanzar el circo de Respomuso.


Embalse de la Sarra, donde dejamos el coche, aunque se puede cruzar la central eléctrica, aparcarlo más adelante y cruzar por otro puente

Limenitis reducta - Ninfa de los arroyos

Thalictrum aquilegiifolium - Ruda de los prados

Río Aguas Limpias

Aporia crataegi - Blanca del majuelo

El camino, muy marcado, va paralelo al río por el Llano de las Tornadizas. Al fondo, el Pico Arriel.

Viola cornuta - Violeta cornuda

Allium victorialis - Ajo de monte

Mojando la gorra para hacer más llevadera la subida

Peña Foratata asomando por encima del bosque

Cruzando el hayedo

por la zona del Paso de l'Onso

El sol desluce las fotos del bosque

Por el Llano Cheto, entre flores

Una gran chorrera que cae por el lateral

que hay que cruzar con más o menos habilidad

Papaver cambricum - Amapola amarilla

Vistas al valle que vamos dejando atrás con el Pico de Soba al fondo

Digitalis purpurea - Dedalera

Cascada del río Aguas Limpias que cae hacia el Llano Cheto

Aquilegia... - Aguileñas

Por el Paso del Pino

Aster alpinus

En esta zona los aludes son frecuentes y la nieve se acumula al fondo manteniéndose a veces todo el verano

Una zona de canchal

Y otra chorrera-cascada que cae al camino

Vamos llegando a la Ermita y a la Presa de Respomuso

El ibón-embalse de Respomuso

Acercándonos al refugio

Ajuga pyramidalis - Búgula

Ibón de Ranas y circo de Piedrafita

Reflejo del Pico Llena Cantal en un pequeño ibón junto al Ibón de Ranas

Gentiana alpina - Cluchitos

Ibón de Campoplano con la Gran Facha a la derecha

El pequeño ibón esta vez con los picos de la Forqueta, Sanchacollons, Fondella y Musales

Ibón de Ranas; en medio, en el centro, el Pico Musales, al que se puede subir desde la Sarra y hacer una circular

Una última imagen del Ibón de Respomuso, la tormenta se acerca

y hay que volver rápido para quitarse el tramo más decubierto

Polygonatum... - Sello de Salomón

Allium schoenoprasum - Ajo de puerto

Muchos relámpagos, truenos, pero apenas agua

Gentiana lutea - Genciana amarilla

Llegamos al hayedo y sigue la tormenta pero ya más tranquilos

Un haya de buen porte

El camino se va estrechando

conforme se acerca al Paso de l'Onso

Ahora no hay muchas ganas de refrescarse

Paso de l'Onso

Nos desviamos unos cientos de metros para ver la cascada de Soba

El río Aguas Limpias por el Paso de l'Onso

El hayedo sin el sol

muestra otra cara

Cascada en el Barranco de Balzaroleta

Cruzando un puentecillo

sobre el río Aguas Limpias, que hace honor a su nombre

Antirrhinum... - Conejitos

Embalse de la Sarra

Mapa de la ruta


9. Anéou - Pic Peyreget

L'ascension du pic Peyreget depuis le parking d'Anéou est l'une des randonnées les plus emblématiques des Pyrénées françaises. Son accès est très facile depuis la vallée de Tena, car le parking d'Anéou se situe à un kilomètre après la frontière du Pourtalet. Avec une distance totale d'environ 12 kilomètres et un dénivelé positif de près de 900 mètres, ce parcours nécessite entre 5 et 7 heures de marche, selon le nombre de pauses effectuées. Le grand attrait de cet itinéraire réside dans son panorama exceptionnel, offrant l'une des plus belles vues sur la silhouette majestueuse du pic du Midi d'Ossau.

Depuis le parking d'Anéou, il faut traverser la route et le pont enjambant le gave de Brousset pour emprunter le chemin qui s'élève de manière constante à travers les vastes pâturages du cirque d'Anéou. Après environ une heure de marche, on atteint le col de Soum de Pombie. Depuis ce belvédère naturel, le sentier amorce une brève et douce descente en direction du refuge de Pombie et de son lac, un endroit idéal pour faire une petite pause au pied du Midi d'Ossau.

Aux abords du refuge, l'itinéraire reprend sa progression vers l'ouest sur un terrain qui devient de plus en plus rocailleux et minéral. On y croise plusieurs petits lacs qui, selon la saison, peuvent être recouverts de neige o presque à sec. En suivant les cairns, le sentier s'élève régulièrement jusqu'au col de Peyreget. Une fois au col, le sentier bifurque à gauche le long d'une croupe, louvoyant entre les blocs de pierre et de petites pelouses, jusqu'au sommet du pic Peyreget.

Pour le retour, il existe une option – que nous n'avons pas choisie – qui consiste à descendre du sommet jusqu'au col de Peyreget, et là emprunter un sentier contournant le pic vers le col de l'Ou, en passant à proximité du lac de Peyreget. Depuis ce dernier col, une longue et agréable descente à travers les vertes prairies d'Anéou permet de finir la boucle, nous ramenant au col de Soum de Pombie et, de là, au point de départ au parking.


Pâturages d'Anéou depuis le parking

Derrière les pâturages, le Pic Peyreget et le Midi d'Ossau

Un sentier bien marqué nous fait monter progressivement  

Oenanthe oenanthe - Traquet motteux

Pène de la Glère

Un groupe d'Allemands ? nous dépasse au niveau de la cabane de Sénescau

mais la pente se raidit et, petit à petit, ils restent à la traîne

En arrivant au col de Pombie

Leucanthemopsis alpina - Marguerite des Alpes

Le Lac de Pombie 

avec le refuge sur ses berges

Colline verte parsemée du rouge des rhododendrons

Nous poursuivons le chemin vers le col

avec quelques névés par-ci par-là

et quelques petites pelouses rases entre les rochers

En traversant un pierrier

et un petit lac sans nom à moitié gelé

La peur de glisser et de tomber à l'eau nous fait rebrousser chemin pour traverser de l'autre côté

Au col de Peyreget

il faut prendre à gauche à la montée

avec des vues spectaculaires sur les petits lacs gelés que nous avons laissés derrière nous

et vers un Midi d'Ossau 

à portée de main

Pierriers et parois verticales sur le Midi

Un autre névé sur le chemin

que nous traversons sans problème

pour contempler ce panorama depuis le Peyreget

et prendre cette photo de nous deux au sommet  (2.487 mètres)

Sempervivum montanum - Joubarbe des montagnes

Au nord, les lacs d'Ayous, que nous visiterons demain

De retour au col, traversée de névéo

et ces vues sur le Midi d'Ossau -2884 mètres- qui sont peut-être les plus belles que l'on puisse avoir

et vers le sud, les trois mille de la frontière

Un panorama 

et un gros plan

de cette montagne que je ne me lasse pas de regarder et de photographier

En arrivant de nouveau au col de Peyreget

Nous nous approchons de l'autre petit lac gelé qui se trouve sur la droite à la descente

car pour celui qui est sur le chemin, on n'a pas d'autre choix que de le franchir

Les eaux à moitié gelées 

que nous traversons par la droite

En descendant avec vue sur la vallée d'Artouste, avec le pic Palas et le Balaïtous au fond

Trois personnes dont nous redoutions la chute sur le névé. Au fond, le col de Suzon et le pic Saoubiste

Coup d'œil vers le pic Saoubiste

Le Lac de Pombie et les deux refuges

Ranunculus pyrenaeus - Renoncule des Pyrénées

Contraste entre les verts pâturages et les crêtes rocheuses et minérales des hauteurs

Horminum pyrenaicum - Hormin des Pyrénées

Des chevaux qui paissent sur le chemin

Vallée d'Artouste avec

le Pic Palas

et le Pic Balaïtus ou Pico Moros

De retour par le col de Pombie

Panorama vers le pic de Soques et le passage frontalier du Pourtalet

Vue vers le Défilé de Tourmoun

On dirait que l'orage ne veut pas passer la frontière

Le Lurien et Pic d'Arrious

Nuages d'orage sur la Campane d'Anéou

Eriophorum angustifolium - Linaigrette ou herbe à coton

Carte de l'itineraire


10. Paseo por Sallent de Gállego

El Pico de la Foratata

asomando por encima de las casas y la iglesia de Sallent

El Gigante de Sallent

Fermín Arrudi Urieta, conocido universalmente como el Gigante de Sallent, fue un personaje extraordinario que marcó la historia del Pirineo aragonés a finales del siglo XIX y principios del XX. Nacido en Sallent de Gállego en 1870 en el seno de una familia de estatura media, tuvo una infancia completamente normal hasta que cumplió los once años. Tras sufrir una grave enfermedad febril, comenzó a desarrollarse de forma imparable hasta alcanzar los 2,29 metros de altura y los 180 kilos de peso, transformándose en un coloso que asombraría a todo el mundo.

Su descomunal físico lo llevó a recorrer el planeta exhibiendo su estatura en teatros y eventos internacionales, llegando a ser una de las grandes atracciones de la Exposición Universal de París de 1900. Sin embargo, Fermín no era un simple fenómeno de feria. Poseía una sensibilidad artística asombrosa y un talento musical innato que encandilaba al público. Aprendió de forma autodidacta a tocar la bandurria, la guitarra y el violín, y su potente voz para cantar jotas conmovía a quienes lo escuchaban, ganándose además el cariño de sus vecinos por su enorme generosidad.

La muerte lo sorprendió de manera prematura el 2 de mayo de 1913, cuando apenas contaba con 42 años de edad. Aunque los registros médicos oficiales determinaron que la causa de su fallecimiento fue la tuberculosis, la cultura popular dio pie a numerosas conjeturas. Entre los lugareños circuló el rumor de un posible envenenamiento por celos amorosos, un misterio que se sumó a las leyendas sobre su fuerza sobrehumana, la cual decían que era capaz de levantar carros cargados o de vencer a los osos de las montañas con sus propias manos. Hoy en día, su imponente figura sigue viva en el recuerdo colectivo, en su casa natal y en la estatua que, a tamaño natural, ocupa una de las plazas de su pueblo natal.

Diferencia de tamaño


11. Tour des Lacs d'Ayous

Le Tour des lacs d’Ayous est l’un des itinéraires en boucle les plus populaires du Parc national des Pyrénées en France, situé à moins d’une demi-heure de la frontière espagnole par le col du Pourtalet.

Le parcours commence habituellement au parking (payant) situé près des eaux turquoise du lac de Bious-Artigues (1420 mètres). Là, un sentier confortable contourne le réservoir et s'enfonce progressivement dans une hêtraie dense et ombragée. En gagnant les premiers mètres de dénivelé et en quittant l'abri de la forêt, le paysage s'ouvre complètement sur de vastes prairies où le bétail pâture généralement en liberté. C'est ici que commence le véritable spectacle aquatique, en atteignant successivement le lac Roumassot, le petit lac du Miey et le spectaculaire lac Gentau. Au bord de ce dernier, à 1 947 mètres d'altitude, se trouve l'emblématique refuge d'Ayous, l'étape idéale pour contempler le panorama le plus photographié de toutes les Pyrénées béarnaises : les eaux calmes du lac avec le pic du Midi d'Ossau en toile de fond.

Depuis le refuge, le sentier continue de grimper vers le point culminant du circuit traditionnel. On atteint rapidement le lac Bersau (2 082 mètres), le plus grand et le plus haut de tout l'itinéraire, qui offre un décor nettement plus sauvage et rocheux. Après cette étape, l'itinéraire entame une longue descente qui passe à côté du discret lac Castérau et descend doucement à travers la plaine alluviale de la gave de Bious, pour rejoindre enfin une piste forestaire qui ramène confortablement au point de départ à Bious-Artigues.

La distance totale de cette célèbre randonnée est de 14,5 km, avec un dénivelé positif de 750 mètres. En été, et particulièrement le week-end, il convient d'arriver très tôt pour obtenir une place sur le parking au bord du lac. Sinon, il faudra laisser la voiture un kilomètre et demi plus bas et ajouter cent mètres de dénivelé supplémentaire à la montée.


Pics et fôrets au-dessus de nos têtes

entourent le Lac de Bious-Artigues, avec le Pic les Tours au fond

Lysimachia nemorum - Mouron des bois

Laissant derrière nous ce lac-barrage dont on peut faire le tour

Platanthera bifolia

En arrivant au Pont de Bious, la vue se dégage

Nous bifurquons à droite à travers la hêtraie-sapinière

Le chemin sort de la fôret et laisse apparaître au fond le Pic Casterau, que nous devrons contourner

Vue panoramique du Lac Roumassot

Le Lac Roumassot depuis la berge

Le même lac avec le Midi au fond

Le sentier longe une cascadeprovenant de l'exutoire des lacs supérieurs

Le Lac du Miey

Vue panoramique du Lac Gentau

Lac Gentau et Midi d'Ossau depuis le refuge d'Ayous

On dirait qu'il est juste là et qu'on pourrait presque le toucher

Petits laquets intermédiaires a côté du chemin

Caltha palustris - Populage des marais

Les trois pundettes de Larry

Quelqu'un a oublié d'enlever cette pierre du chemin

En autre lac intermédiaire pas si petit que ça

Vue arrière sur le vallon par lequel nous sommes montés

vers le Lac Bersau

le plus grand, avec ses îlots

et le reflet du Pic de Hourette dans ses eaux

Linaria alpina

Un autre petit lac au col

qui offre une vue sur le Lac Casterau et le pic sous sa plus belle forme

Crepis pygmaea - Crépis nain

Le sentier descend

avec des vues spectaculaires sur le Pic Casterau, le lac, le Midi et le Pic Peyreget

Des prairies ornées des renoncules

Un gouffre profond engloutit le ruisseau dans cette zone karstique

Lac Casterau

Iberolacerta bonnali - Lézard des Pyrenées, un endemisme des Pyrénees Centrales qui se distingue de l'autre espèce similare par ses écailles réunies au-dessus et en dessous de la narine

Armeria

 En débouchant au col au-dessus du lac

où se laisse entrevoir la vallée de Bious

et le chemin qui descend en lacets continus

Scutellaria alpina - Toque des Alpes

Une descente où il faut de temps en temps quitter les pierres du sol des yeux

pour les porter vers l'horizon

Cabanes de la Hosse au pied du Midi

La Vallée de Bious

toujours gardée par l'imposante silhouette du Midi d'Ossau

Le Pic Paradis et le Pic Casterau

Campanula glomerata - Campanule à bouquet

La hêtraie-sapinière que nous avons traversée le matin

Un ruisseau qui descend du Midi

Eryngium bourgatii - Chardon bleu

Il ne reste plus qu'à suivre le chemin facile qui parcourt le fond de la vallée

traverser la hêtraie

franchir le Gave de Bious, et après quelques centaines de mètres, nous revoilà au parking près du lac

Carte de l'itinéraire


12. Ibones de Arnales

La subida desde los Baños de Panticosa hasta los Ibones de Arnales es una de las excursiones de alta montaña más bellas y menos masificadas del Valle de Tena. Se puede hacer circular (8 km y 750 m de desnivel) aunque nosotros la hicimos de ida y vuelta, (6 km y unos 660 metros de desnivel).

El punto de partida se sitúa en el aparcamiento del Balneario de Panticosa, a unos 1.636 metros de altitud. El sendero comienza compartiendo trazado con la subida que hicimos a los Ibones de Ordicuso, ganando altura de forma rápida y decidida a través de un frondoso tramo arbolado, hasta llegar a la Mallata Baja. Desde este punto, el camino continúa ascendiendo a la derecha hacia la Mallata Alta y los tresmiles de la zona.

Al llegar a la Mallata Alta, la ruta se desvía aún más a la derecha, abandonando el sendero principal para adentrarse en una diagonal menos transitada que se dirige hacia el norte. El terreno aquí se vuelve más rocoso y agreste, guiado por líneas de hitos de piedra que conducen directamente hacia los ibones.

Guiándonos por la caída de agua, la senda alcanza el desagüe del Ibón Inferior de Arnales, un sobrecogedor lago de origen glaciar encajonado bajo las siluetas del Pico Arnales y el Garmo Negro. Remontando unos pocos metros más de desnivel, se accede al Ibón Superior o Grande de Arnales, situado a unos 2.300 metros de altitud, cuyas aguas cristalinas e intensamente azules invitan al descanso.

Para el regreso, la opción más recomendada es completar el bucle descendiendo en dirección al refugio de los Ibones de Bachimaña para conectar con la célebre senda GR-11, bajando por la mítica cuesta del Fraile y el barranco del Caldarés hasta regresar al punto de inicio, aunque nosotros volvimos por el mismo camino ya que teníamos intención de comer en el balneario al mediodía.

Parnassius apollo - Mariposa apolo

Barranco de Arnales

Las Argualas y el Garmo Negro por encima del Bco. de Argualas

Podarcis muralis - Sargantana

Jasione... - Botón azul

Las Argualas

Helianthemum nummularium  - Perdiguera

Por la Maxata Alta

Panorámica con los tresmiles de la zona: de izquierda a derecha, Argualas, Garmo Negro y Arnales

Vamos dejando el bosquecillo de pino negro

para adentrarnos en una zona más rocosa

bajo los picos más altos donde nos desviamos a la derecha

y cogemos un senderillo que transita

por un inmenso pedregal

donde hay que buscar las mejores rocas para asentar los pies

Saliendo de la pedrera 

pronto llegamos al desaguadero de ibón de Arnales pequeño

que se encuentra algo más abajo y que hay que cruzar

Ibón pequeño de Arnales

Otra vista del ibón desde arriba

Y subiendo un poco, llegamos al ibón superior con su intenso color azul

bajo los picos de los Arnales

El color u su transparencia

invitan a estar un rato sentados junto a él

lo que unido a casi la ausencia de personas en este rincón lo hacen un lugar muy especial

Volviendo al camino, esta vez descendente, aunque se puede hacer circular, con un par de kilómetros y una hora más de caminata

dejando la festuca

y volviendo a las piedras

sin perder de vista el suelo

pero tampoco las vistas que se contemplan hacia el valle

Polygala vulgaris - Lechera

Mapa de la ruta


13. Sta. Elena - Valle de l'Asieso

La ruta, más o menos circular, con una longitud aproximada de unos 5 kilómetros y un desnivel positivo de unos 180 metros, comienza en el aparcamiento de la Ermita de Santa Elena, un entorno cargado de leyendas y situado en la puerta de entrada al Valle de Tena.

Desde el estacionamiento, un cómodo paseo adaptado avanza hasta alcanzar el Dolmen de Santa Elena. Este monumento megalítico, reconstruido tras sufrir daños en la guerra civil, se sitúa junto a una pequeña pradera rodeada de pinos silvestres. A pocos metros del dolmen, un sendero desvía la caminata hacia la sorprendente Surgencia de Batanes, un espectacular manantial donde el agua brota con fuerza asombrosa directamente de las entrañas de la roca caliza.

A partir de este punto, el itinerario se interna de lleno en el frondoso Valle de L’Asieso, cruzando un puente sobre el barranco homónimo. El paisaje cambia drásticamente para envolvernos en una atmósfera mágica y sombría, dominada por uno de los abetales mejor conservados del Pirineo aragonés. La senda gana altura de manera muy progresiva y suave, flanqueada por una densa vegetación y acompañada siempre por el relajante murmullo del agua, hasta alcanzar el majestuoso Tejo de L’Asieso, catalogado oficialmente como Árbol Singular de Aragón. Este fascinante monumento vivo destaca por estar compuesto por dos ejemplares —uno macho y otro hembra— que han crecido fusionados por el tronco a lo largo de más de 150 años de historia. Tras contemplar este prodigio de la naturaleza, el sendero inicia el regreso completando la vuelta circular de manera fluida y descendente hacia el punto de inicio.

Nuestra intención era habernos acercado al Fuerte y a la Ermita de Sta. Elena, pero el tiempo se nos echó encima y tuvimos que irnos hacia Panticosa. ¡Los baños nos esperaban! 

Garganta del río Gállego en el Pte. de Santa Elena

Santolina

Camino adaptado hecho sobre un antiguo canal

Agujas de l'Asieso tras los árboles de ribera

Camino umbrío

para una tarde de verano

Ligustrum vulgare - Aligustre

Zona umbría y verde

en el Barranco de l'Asieso

Las Agujas de l'Asieso y su abetal, uno de los mejor conservados del Pirineo

Dolmen de Sta. Elena

Por el bosque, siguiendo el camino hacia el tejo singular

Lilium martagon - Lirio martagón

Junto al tejo

De vuelta por el abetal

cascada bajo la surgencia de Batanes

Trifolium rubens - Pluma de zorro

Aporia crataegi - Blanca del majuelo sobre una escabiosa 

Coenonympha arcania - Ninfa perlada 

Zygaena... - Gitanilla

Gitanilla y doncella compartiendo flor

Jacobaea vulgaris - Hierba de Santiago

Panorámica del abetal de l'Asieso

Muros del Fuerte de Santa Elena

La Ermita de Santa Elena se erige como el corazón espiritual y cultural del Valle de Tena, en el municipio de Biescas (Huesca). Este emblemático santuario se asienta en un imponente desfiladero tallado por el río Gállego, un paraje que ha sido considerado sagrado desde tiempos prehistóricos. La magia de este entorno pirenaico combina una rica herencia histórica con la presencia de un enigmático manantial y cautivadoras tradiciones populares.

La ocupación humana en este estratégico desfiladero se remonta al Neolítico, tal como lo atestigua el célebre dolmen de Santa Elena situado en las praderas cercanas. Siglos más tarde, en el año 1221, el rey Jaime I de Aragón ordenó la edificación del primer templo cristiano en el lugar. El edificio actual muestra una arquitectura barroca fruto de las reconstrucciones del siglo XVII. Debido a su valor como paso obligado hacia Francia, el entorno alberga también un fuerte militar mandado construir por Felipe II, y sigue siendo hoy el escenario de la antiquísima Romería de las Cruces.

Uno de los mayores atractivos del santuario es el manantial de «La Gloriosa», una fuente intermitente que brota directamente de una cueva junto a la cabecera de la ermita. El agua circula a través de un complejo sistema de sifones naturales subterráneos, provocando que el caudal aparezca y desaparezca de forma irregular. Tradicionalmente, los lugareños interpretaban la fuerza de su brote como un presagio de excelentes cosechas, mientras que su sequía anunciaba épocas de escasez. Tras fluir bajo la pradera, el agua se precipita al vacío creando una espectacular cascada a la que siempre se le han atribuido propiedades curativas. 

La devoción popular está profundamente ligada a hermosas leyendas tradicionales. La más famosa cuenta que Santa Elena llegó a estas montañas huyendo de sus perseguidores y se ocultó en la cueva del manantial. En ese momento, las arañas tejieron una densa tela en la entrada para despistar a los soldados, quienes pasaron de largo al creer que nadie había entrado allí en años. Al salir de su escondite, los pies de la santa quedaron grabados en la roca viva y de inmediato comenzó a brotar el agua. Otra historia local narra con picardía cómo el párroco de Biescas ganó un pleito territorial sobre la propiedad de la ermita al jurar que pisaba suelo de su villa, habiendo ocultado en secreto tierra de su propio huerto dentro de los zapatos.

Mapa de la ruta


14. Ordesa por la Faja de Pelay

Siempre merece la pena acercarse a Torla para recorrer el valle de Ordesa, aunque ya hayas ido varias veces.

Como siempre en verano, toca coger el autobús que, previo pago, nos lleva hasta el aparcamiento de la Pradera de Ordesa, a 1.320 metros de altitud, para comenzar la ruta circular desde aquí: unos 22 kilómetros con un desnivel acumulado positivo de unos 850 metros.

El itinerario comienza cruzando el río Arazas a través del puente de los Cazadores para encarar de inmediato el tramo más duro del día: la Senda de los Cazadores. Este sendero asciende de forma implacable y zigzagueante por el interior del bosque, superando más de 600 metros de desnivel vertical en apenas dos kilómetros de recorrido. El esfuerzo físico culmina de manera sublime al alcanzar el Mirador de Calcilarruego, situado a casi 2.000 metros de altitud, desde donde se abre una de las panorámicas más sobrecogedoras del valle, con el circo de Cotatuero y el Tozal del Mallo alzándose imponentes al frente y con la pradera de Ordesa, diminuta, en lo hondo del valle.

Una vez recuperado el aliento, el camino se suaviza por completo al adentrarse en la majestuosa Faja de Pelay. Este tramo recorre la vertiente sur de Ordesa, bajo la Sierra de las Cutas, a modo de balcón natural suspendido a gran altura, ofreciendo kilómetros de caminata cómoda en un levísimo y progresivo descenso. Mientras avanzas entre prados alpinos y pinos negros, la perspectiva del fondo del valle cubierto de vegetación y de los paredones calizos que lo cierran por el norte te acompañarán de forma continua hasta alcanzar las inmediaciones del Circo de Soaso, donde los colosos calizos –las Tres Sorores- se cierran para dar cobijo a la emblemática cascada de la Cola de Caballo a sus pies.

Tras disfrutar de este icónico y muy visitado salto de agua, se inicia el regreso descendiendo plácidamente por el sendero principal del fondo del valle (GR-11). El primer hito del descenso son las Gradas de Soaso, una preciosa sucesión de escalones naturales de piedra por donde el agua del río Arazas fluye con fuerza creando pequeños saltos escalonados. Poco después, el paisaje abierto da paso a la sombra del frondoso hayedo-abetal de Ordesa. En el tramo final, el murmullo del agua se intensifica al pasar junto a las espectaculares cascadas del Estrecho y de la Cueva, antes de regresar cómodamente al punto de inicio en la Pradera de Ordesa y volver a coger el autobús que nos dejará cómodamente en Torla.

Cogiendo el desvío para tomar la Senda de Cazadores

Pico Otal

El Tozal del Mallo

Por la Senda de Cazadores

Poco a poco el Tozal del Mallo va quedando a nuestra altura

Erinus alpinus - Siempreniña

La senda se estrecha y empina, aún más

Antirrhinum sempervirens - Dragoncillo de roca

Ramonda myconi - Oreja de oso

La Pradera de Ordesa desde el Mirador de Calcilarruego

En el mirador

Pico Mondarruego, con el Tozal a sus pies

Vistas hacia el Circo de Cotatuero

La Brecha de Roldán

El abismo donde se ubica el mirador

Circo y cascada de Cotatuero

Panorámica hacia la Brecha de Roldán y el Casco

El Dedo

Por el sendero de la Faja de Pelay

Vistas hacia la Punta Gallinero y al Tobacor

Geum pyrenaicum

Vistas del valle con el Pico Tallón al fondo

Seguimos por esta senda casi llana

con vistas ahora hacia la Faja de Tobacor

Asoman las Tres Sorores al fondo del valle

Faja de Tobacor pintada de amarillo

Vistas desde la Faja de Pelay hacia el oeste

y ahora con vistas al este

Las Tres Sorores: de izquierda a derecha, Cilindro de Marboré, Monte Perdido y Pico de Añisclo

Dactylorhiza fuchsii

Leontopodium alpinum - Flor de nieve

Una parada para contemplar el paisaje

Geranium cinereum - Geranio alpino

El Cilindro de Marboré con la Cola de Caballo muchos metros por debajo

Cilindro de Marboré

Monte Perdido, la montaña caliza más alta de Europa Occidental

Bajando al fondo del valle

un típico valle glacial con su característica forma de U

La Cascada Cola de Caballo con el río Arazas

y aquí, a sus pies

Panorámica de la anchura del fondo del valle en su parte alta, influencia directa de los glaciares que cubrieron esta zona

Piornos amarillos

Camino de vuelta

acompañados por el ganado que por aquí suele pacer

Numerosos regatos bajan desde las alturas en la margen derecha del valle

Río Arazas y Sierra de las Cutas

El valle se estrecha y el río empieza a saltar

Papaver cambricum - Amapola amarilla

Cascada en el Río Arazas

Las Gradas de Soaso

Una imagen del río con la Sierra de las Cutas y la Faja de Pelay

Rhaponticum centauroides - Maral

Polygonia C-album - Mariposa C-blanca

Camino bajo un roquedo que rezuma agua

donde viven estas tirañas de hoja larga - Pinguicula longifolia

Por el hayedo de Ordesa

un lugar donde al sol le cuesta entrar

Cascada del Estrecho

Cogiendo un sendero lateral

para bajar al final de la Cascada del Estrecho

y algo más abajo, a la Cascada de la Cueva, cada vez más oculta por los árboles

Vistas del río Arazas desde un puentecillo que lo cruza

Las paredes de La Fraucata

El sendero se va convirtiendo en carrilillo

conforme nos acercamos a la Pradera

Última vista a La Fraucata cruzando de nuevo el Arazas

Iglesia de Torla

Mapa de la ruta

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